Trump pospone la decisión sobre el acuerdo con Irán y choca con los líderes islamistas
ACTUALIDAD
El principio de acuerdo es un primer paso que desbloquearía Ormuz y otorgaría dos meses para dilucidar cuestiones espinosas como el programa nuclear, pero Teherán rebaja el optimismo
30 may 2026 . Actualizado a las 10:51 h.Donald Trump organizó una reunión este viernes en la Sala de Crisis de la Casa Blanca «para tomar una decisión final» sobre el acuerdo con Irán. Durante dos horas ha estado debatiendo sobre qué hacer y, según informa el New York Times, el encuentro ha acabado sin el anuncio que el presidente había prometido. Antes de entrar, ha publicado en su red social un mensaje para insistir en que la República Islámica debe reabrir el estrecho de Ormuz, comprometerse a no desarrollar nunca una bomba nuclear y permitir que Estados Unidos retire el uranio enriquecido del país.
Teherán no respondió de manera oficial al presidente estadounidense, pero el jefe negociador, Mohamed Galibaf, adelantó que «no se tomará ninguna medida antes de que actúe la otra parte. No confiamos en garantías, ni palabras, solo en los hechos». Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores persa ha añadido que «llegar a un acuerdo final depende de que la parte estadounidense deponga su actitud, caracterizada por exigencias excesivas y posiciones cambiantes y contradictorias». Y mucho más agresivo ha resultado el propio Galibaf en la red social X, donde ha afirmado que la República Islámica «conseguirá sus objetivos no mediante el diálogo, sino con misiles», y ha advertido a Trump de que «el vencedor en cualquier acuerdo es quien mejor planifica la guerra para el día después».
Es evidente que Irán quiere un trato de igual a igual e, independientemente de lo que diga la Casa Blanca, que a ellos también les corresponde la última palabra, la luz verde final del líder supremo, Mojtaba Jamenei.
La base del acuerdo supone ampliar el alto el fuego durante 60 días para permitir negociaciones formales entre las dos partes. A grandes rasgos, se espera que durante este tiempo se reabra Ormuz y Estados Unidos levante el bloqueo, Irán logre la transferencia de parte de los activos bloqueados, y las dos partes retomen las negociaciones nucleares, que quedaron en suspenso cuando Trump y Benjamin Netanyahu decidieron lanzar un ataque sorpresa contra la república islámica hace tres meses.
Además de versiones contradictorias sobre el texto del memorándum de entendimiento, en la última semana ambas partes han intercambiado ataques en Ormuz y Trump ha amenazado repetidamente con volver a una guerra a gran escala. La agencia Tasnim, citando fuentes cercanas al proceso, indicó que el texto del memorando de entendimiento se modificó recientemente y fue pasando de manos entre estadounidenses e iraníes a través de Pakistán y Catar, los dos mediadores en este conflicto.
«Reforzar la cooperación bilateral»
Precisamente, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se ha encontrado este viernes en Washington con su homólogo paquistaní, Ishaq Dar, a quien ha agradecido los esfuerzos del país asiático «en la consecución de la visión del presidente Trump para la paz en Oriente Próximo». El jefe de la diplomacia estadounidense ha subrayado el «papel constructivo que Pakistán sigue desempeñando» y los dos líderes han acordado «reforzar la cooperación bilateral en todos los ámbitos de interés mutuo, incluidos el comercio y la inversión, la seguridad y la lucha contra el terrorismo», además de «impulsar la asociación» entre los dos países, con «intercambios de alto nivel en materia de paz, seguridad y prosperidad regionales».
Mientras tanto, el pulso por el relato entre Estados Unidos e Irán, por mostrarse vencedores ante su público es una de las claves de los últimos días, en los que los medios de uno y otro país han filtrado versiones interesadas con los puntos que más les favorecen y omiten las concesiones. El acuerdo estará marcado por la ambigüedad porque Washington lo presentará como un «acuerdo nuclear», aunque queda pendiente de la negociación de los próximos 60 días, y Teherán sostendrá que mantiene el control total de Ormuz, aunque habrá aceptado reabrir el tráfico.
Los iraníes defienden que ha cambiado el status quo del estrecho, que mantienen cerrado de facto desde el 28 de febrero. Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo, ha recordado en X que «la línea roja de Irán está clara esta vez; los papeles y las firmas no son garantía. La geografía no miente y será el juez final de cualquier tratado escrito». Ormuz es la «garantía real» de la supervivencia de cualquier acuerdo con Estados Unidos, en opinión de este alto cargo que tiene hilo directo con Jamenei, un líder en paradero desconocido desde su nombramiento.
El post de Trump previo a la reunión en la Casa Blanca ha sido un paso más de esa estrategia de intentar dar una imagen de fuerza. E incluso ha tocado un asunto que se tendrá que dilucidar en las negociaciones para un acuerdo definitivo: «El material enriquecido, a veces denominado 'polvo nuclear', que se encuentra enterrado a gran profundidad bajo montañas prácticamente derrumbadas por el potente ataque de nuestro bombardero B-2 hace 11 meses, será desenterrado por Estados Unidos (que, según se ha acordado, es el único país, junto con China, con la capacidad mecánica para hacerlo), en estrecha coordinación con la República Islámica de Irán y el Organismo Internacional de Energía Atómica, y destruido», ha escrito en Truth Social.
El líder republicano necesita además una imagen de victoria para mantener su habitual tono triunfante, pero hasta ahora no lo ha conseguido. «En esta etapa, estamos centrados en poner fin a la guerra y no hay negociaciones sobre la cuestión nuclear», ha declarado a la televisión estatal el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores persa, Esmaeil Baghaei, quien ha rechazado que se estén llevando a cabo negociaciones sobre el programa nuclear.
Alto el fuego
A falta de conocer los detalles del texto definitivo, el alto el fuego es otro de los puntos clave. Según las distintas filtraciones, el acuerdo incluirá términos de no agresión entre Washington y Teherán, pero debería extenderse a nivel regional para incluir el final de los combates en Líbano. La versión ofrecida a lo largo de la semana por los responsables iraníes habla de una «declaración de fin de guerra» en todos los frentes, incluido el libanés, mientras duren las negociaciones.
Israel no ve con buenos ojos esta posibilidad y, como en Gaza, exige tener libertad operativa para acabar con la amenaza de Hezbolá, aunque deberá respetar la orden final de Trump. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, ha asegurado que el país hebreo ha infligido un daño «sin precedentes» a la milicia chií y ha declarado que «la línea amarilla no nos limita. Actuaremos donde sea necesario eliminar una amenaza». Esa era la línea que se marcó al comienzo de este último choque entre Hezbolá y el ejército, pero los constantes ataques con drones y las bajas diarias llevaron a los israelíes a dar un paso más. Se trata además de una manera de extender la ocupación para tener una carta más en cualquier futura negociación.
Este movimiento ha sido letal para la población del sur del Líbano y, tan solo en la última semana, UNICEF informa de que 15 niños han muerto y 62 han resultado heridos. Hassan Fadlallah, diputado del Partido de Dios en Beirut, ha declarado a los medios que «nos enfrentamos a una agresión sangrienta destinada a ocupar nuestra tierra y expulsarnos de ella. No hay otra opción que la resistencia y la firmeza».
Mientras los combates se endurecen, la vía diplomática entre Israel y Líbano ha dado un paso más con una nueva reunión entre delegaciones de ambos países en Washington. Los israelíes presionan al gobierno libanés para que desarme a la milicia chií, pero las autoridades de Beirut no tienen capacidad para ello. La oficina del presidente libanés, Joseph Aoun, ha recibido una llamada de Marco Rubio, y Aoun le ha trasladado que los esfuerzos deben centrarse en aplicar el alto el fuego, ya que considera que es «la puerta de entrada esencial para abordar cualquier otra cuestión».