Mía, el conejo robótico que reconoce a quien le abraza por su voz

redacción LA VOZ

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Mía, el conejo robótico que sirve como mascota para personas con deterioro cognitivo, a quienes les ayuda a estimular el cerebro
Mía, el conejo robótico que sirve como mascota para personas con deterioro cognitivo, a quienes les ayuda a estimular el cerebro UC3M

El dispositivo desarrollado por investigadores de la Universidad Carlos III se está empleando para acompañar y estimular a personas mayores con deterioro cognitivo

15 jun 2026 . Actualizado a las 18:56 h.

Un equipo del grupo de robótica social del Robotics Lab de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha desarrollado una innovadora tecnología basada en inteligencia artificial que permite a un robot reconocer a las personas únicamente por su voz. El avance se ha integrado en Mía, un conejo robótico diseñado para acompañar y estimular emocionalmente a personas mayores con deterioro cognitivo que se está probando entre usuarios de los centros de día del Ayuntamiento de Madrid. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista científica Applied Sciences.

Uno de los grandes desafíos de la robótica social es conseguir que los robots interactúen de forma natural y personalizada con los seres humanos. Para ello, es fundamental que puedan identificar con quién están hablando. La novedad de este sistema es que no utiliza cámaras ni imágenes, sino únicamente el micrófono incorporado en el robot.

A diferencia de otras tecnologías de reconocimiento, que suelen requerir gran capacidad de procesamiento y plantean dudas sobre la privacidad, el sistema desarrollado por la UC3M funciona de manera local. Esto significa que los datos de voz nunca salen del robot, protegiendo así la información personal de los usuarios. «El robot no necesita una fase de configuración para aprender tu voz; te escucha hablar por primera vez y genera un perfil automáticamente», señala Arecia Segura Bencomo, del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UC3M y una de las autoras del estudio.

Además, el aprendizaje es automático e incremental. Mía no necesita una configuración previa para reconocer a alguien: basta con que una persona hable con el robot por primera vez para que este genere un perfil de voz único. A medida que las conversaciones continúan, el sistema perfecciona ese perfil y aprende a distinguir a cada usuario.

«Este robot lo utilizamos en estimulación afectiva para mayores con deterioro cognitivo y el reconocimiento de los usuarios es un paso importante para que el robot tenga un comportamiento personalizado adaptado a las necesidades de cada individuo», explica uno de los autores de este trabajo, José Carlos Castillo Montoya, del grupo de Robótica Social del Robotics Lab de la UC3M.

Una mascota robótica con fines terapéuticos

Mía forma parte de un campo conocido como robótica animal, que busca trasladar los beneficios emocionales de la interacción con animales a entornos donde no siempre es posible contar con mascotas reales. Este tipo de robots pueden ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y la sensación de soledad, especialmente entre las personas mayores.

Las pruebas realizadas en centros de día del Ayuntamiento de Madrid han mostrado resultados prometedores. Según los investigadores, el robot no solo mejora el estado de ánimo de los usuarios, sino que también favorece la interacción social, ayudando a romper el aislamiento y fomentando las conversaciones entre los residentes.

Una "firma de voz para cada persona

El sistema funciona creando una especie de firma de voz a partir de los patrones y características únicas del habla de cada individuo. Mediante algoritmos de inteligencia artificial y herramientas de código abierto adaptadas por el equipo investigador, el robot agrupa las voces similares y las asocia con personas concretas.

Cuando escucha a alguien por primera vez, detecta que se trata de una voz desconocida y crea un nuevo perfil. Gracias a este proceso, Mía puede seguir aprendiendo continuamente y adaptarse a nuevos usuarios sin necesidad de intervención humana.

Otra imagen de Mía
Otra imagen de Mía UC3M

«El algoritmo genera una especie de mapa y, empleando código abierto que hemos mejorado en nuestro laboratorio, agrupa las firmas que se parecen entre sí. Al final, cada grupo se corresponde con un usuario específico», resalta Castillo Montoya.

Hacia robots más personalizados

El objetivo final es que estos robots sean capaces de ofrecer una atención cada vez más adaptada a las necesidades de cada persona. Por ejemplo, si el sistema identifica a un usuario que suele mostrarse inquieto o nervioso, podría activar automáticamente comportamientos diseñados para transmitir calma y bienestar.

Los investigadores continúan probando varios prototipos de Mía en entornos reales y trabajan para que esta tecnología pueda llegar en el futuro a hogares, residencias y centros asistenciales, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas mayores mediante una interacción más cercana, personalizada y respetuosa con su privacidad.