Trump firma un acuerdo muy similar al rubricado por Barack Obama, el cual criticó en numerosas ocasiones
16 jun 2026 . Actualizado a las 08:56 h.Aunque el anuncio de la paz entre EE.UU. e Irán se proyectó a través de comunicados oficiales, desmentidos y publicaciones en redes, lo cierto es que, de momento, no existe un documento oficial que revele cuáles son los puntos exactos del pacto alcanzado por ambos países. No obstante, se puede dar una primera pincelada al respecto.
1. Estrecho de Ormuz. Teherán levantará el cierre del Estrecho y Washington finalizará su bloqueo en la salida al océano. Sin embargo, el cobro de peajes a los buques petroleros sigue siendo objeto de discusión. Teherán afirma que los seguirá cobrando; de hecho, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baqaei, confirmó que, si bien no serán peajes por el uso de sus puertos o por el tránsito por el estrecho, sí se cobrará por medidas relativas a la seguridad y el medio ambiente, aunque no especificó la cantidad. Mientras tanto, Trump lo desmiente categóricamente.
2. Fondos y sanciones. El texto, según recoge la agencia Mehr, sostiene que Teherán recibirá 12.000 millones de dólares en activos congelados una vez empiece el período de 60 días para negociar el acuerdo nuclear y, antes de que finalice este, recibirá la misma cantidad de nuevo. Además, ha pactado con Washington un teórico plan de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para el país persa. Sin embargo, la Casa Blanca vuelve a incidir en que estos fondos solo se liberarán conforme los ayatolás cumplan sus compromisos. El punto que sigue en el aire es si el conjunto de los países occidentales levantará las sanciones al crudo iraní, tanto para permitir que lo exporte como para que otros países se lo compren.
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3. Programa nuclear. El punto más crucial del acuerdo es el relativo al programa nuclear. En principio, Teherán se comprome a no enriquecer uranio para desarrollar un arma nuclear y diluir los 440 kilos de este material resguardados en sus instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y otras localizaciones del país. Pero, además, el régimen chií asume el mandato de no enriquecer más uranio durante un período de entre 15 y 20 años. En la práctica, Trump estaría volviendo a un escenario similar al del acuerdo adoptado por Barack Obama en el 2015, que tanto criticó. Tal acuerdo, suscrito por el expresidente demócrata, exigía limitar el enriquecimiento y someterse a la supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica, además de contemplar un pago a la República Persa. Trump abandonó unilateralmente ese pacto hace justo ocho años, en mayo del 2018.
Trump enviará a J. D. Vance a Suiza para firmar el tratado de paz con Irán el viernes
Pakistán da por cerrado un armisticio que el republicano anunció cuarenta veces en las últimas semanas
«Barcos del mundo, poned en marcha vuestros motores. ¡Que corra el petróleo!». Donald Trump se hizo a sí mismo el mejor regalo de cumpleaños para su reputación en la madrugada del domingo al lunes. Junto al vicepresidente, J. D. Vance, firmó electrónicamente un documento de paz que busca poner fin a una guerra atascada desde hace meses, cuyo impacto económico global ha sido notable. El presidente de EE.UU. enviará a su mano derecha a formalizar el acuerdo el viernes en Ginebra mientras se ultiman los detalles e Irán se proclama vencedor en una contienda en la que se ha medido a dos de los ejércitos más poderosos del mundo y ha salido reforzado políticamente.
Esta vez fueron los mediadores pakistaníes quienes anunciaron el acuerdo, rompiendo así con la tendencia de Trump de pronosticar un pacto inminente que terminaba por naufragar a los pocos días. Hasta cuarenta veces lo hizo. Los empujones diplomáticos de Catar, Arabia Saudí y Turquía llevaron a ambas partes a cerrar el documento, que todavía permanece bajo secreto.
Asimismo, funcionarios estadounidenses e iraníes, junto con los mediadores, confirmaron a diversos medios que el eje central del acuerdo gira en torno «al cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano», y la reapertura del estrecho de Ormuz, un reclamo mundial después de que la inflación se disparara y se generara otra crisis energética. Respecto al estrecho, y coincidiendo con su llegada a la reunión del G7, Trump le comunicó al presidente francés, Emmanuel Macron, que la misión europea para mantener la vigilancia sobre aguas persas podría jugar un papel positivo, pese a haberse opuesto a ella en el pasado. «Tampoco me parece mala idea tener uno o dos barcos ahí de algunos países; ustedes serían un gran país para hacerlo, porque nunca se sabe lo que puede pasar, pero creo que va a estar abierto y habrá libre navegación», aseveró Trump.
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El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenéi, difundió un comunicado en la cadena pública para los iraníes: «Vosotros, el heroico pueblo de Irán, habéis sido los vencedores indiscutibles de esta contienda». Incluso agradeció que la arrogancia norteamericana pone de manifiesto el «esfuerzo incansable por alcanzar un Irán fuerte». Sin embargo, en la República Islámica no están del todo seguros de que Estados Unidos vaya a cumplir con el acuerdo. Como afirmó el titular de Exteriores, Abás Araqchi, arrastran «un historial de promesas incumplidas e incluso la ruptura de acuerdos», por lo que la base para la vigilancia y el cumplimiento del pacto seguirá siendo «la desconfianza».
¿Cuántos muertos deja la guerra?
Las hostilidades entre EE. UU. e Irán, así como las embestidas de Israel, dejan un baño de sangre de 3.798 muertos en el Líbano, 3.680 en Irán, 112 en Irak, 43 en Israel y 32 en los países del Golfo (Arabia Saudí, Baréin, Catar, EAU, Kuwait y Omán), según cifras oficiales.
Israel no consigue encajar sus objetivos en el tratado y seguirá en el sur del Líbano
En Israel el anuncio del acuerdo de paz cayó como un jarro de agua fría. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, se lanzó a la campaña contra Irán tras años de invasión de Gaza y hostigamiento en el Líbano con varios objetivos: acabar con el régimen de los ayatolás, así como con los programas balístico y nuclear. Y por lo que se conoce del pacto de paz, el único que puede que llegue a término es el nuclear, pero lo hará con fecha de caducidad.
El supuesto documento que rubricarán Washington y Teherán tampoco hace alusión al fin del apoyo a milicias como Hezbolá en el Líbano o los hutíes en Yemen, por lo que Israel seguirá teniendo a sus puertas una amenaza provista de armas y artillería que, de momento, seguirá sin desarmarse. El pacto llega, además, en un momento en el que las relaciones entre Trump y Netanyahu pasan por su peor momento.
La clase política israelí no dudó en cargar contra el acuerdo y contra Netanyahu. El opositor Yair Lapid dijo que «nunca ha habido un fracaso más absoluto que el de Netanyahu en el escenario iraní», mientras que los ultras, socios de Netanyahu, lo criticaron de forma velada. Pese a todo, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, afirmó este lunes que el Ejército israelí no tiene intención de retirarse de sus posiciones en el sur del Líbano.