Un embarazo congelado en el tiempo: descubren bivalvos que incubaban a sus crías hace 125 millones de años
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El descubrimiento, liderado por investigadores del IGME-CSIC, revela embriones fosilizados preservados dentro de las branquias de antiguos bivalvos de agua dulce
23 jun 2026 . Actualizado a las 09:05 h.Un equipo internacional de investigadores liderado por la científica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME- CSIC) Graciela Delvene ha realizado un descubrimiento extraordinario en los depósitos fósiles de la Isla de Wight: embriones y larvas fosilizados preservados dentro de las branquias de antiguos bivalvos de agua dulce que vivieron hace más de 125 millones de años. El hallazgo constituye la evidencia fósil más antigua conocida de cuidado materno en bivalvos y demuestra que estos moluscos ya incubaban activamente a sus crías dentro de sus conchas durante el Cretácico, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.
«Esta es la primera evidencia fósil directa de bivalvos de agua dulce incubando activamente a sus crías dentro de las branquias», explica Delvene. Según los investigadores, esta estrategia reproductiva solo se había documentado hasta ahora en especies actuales.
Los fósiles proceden de los célebres yacimientos cretácicos de la Isla de Wight, conocidos mundialmente por albergar restos de dinosaurios como Iguanodon. Sin embargo, en esta ocasión, el protagonismo recae en unos pequeños moluscos de agua dulce cuya conservación resulta excepcional. Además de las conchas, los ejemplares preservan tejidos blandos fosilizados, una rareza en paleontología debido a que estas estructuras suelen desaparecer poco después de la muerte del organismo.
Un sistema reproductivo congelado en el tiempo
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, describe con detalle el sistema reproductivo de Margaritifera valdensis, una especie extinta emparentada lejanamente con las actuales náyades perlíferas. Los fósiles conservan delicadas estructuras internas relacionadas con la reproducción, como cámaras de incubación o marsupios, tejidos branquiales, estructuras mineralizadas de soporte y diferentes fases del desarrollo embrionario y larvario.
Las náyades modernas poseen uno de los ciclos reproductivos más complejos del mundo de los invertebrados. Sus larvas se desarrollan inicialmente en las branquias maternas antes de ser liberadas y adherirse temporalmente a peces hospedadores, una fase imprescindible para completar su ciclo vital.
Para la investigadora de la Universidad de Varsovia Aleksandra Skawina, que también ha participado en el estudio, los nuevos fósiles demuestran que esta sofisticada estrategia reproductiva ya estaba plenamente desarrollada en el Cretácico temprano.
Los científicos han identificado diversas etapas del desarrollo embrionario, desde posibles células precursoras de los óvulos hasta larvas avanzadas conocidas como gloquidios.
Además, el estudio aporta información inédita sobre la nutrición de los embriones. Los investigadores descubrieron pequeñas concreciones minerales preservadas en las branquias que actuaban como reservorios de calcio, permitiendo la formación de las conchas larvarias. Este mecanismo es similar al que utilizan actualmente algunos bivalvos de agua dulce.
La investigación también ha permitido reinterpretar una misteriosa sustancia oscura denominada molluskite, descrita por primera vez en el siglo XIX por el paleontólogo británico Gideon Mantell. Según el geoquímico del IGME-CSIC Rafael P. Lozano, «este material corresponde en realidad a tejidos blandos fosilizados y estructuras reproductivas excepcionalmente conservadas en minerales como fluorapatito, siderita y kutnohorita».
Una ventana al pasado evolutivo
El descubrimiento amplía significativamente el conocimiento sobre la reproducción y la evolución de los bivalvos de agua dulce. Durante décadas, los paleontólogos han buscado evidencias directas de reproducción en estos organismos fósiles, especialmente a través del hallazgo de gloquidios.
Más allá de su relevancia científica, el hallazgo cobra especial importancia porque las náyades actuales se encuentran entre los grupos animales más amenazados del planeta. Estos fósiles ofrecen una ventana única para comprender la historia evolutiva de un linaje que ha sobrevivido durante millones de años y que hoy afronta graves riesgos de conservación en los ecosistemas de agua dulce.
El descubrimiento demuestra que algunas de las estrategias reproductivas más sofisticadas de la naturaleza tienen raíces mucho más antiguas de lo que se pensaba, remontándose a una época en la que los dinosaurios aún dominaban los continentes.