El hallazgo desvela el intercambio de objetos de lujo entre la Península y el Mediterráneo hace 2.500 años
24 jun 2026 . Actualizado a las 19:36 h.Las excavaciones arqueológicas realizadas este año en el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en la localidad pacense de Guareña, han sacado a la luz uno de los hallazgos más relevantes de la arqueología peninsular reciente: un carro de bronce de extraordinaria factura cuya estructura y decoración no tienen precedentes conocidos en la península ibérica. La pieza, descubierta durante la VIII campaña de excavaciones del proyecto Construyendo Tarteso, liderado por el Instituto de Arqueología de Mérida ( CSIC-Junta de Extremadura), presenta paralelos únicamente en la antigua Etruria, en la actual Italia, lo que apunta a una posible procedencia mediterránea y refuerza la imagen de Tarteso como una civilización plenamente integrada en las redes comerciales internacionales del siglo V a. C.
«Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C.», destaca la codirectora de las excavaciones, Esther Rodríguez.
El carro fue localizado en el sector sur del edificio principal del yacimiento, un complejo monumental que fue sellado de forma intencionada a finales del siglo V a. C. La estructura conserva una rica decoración figurativa elaborada en bronce. En la parte frontal aparece representado Aqueloo, una divinidad fluvial asociada en ocasiones al inframundo, mientras que los laterales muestran dos grifos, criaturas mitológicas con cabeza de águila y cuerpo de león. La composición se completa con figuras humanas que sostienen la estructura y con ruedas también decoradas.
Según los investigadores, las características del carro lo convierten en una pieza excepcional dentro del registro arqueológico ibérico.
El codirector del proyecto, Sebastián Celestino, explica que su función aún no ha podido determinarse con certeza, aunque plantea una posible vinculación ritual. «Podría estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes», señala. No resulta casual que el hallazgo se produjera junto a la denominada habitación del banquete, donde los arqueólogos documentaron evidencias del último ágape celebrado por la comunidad antes de clausurar el edificio.
Evidencias de una intensa red comercial mediterránea
El descubrimiento del carro ha venido acompañado de un importante conjunto de materiales importados que refuerzan la importancia de Tarteso en las rutas comerciales mediterráneas.
Entre los objetos recuperados figuran cerámicas procedentes del Ática griega, un recipiente de alabastro egipcio y diversos marfiles decorados con escenas de guerreros y motivos vegetales y animales.
Para Rodríguez, estos materiales ofrecen una oportunidad excepcional para comprender las conexiones internacionales de la sociedad tartésica. «Nos están proporcionando dice- una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica. Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio».
La campaña del 2026 se desarrolló entre abril y mayo y se centró en los sectores norte y sur del gran túmulo de 90 metros de diámetro y seis metros de altura que cubre el edificio principal.
Los trabajos han permitido identificar nuevas estancias y áreas de circulación en torno a la habitación H-100, la mayor excavada hasta la fecha dentro del complejo.
«Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico, cuyo estado de conservación sigue siendo excepcional», explica Rodríguez.
En el sector norte también se recuperaron dos braseros y un caldero de bronce, aunque la cantidad de material cerámico hallada fue menor que en campañas anteriores.
Aun así, la valoración de los investigadores es muy positiva. «Ha sido una campaña muy positiva. Aunque todavía no podemos aportar información concluyente sobre la funcionalidad de los nuevos espacios, los hallazgos materiales están permitiendo avanzar de forma significativa en el conocimiento del comercio mediterráneo y de las conexiones de Tarteso con otros territorios», añade la arqueóloga.
Concluidos los trabajos de excavación, comienza ahora una fase decisiva centrada en la restauración, documentación y estudio de los materiales recuperados. «La segunda fase de toda excavación arqueológica es indispensable. Ahora comienza un trabajo fundamental que nos permitirá comprender mejor la funcionalidad de los espacios, las relaciones comerciales y, en definitiva, la vida de quienes habitaron este lugar», señala Rodríguez.
Las labores de conservación se llevarán a cabo en el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico de la Universidad Autónoma de Madrid, una colaboración que acompaña al proyecto desde el inicio de las excavaciones.
Durante la presentación de los hallazgos en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, destacó la relevancia científica de las investigaciones desarrolladas en Casas del Turuñuelo.
«Casas del Turuñuelo es un ejemplo de cómo la constancia y el apoyo sostenido a la ciencia a largo plazo dan frutos», afirmó. Del Pino defendió además el papel de la arqueología como una disciplina científica capaz de generar conocimiento de primer nivel y de contribuir a la construcción de la identidad cultural de la sociedad.
La presidenta del CSIC también puso en valor el modelo de colaboración institucional que sustenta el proyecto. «Estas alianzas demuestran que la descentralización de la investigación es una estrategia ganadora», señaló.
El hallazgo del carro de bronce se suma a una larga lista de descubrimientos que han convertido a Casas del Turuñuelo en uno de los yacimientos más importantes de Europa. Entre ellos figuran el mayor sacrificio ritual de animales documentado en el Mediterráneo occidental, descubierto en 2017; las primeras representaciones humanas asociadas a Tarteso, halladas en el 2023; una placa de pizarra con escenas de guerreros y escritura paleohispánica presentada en el 2024; y el altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo occidental, dado a conocer en el 2025.
«Construyendo Tarteso es uno de los proyectos de investigación principales del Instituto de Arqueología del CSIC y la Junta de Extremadura, y el que cuenta con una amplia red de colaboraciones nacionales e internacionales», concluye Sebastián Celestino.
El nuevo carro de bronce, único hasta ahora en la península ibérica, se perfila ya como una de las piezas clave para comprender la dimensión internacional de Tarteso y su papel en las complejas redes de intercambio que unieron el Mediterráneo hace 2.500 años.