José Ramón Gómez Mancebo, médico gallego en Venezuela: «Un padre trajo a su hijo muerto de 14 años desde La Guaira a Caracas. No sabía qué hacer con el cadáver»
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«Hay gente con vida en las bolsas de aire que dejan los edificios caídos», explica, y advierte sobre la importancia de la celeridad: «Transcurridas 72 horas, las probabilidades de encontrar a alguien con vida son muy bajas»
26 jun 2026 . Actualizado a las 16:09 h.José Ramón Gómez Mancebo tiene 73 años. Nació en A Coruña, pero su padre, Ramón, emigró a Venezuela en 1956 y su madre, María, lo hizo un año después con él. Tiene un hermano, Juan Carlos, de 67 años, que reside en Carballo desde 1999.
Gómez es presidente de la Sociedad Médica de la Clínica Ávila, en Caracas, y es doctor especializado en cardiología. Tenía intención de ir a La Guaira este miércoles, día 24, para festejar, junto con sus hijos, José Miguel, de 28 años, y Santiago, de 26, la festividad de la Batalla de Carabobo, la primera gran batalla por la independencia de Venezuela, pero finalmente desistieron porque no podían hacer puente. Una decisión de última hora que, seguramente, les salvó la vida, porque el edificio Tahití, de 17 plantas, donde poseían un apartamento, se vino abajo con los seísmos. La familia Gómez Fernández se encuentra bien de salud, pero tienen amigos y conocidos directos de los que desconocen su paradero desde los seísmos. Se da la circunstancia que algunos de ellos se encontraban en la playa de La Guaira cuando se produjeron las dos potentes sacudidas que han devastado la zona.
Solo en La Guaira constan «45 edificios completamente destruidos». En Los Palos Grandes, Caracas, fueron tres grandes inmuebles los que no soportaron las intensidades de los terremotos. En el que se ubica el centro hospitalario Clínica Ávila, en Altamira, la estructura soportó las sacudidas y está plenamente operativo. Aunque son numerosas las construcciones que, pese a mantenerse de pie tras los terremotos, corren riesgo de venirse abajo en cualquier momento.
«Los temblores fueron a las seis de la tarde [miércoles 24] y en media hora la Clínica Ávila ya había puesto en marcha el plan de emergencias». Y añadió: «Los heridos empezaron a llegar en cascadas. Los separamos por leves, graves y muy graves». El doctor Gómez Mancebo trabajó codo con codo con su hijo José Miguel, también facultativo, durante ocho horas sin descanso tras los seísmos. «La Guaira, que es la zona costera de Caracas, fue la más afectada, sin duda, por el desastre», relató el doctor.
El momento más impactante y a la vez doloroso lo vivió cuando lo llamó un paciente por teléfono. «Me comentó que había un padre, amigo suyo, que había perdido a su hijo de 14 años. El edificio en el que vivían se vino abajo. Al niño lo rescataron ya muerto, pero el padre no sabía qué hacer con el cadáver y llamó a mi paciente. Ese padre cogió su carro y trajo el cadáver de su hijo desde La Guaira hasta Caracas [30 kilómetros]».
Sobre la cifra de fallecidos, dice: «Hay una morgue oficial en Bello Monte y allí hay unos 500 fallecidos». «No podemos dar la calificación de fallecido hasta que esa persona no es plenamente identificada, pero la cifra de muertos será mucho más elevada, seguro, según transcurran las horas», lamenta el doctor.
Una vez pasada la tragedia, toca recuperar al mayor número de personas atrapadas en los edificios: «Sí que hay gente con vida en las bolsas de aire que dejan los edificios caídos», pero advierte de la importancia de la celeridad: «Transcurridas 72 horas, laa probabilidades de encontrar a alguien con vida son muy bajas».