Nevenka y un homenaje en Ponferrada que se hizo esperar un cuarto de siglo: «Es una heroína, un símbolo y ha pagado un precio muy caro»

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Nevenka Fernández, junto al mural con su imagen inaugurado en Ponferrada
Nevenka Fernández, junto al mural con su imagen inaugurado en Ponferrada Ana F. Barredo | EFE

«Es posible salir del infierno», aseguró la exedila en un día de emociones. «Supone la restitución pública de su dignidad y el reconocimiento, aunque demasiado tardío, de su valentía», remarca su abogado en el histórico juicio, Adolfo Barreda

29 jun 2026 . Actualizado a las 21:49 h.

Nevenka Fernández volvió el pasado día 20 a Ponferrada. No lo hizo de forma discreta, como venía haciendo desde hace un cuarto de siglo. Fue en un acto público arropada por decenas de bercianos que reconocieron su valentía para denunciar la situación de acoso que sufría. «Es posible salir del infierno. Y para decir eso estoy aquí», afirmó Fernández, según recoge Europa Press, en la jornada de debate Justicia, voces y memoria: de la violencia sistémica a la reparación.

El caso Nevenka marcó un antes y un después. El 30 de mayo del 2002, el entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez (PP), fue condenado por acoso sexual. Debió pagar una multa de 6.480 euros y una indemnización a Nevenka Fernández, exconcejala de Hacienda del municipio berciano, de 12.000 euros.

Ponferrada recibió la histórica sentencia —nunca antes se había condenado a un político por este tipo de delitos— sumida en una profunda división. La plaza Fernando Miranda vivió dos concentraciones simultáneas. «A una gestión digna, una salida digna. Gracias, Ismael», se leía en la pancarta de una de las concentraciones. Y, en frente: «No al acoso sexual. ¡Ninguna mujer sola frente a las agresiones!».

«Me marché muy seguidamente de todo lo que estaba ocurriendo. Los que vivieron más de cerca las consecuencias del impacto de aquella denuncia están aquí hoy, el impacto de una sociedad a la que le costaba muchísimo ver», contó Fernández. Carmen Monteira, Menchu, sujetaba aquella tarde de mayo la pancarta del Colectivo de Ponferrada contra la violencia hacia las mujeres, que nació de la unión de varias asociaciones a raíz de este caso. Ella, de hecho, es una histórica de la Asociación de Mujeres del Bierzo. El sábado, pudo saludar por primera vez a Nevenka Fernández. «Fue una alegría ver que por fin le arropaba su ciudad. Es una heroína, un símbolo. Y ha pagado un precio muy alto». Adolfo Barreda fue su abogado en el histórico juicio. Galardonado recientemente con el premio de igualdad, vivió con orgullo el homenaje a su clienta. «Es una satisfacción profesional y personal. Supone la restitución pública de su dignidad y el reconocimiento, aunque demasiado tardío, de su valentía por parte de la sociedad que un día no la apoyó y que propició su expulsión».

Monteira le pone nombre a la condición de la exedila: «Exiliada de género». La propia Nevenka, en una intervención por videoconferencia en el Congreso Internacional Feminista Ciudad de Armilla, que recoge Efe, contó que una de las consecuencias «más terribles» para las víctimas que denuncian es el aislamiento. El acoso, explicó, es un proceso constante. Y este «mina gota a gota».

Nevenka Fernández ofrece una rueda de prensa junto a su abogado, Adolfo Barrreda, en junio del 2002.
Nevenka Fernández ofrece una rueda de prensa junto a su abogado, Adolfo Barrreda, en junio del 2002. No disponible

Un referente «social y ético»

«Nevenka se convirtió en un referente no solo jurídico, sino social y ético. Su coraje al denunciar a un superior y resistir las presiones derivadas de todo ello marcó un antes y un después. Desde el punto de vista de la abogacía, es imprescindible destacar que el testimonio de la víctima es, muchas veces, la prueba nuclear en estos procedimientos si no la única, y su dignidad y credibilidad fueron protegidas pese a un entorno de excepcional dureza. Nevenka representa la fuerza y la dignidad de quienes, al denunciar, allanan el camino para que otras rompieran el silencio, tal y como ella manifestó al finalizar su declaración: invito a que todas las mujeres denuncien, a mi denunciar me salvó la vida», destaca el que fue su abogado.

«Yo me imagino que mucha gente, ya desde el principio, estaba a favor de Nevenka. El problema es que no se atrevieron a pronunciarse porque en un sitio tan pequeño como este... A la propia Nevenka y a su familia, que se quedó, le hicieron imposible vivir; cuando el agresor ha estado aquí desde entonces sin ningún problema», relató Monteira, que fue la candidata de Sumar al Senado en las últimas elecciones generales. «La sociedad era muy diferente; salieron a apoyar al agresor, había gente que no se sentía concernida. De esas cosas no se hablaba en público y otras personas, por miedo, no tenían capacidad para alzar la voz», contó en el citado acto Charo Velasco, entonces edila del PSOE y que fue un apoyo clave pese a las diferencias partidistas (Fernández estaba en el PP).

Barreda también recuerda toda la tensión que recayó sobre Fernández, y, en menor medida, incluso sobre él: «Fue una presión extraordinaria y, sin ninguna duda, injusta, pues la mayor parte de las consecuencias personales, familiares y sociales recayeron sobre ella y no sobre la persona del acosador. Como abogado, que también la sufrí, sobre todo por el vacío que se me hizo cada día de celebración del juicio, es imprescindible acompañar y blindar a la víctima, exigiendo medidas cautelares y de protección, incluso cuando en aquel momento eran aún menos habituales».

El juicio en el Tribunal Superior de Justicia es un reflejo de la España de hace 24 años. Y lo es, en cierto modo, por la actitud del fiscal José Luis García Ancos, que acabó apartado del caso. «No es la empleada del Hipercor, que le tocan el culo y tiene que aguantarse», llegó a decirle a Fernández. Una afirmación por la que el fiscal pidió disculpas tras ser expedientado. «La intervención de la Fiscalía en la causa resultó especialmente controvertida, en cuanto que, siendo su labor la de ejercitar la acusación, por el contrario, adopto una postura de apoyo a la defensa. La parcialidad mostrada minó tanto la confianza de Nevenka como la de la sociedad en la independencia institucional. En esos momentos, mi deber fue reforzar la confianza de Nevenka y salvaguardar su derecho a un proceso justo, recurriendo a todas las garantías procesales disponibles», cuenta Barreda.

Ponferrada estaba dividida

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dividió —todavía lo hace en menor medida— a la ciudad berciana, como se vivió en aquella imagen en la plaza Fernando Miranda. De hecho, años después, una vez Ismael Álvarez cumplió con su período de inhabilitación, se presentó a las elecciones del 2011 con un partido independiente. Logró cinco concejales, que le valieron para ser la llave de gobierno para su anterior formación.

Nevenka Fernández posó junto a un mural conmemorativo que recuerda su determinación a la hora de afrontar la denuncia y todo lo que llegó después. «Lo hiciste por todas, siempre»; «Nevenka gracias por contar». Son algunas de las frases que acompañan el rostro de la berciana. Al acto, de toda la corporación, solo acudió el PSOE. Monteira, en ese sentido, le reprochó a PP, Vox y Coalición por el Bierzo que no se presentaran en la cita del sábado. «Tienen que dar un buen ejemplo a la ciudadanía. No puede uno hacer como si no pasara nada», añadió.