La policía busca a un hombre con las manos tatuadas como autor del crimen de Los Rosales, en A Coruña
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La víctima, de mediana edad, fue atacada a plena luz del día a unos metros de su casa. La policía buscó por la zona a un hombre con tatuajes en las manos
28 jun 2026 . Actualizado a las 20:12 h.Un hombre de mediana edad murió sobre la una y media de la tarde de este domingo al ser acuchillado en el barrio de Los Rosales, en la ciudad de A Coruña. La víctima, de la que se sabe que se llamaba Jaime, fue atacada a plena luz del día, en un camino cercano a la calle Manuel Azaña, donde residía con su madre. Según los primeros datos de la investigación, recibió un navajazo en el cuello que le asestó otro hombre, al parecer, por un ajuste de cuentas. Tras el ataque, el herido logró caminar unos metros, probablemente para pedir ayuda, pero acabó desplomándose en la acera, en la travesía de Los Rosales, junto al colegio Emilio Pardo Bazán y muy poco antes de la esquina con la calle Manuel Azaña.
El cadáver quedó tendido sobre la acera, por lo que los primeros agentes en llegar al lugar acordonaron la zona y colocaron un vehículo policial junto al cuerpo para poder realizar sobre el terreno las primeras averiguaciones sobre lo ocurrido, a la espera de que llegase la autoridad judicial. También se desplazo inmediatamente a la zona una ambulancia del 061, pero los técnicos sanitarios ya no pudieron hacer nada por la vida del agredido. Un amplio dispositivo policial, formado por agentes de la Policía Nacional, que investigan el suceso, y de la Policía Local se desplegó por la zona. En unos minutos se presentaron allí hasta ocho dotaciones policiales.
Los agentes empezaron a recabar información de posibles testigos para tratar de saber cómo se habían producido los hechos e intentar obtener algún dato sobre el agresor. Por las descripciones que fueron aportadas a los investigadores por algunos testigos, el sospechoso del crimen podría ser un individuo al que vieron merodeando por la zona en el momento en el que se produjo el suceso y que caminaba cabizbajo y ocultándose el rostro con una capucha. Los agentes se distribuyeron por los barrios aledaños, donde preguntaron en distintos establecimientos si habían visto a una persona con la descripción ofrecida por los testigos y que también podría tener tatuajes en las manos. Al parecer, se trataría de un vecino del cercano barrio de Labañou y que sería un viejo conocido de la policía al estar relacionado con algunos incidentes violentos ocurridos en el pasado.
«Murió desangrado», comentaban varios vecinos consultados por La Voz y que se encontraban todavía conmocionados por el crimen, cometido en un barrio habitualmente tranquilo y que se vio sorprendido por la muerte violenta de uno de sus residentes. Muchos en el vecindario conocían a este hombre porque paseaba habitualmente con su perro por las áreas ajardinadas del barrio de Los Rosales. Otros comentaban que lo habían visto en varias ocasiones vendiéndole marisco a sus conocidos.
Una trifulca el día de San Xoán
El terrible suceso pronto despertó una notable expectación en la zona, donde se concentraron numerosos vecinos mientras que otros muchos observaban desde las ventanas de sus pisos, sorprendidos al ver el gran despliegue policial. Al cierre de esta edición no había novedades y los investigadores seguían intentando localizar al sospechoso del crimen y tratando de conocer las motivaciones que lo llevaron a cometer el ataque. Sobre la sospecha de que todo se debiese a un ajuste de cuentas, ya algunos vecinos apuntaban poco después del crimen hacia esa posibilidad porque recordaban que el día de San Xoán, el ahora fallecido se había visto envuelto en una trifulca con otro individuo, que podría ser el que ahora está buscando la policía.
La investigación por este crimen sigue su curso y poco después de los hechos ya se habían desplazado al lugar los equipos de la Policía Judicial y de la Policía Científica de la Policía Nacional, así como el médico forense para realizar las comprobaciones necesarias en el escenario del crimen y recabar más pruebas.
Un barrio tranquilo conmocionado por el crimen
Aunque faltan por esclarecer todavía los detalles de lo ocurrido y las circunstancias que pudieron rodear la violenta agresión, minutos después de conocerse que el hombre había muerto, en el vecindario se comentaba lo repentino y fulminante del ataque y el hecho de que se produjese a una hora, alrededor de la una y media de la tarde, en la que por la urbanización suele haber cierto movimiento de personas, sobre todo tratándose de un domingo a la hora del aperitivo. «Lo estaba esperando, fue a por él», concluía convencido un conocido de la víctima, todavía sin creerse lo que acababa de suceder en su barrio.
«Estamos totalmente en shock», apuntaba otro vecino de Los Rosales. No conocía al asesinado más que de vista de verlo pasear por el entorno, pero sí a su madre, que utiliza una silla eléctrica para sus desplazamientos y tiene su domicilio en la misma calle Manuel Azaña, a escasos metros de donde su hijo cayó muerto a consecuencia del fatal navajazo.
«Llevo muchos años viviendo aquí y esta es una zona muy tranquila, nunca ha pasado nada igual, y mira que últimamente hay okupas en algunos locales de la parte de abajo de la calle, pero tampoco ha pasado nada gordo hasta ahora con ellos», recalcaba también conmocionado por lo ocurrido.
Entre los corrillos que se formaron rápidamente ante el despliegue del dispositivo policial, los comentarios sobre la tranquilidad de esta urbanización en la que viven más de diez mil personas eran una constante, aunque algunos residentes no ocultaban que en los últimos tiempos les generaba cierta inquietud la presencia de personas durmiendo en la calle bajo los soportales de los edificios y, también, de okupas en el bajo en el que antiguamente estaban las oficinas de una entidad bancaria, que vinculan con el trapicheo de drogas.
Lamentaron además que en la zona donde se produjo el crimen no existan cámaras de tráfico, aunque confían en que las fuerzas de seguridad, que acostumbran a visionar también los dispositivos de establecimientos comerciales, encuentren alguna imagen del agresor huyendo.