Los expertos resuelven las dudas sobre los atrapados por el seísmo en Venezuela: «El acceso al agua incrementa la supervivencia»
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«Hay que actuar rápido y estabilizar al paciente», ha comentado el cirujano de la unidad de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) desde el 2011
29 jun 2026 . Actualizado a las 20:55 h.«La ausencia de enfermedades previas, hacer deporte habitualmente y el acceso al agua, aunque sean unas gotas, incrementan las posibilidades de sobrevivir de las personas atrapadas», apunta el director de la Fundación Pública Urxencias Sanitarias de Galicia 061, Román Gómez. No son los únicos factores que influyen: «Las temperaturas, porque el calor aumenta la frecuencia cardíaca; la humedad, ya que dificulta la evaporación del sudor, y la falta de ventilación, que obliga a un mayor esfuerzo respiratorio provocando agotamiento, también son determinantes», explica.
Otra situación delicada es cuando alguna parte del cuerpo queda atrapada bajo los escombros. «Cuando un bloque de hormigón cae sobre una pierna, un brazo u otro sitio, se produce el síndrome de aplastamiento y es, posiblemente, lo que más amenaza la supervivencia en caso de derrumbe», relata Gómez. Además, comenta que, paradójicamente, «algunos pacientes se mantienen relativamente estables mientras están atrapados, pero si tú los liberas bruscamente pueden empeorar».
«Antes de rescatarlo, lo ideal es coger una vía al paciente, empezar a pasar un poco de suero para hidratarlo y monitorizarlo. Así se puede apreciar el ritmo cardíaco», comenta el director del 061, quien reitera la importancia de la precaución cuando se extrae a una persona atrapada: «Hay que prevenir posibles lesiones, incluso en la movilidad. Si el paciente tiene vértebras fracturadas y hay una mala movilización, puede quedar parapléjico, tetrapléjico o con lesiones torácicas».
«Hay que actuar rápido»
Martín Sosa es cirujano de la unidad de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) desde el 2011. Un año antes, cuando trabajaba para la Fuerza Aérea Argentina (FAA), operó a multitud de personas tras el terremoto de Haití. De aquellos días aprendió lecciones que ahora comparte: «Hay que actuar rápido y estabilizar al paciente. Recibes un número de urgencias elevado y lesionados por aplastamiento, o con heridas penetrantes y cerradas».
«En Haití, atendíamos a las personas que llegaban al hospital y hacíamos una clasificación de los pacientes que podíamos salvar para centrarnos en ellos», recuerda el cirujano. Las condiciones de trabajo en este tipo de situaciones no suelen ser las óptimas. «Los vendajes se nos acabaron relativamente rápido. Con los instrumentos también tuvimos problemas porque hay que limpiarlos y todo eso lleva tiempo. Se usan menos de lo que se debería para distribuirlos de la manera más equitativa entre los pacientes», justifica Sosa. «Un 5 % de las personas intervenidas tuvieron infecciones posquirúrgicas», concluye.