La Guaira, devastada por el doble terremoto y ahora también por los saqueos: «Aquí la gente no perdona nada»

Héctor Estepa
Héctor Estepa LA GUAIRA / E. LA VOZ

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Algunos comercios alertan con pintadas de que ya han sido desvalijados. Venezuela eleva a 1.943 el número de muertos en los seísmos

30 jun 2026 . Actualizado a las 20:02 h.

Bajo la sombra de un edificio de siete pisos en ruinas y tras una barandilla, Jorge Cárdenas y su hermano montan guardia. Otean con detenimiento el horizonte de destrucción de La Guaira. Ellos tuvieron suerte. Su edificio aún se mantiene en pie y ellos hasta creen que podrá ser habitable en el futuro. Pero, precisamente, porque no se ha derrumbado es objetivo de la otra cara que viven las zonas afectadas por los seísmos en Venezuela: los saqueos.

«Aquí ya han entrado en varias ocasiones. Rompieron unos cristales a pedradas para colarse. No sabemos qué se han llevado porque no hemos subido a los pisos superiores», asegura el hombre. Jorge asegura que a él no le robaron porque vivía en el primer piso y pudo rescatar sus objetos de valor, incluidas varias piezas de su ferretería que ahora apila sobre una pared en el patio exterior del edificio en ruinas, junto a los colchones donde duerme junto a su familia y están sentados dos perros de aparencia despreocupada. Ellos suben de de vez en cuando a los pisos más bajos a buscar comida. En el patio, la esposa de Jorge cocina unas empanadas.

Los ladrones que intentaron entrar en su edificio son reincidentes. Jorge montó guardia en un lado del inmueble un día y entraron por el contrario. Este lunes, lo hicieron al revés. No es el único caso. Decenas de comercios como ferreterías, quioscos, supermercados, restaurantes y tiendas de tecnología han sido saqueadas estos días, generalmente por la noche, cuando no hay energía eléctrica.

En varias de las puertas de metal de negocios y condominios hay pintada una leyenda: «Ya fuimos saqueados», indicando a los delincuentes que no hay nada de valor dentro. «Aquí la gente no perdona nada. Han saqueado de todo. No tienen estupor para nada, hay demasiado vandalismo. Se meten en cualquier sitio para ver qué es lo que hay», dice Marino Ardila, un jubilado que vive en lo que era una zona comercial.

Duerme, como la mayoría, en un campo de golf contiguo por miedo a una réplica nocturna, pero por el día saca de lo que era su domicilio una silla de plástico y se sienta junto a los comercios para que al menos no pase nada en ese lapso de tiempo. «Se han saqueado hasta las licorerías. A mi me da miedo que se metan en mi casa, que quedó en pie, pero renqueante. Pasamos aquí por el día unidos preventivamente, pero por la noche, cuando no estamos, no sabemos», dice Marino, mientras continúa montando guardia observando cómo la maquinaria pesada está comenzando a demoler el edificio de enfrente, donde ya hay prácticamente la certeza de que no quedan supervivientes.

Unas calles más arriba, se observa la figura de una joven escalando por las ruinas de un edificio que sigue en pie, pero que seguro que tendrá que ser demolido. Escala hasta lo que fue su apartamento, en el tercer piso. Escapó de allí durante el temblor lanzándose por la ventana hacia la piscina. Logró refugio en casa de unos familiares en Caracas, pero ha vuelto porque le avisaron de que el edificio podía haber sido saqueado.

Electrodomésticos y comida

No se equivocaban. En su apartamento no queda nada de valor, dice la joven Lisette Martínez, cuando por fin logra bajar de vuelta. «Se lo llevaron todo. No hay nada, ni la ropa dejaron. Robaron la nevera, la cocina, reventaron los armarios… No dejaron nada. Algunas neveras que no pudieron llevarse, las dejaron tiradas ahí detrás inclusive», lamenta. Cree que son personas que viven cerca porque, si no, no podrían llevarse electrodomésticos tan voluminosos. Ella, eso sí, no va a tomar ninguna medida de vigilancia adicional como sí hacen Jorge y Marino. Quedó traumatizada por el terremoto y dejará la ciudad. No quiere volver a vivir en La Guaira. Pasará página en otro lugar, probablemente en Caracas, ante la magnitud de la tragedia.

Algunos vecinos denuncian, además, que los saqueos tienen como protagonistas a los distribuidores de ayuda humanitaria y aseguran que hay militares que han expropiado camiones cargados de alimentos.

Ascienden a 19 los españoles fallecidos y a 131 los desaparecidos en los terremotos de Venezuela

T. NIEVA / COLPISA

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha elevado a 19 la cifra de españoles fallecidos en los terremotos que azotaron Venezuela la semana pasada. El número de desaparecidos también ha ascendido a 131, mientras que son 12 los localizados bajo los escombros, según la actualización de las cifras. El último balance oficial ofrecido este pasado lunes por Exteriores señalaba que eran 17 el número de españoles muertos en la catástrofe y 138 las personas desaparecidas.

El ministro ha indicado que desde Exteriores van a seguir movilizando la ayuda de emergencia de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Así, ha confirmado que este miércoles despegará un avión con el equipo 'Start' y el hospital de campaña de emergencia, «que es muy necesario en estos momentos para atender a los numerosos heridos que cada vez van siendo un número mayor en Venezuela».

El jefe de la diplomacia española ha apuntado que el Gobierno español apoyará «al pueblo hermano» de Venezuela «tanto tiempo como sea necesario en estos momentos tan dramáticos y de emergencia». «Tiene nuestra plena solidaridad como cuando llegue el momento de la reconstrucción», ha subrayado.

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, confirmó este lunes que son, al menos, 1.719 las personas que han perdido la vida y más de 5.000 resultaron heridas a causa del doble seísmo de magnitud 7,5 y 7,2 en la escala de Richter que registró el pasado miércoles el centro de la costa venezolana.