Keiko Fujimori, la derechista y heredera de un autócrata que gobernará Perú
ACTUALIDAD
El escrutinio oficial confirmó que la candidata de Fuerza Popular ganó por casi 50.000 votos a su rival, Roberto Sánchez
06 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Antes de que se definiera la elección que finalmente le dio la presidencia de Perú a Keiko Fujimori, durante varios días se hacían bromas y memes en torno a la maldición con la que, supuestamente, cargaba la hija del ex dictador: se decía que, incluso si compitiera contra un panettone, iba a perder. Esta es la cuarta vez que Keiko disputa una segunda vuelta, pero esta vez fue la vencedora.
Keiko Sofía Fujimori Higuchi tiene 51 años, nació en Lima y a los 19 —con sus progenitores recién divorciados— se convirtió en la primera dama de Perú cuando su padre, Alberto, fue investido presidente en 1990. Quizás la persistencia de la ahora primera mandataria tenga que ver con su larga experiencia en la arena política, y en todas las vicisitudes que logró sortear.
Keiko, como se la conoce popularmente, debió esperar semanas hasta que fue proclamada presidenta. La confirmación del escrutinio oficial dio por ganadora a la candidata de Fuerza Popular (50,13 %) por casi 50.000 votos sobre su rival, Roberto Sánchez (49,86 %). Uno y otro arrastraban tras de sí pesadas herencias: Keiko, la de su padre; y Sánchez, la de ser el delfín del expresidente de izquierda Pedro Castillo, hoy preso y acusado de un autogolpe en el 2022.
Pero Keiko no solo carga con la impronta de ser la hija de un ex presidente que disolvió el Congreso en 1992 y fue condenado a 16 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad, sino con su propia trayectoria. Ella misma estuvo en prisión preventiva por lavado de activos en el marco del escándalo Odebrecht, aunque finalmente el Tribunal Constitucional archivó la causa y la habilitó para competir nuevamente.
Ocho presidentes en 10 años
La inestabilidad política viene siendo un signo de época desde hace años en un Perú que ha tenido ocho presidentes en tan solo diez años. Por lo demás, desde hace tiempo, es el Congreso el que define quiénes —y cuánto— permanecen los distintos gobernantes, en base a lógicas y acuerdos internos, y haciendo uso de un mecanismo denominado «vacancia presidencial». Esta herramienta, incluida en la Constitución (artículo 113) habilita al Congreso a destituir al presidente, generalmente por «incapacidad moral permanente», y da lugar a interpretaciones muy amplias.
En esta última elección, hubo 35 candidatos, lo que da cuenta de la falta de espacios y referentes claros; y, si bien la dispersión del voto se resolvió en la primera vuelta, los resultados también dejan claro que Keiko deberá gobernar una sociedad profundamente polarizada.
De todas formas, entre todas las fuerzas que presentaron candidaturas para la primera vuelta, el único partido que cuenta con una primera minoría y con cierta solidez en el Congreso es el de la actual presidenta.
Sin embargo, distintos analistas concuerdan en que se trata de un Parlamento que no juega tanto a favor de una fuerza determinada, sino que obra en base a sus propios intereses. Toca ver ahora si Keiko será capaz de construir condiciones de gobernabilidad y garantizar algo de estabilidad.
Keiko obtuvo la ventaja que le permitirá ser investida el próximo 28 de julio en el voto desde el extranjero. Este también fue uno de los motivos por los cuales se tardó en conocer al vencedor de esta reñida elección: las papeletas de los centros de votación del extranjero suelen demorar más en ser contabilizados por cuestiones logísticas.
Uno de los datos más llamativos es que si se hubiesen considerado solo los votos emitidos dentro del país, Sánchez hubiese ganado la contienda por 32.014 votos. Mientras Keiko obtuvo el 49,91 % en el interior del país frente al 50,08 % de su contendiente, en el exterior esas cifras fueron del 63,20 % para la candidata de Fuerza Popular y del 36,79 % para el izquierdista de Juntos por el Perú.
Una de las claves del triunfo de Keiko, que promete mano dura y el fin de la delincuencia, es que las nuevas generaciones tienen más reciente el fracaso de la gestión de Castillo que la de Fujimori padre. Por lo demás, la actual presidenta, reivindica la figura del autócrata y ha dicho que quiere gobernar como su padre, el mismo que, entre otras cosas, fue condenado por haber esterilizado de manera forzada a 300.000 mujeres y a 25.000 hombres.