Pedro Sánchez asiste a la eliminación de la frontera que los populares critican, a excepción del presidente andaluz que lo considera «una buena noticia»
16 jul 2026 . Actualizado a las 09:07 h.La histórica verja de Gibraltar cayó definitivamente la medianoche de una velada en la que el nombre de España se coreó con fuerza gracias al Mundial: los vecinos la aplaudieron casi con las mismas ganas que la gesta de la selección. El fin del último muro de Europa llega tras la entrada en vigor del acuerdo post-Brexit firmado en Bruselas entre el Reino Unido, España, Gibraltar y la Unión Europea (UE). Se acaba con más de un siglo de separación física, trece años de bloqueo total (decretados del 1969 al 1982 por Franco) y controles fronterizos para turistas y trabajadores, integrando al Peñón en el espacio Schengen de libre circulación. La desaparición de la estructura —construida en el 1908— mejora la vida de los vecinos del Campo de Gibraltar.
La medida beneficia directamente a los 15.000 trabajadores transfronterizos —de los cuales 11.000 residen en La Línea de la Concepción (en Cádiz)— que dependen de la economía de la colonia británica de 40.000 habitantes y que, a partir de ahora, accederán al territorio sin necesidad de mostrar documentación o hacer colas que prolongaban en dos o tres horas su salida del trabajo. El fin de la Verja se hizo realidad tras una larguísima negociación y la firma de un tratado de más de mil páginas en el que se establecen, en esencia, las condiciones de la retirada de la valla. El acuerdo elimina los controles aduaneros y otorga a España la responsabilidad de la gestión Schengen en el puerto y el aeropuerto del Peñón. No obstante, los ciudadanos británicos que vuelen al territorio deberán someterse al nuevo sistema de entrada y salida de la UE con escaneos de huellas dactilares y reconocimiento facial. Muchos residentes mostraban ayer su felicidad, como una ciudadana gibraltareña que lo definió a una televisión local como «el principio de una era nueva» y añadió que «ya era hora».
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió a La Línea de la Concepción para oficializar la demolición del último tramo de la valla, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Sánchez calificó el acuerdo de «justo» y aseguró que se cierra una «herida abierta para miles de trabajadores», priorizando el bienestar de los 300.000 andaluces de la comarca. Por su parte, el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, celebró el inicio de una nueva era de cooperación, recalcando que el tratado se ha alcanzado «sin comprometer nuestra soberanía británica». También se congratuló de un cambio histórico a todos los niveles: «Hemos quitado esa valla de Franco, que le gustaba tanto y que la cerró, y deberíamos llevarla a la Almudena y ponérsela encima a Franco, para asegurarnos de que nunca se levanta ni él ni nadie como él».
Sin embargo, el Partido Popular tildó en un principio el acuerdo de «oportunidad perdida» y exige su votación en las Cortes apelando a razones constitucionales y criticando que España asuma la base militar británica en un espacio que consideran ilegalmente ocupado y que los militares extranjeros no pasen controles migratorios. Por el contrario, el presidente de la Junta de Andalucía, el popular Juanma Moreno, dijo que se trata de «una buena noticia», aunque añadió que «no hay prosperidad compartida sin equiparación fiscal». Unas horas después el líder de los populares, Alberto Núñez Feijoo, se sumaba a esta afirmación y prometía «defenderla desde el Gobierno». Vox tildó la caída del muro de «traición a España».