El hacinamiento y el calor extremo provocan «condiciones al límite de la supervivencia» en las cárceles italianas
ACTUALIDAD
Lo sindicatos denuncian que la tasa de reos por plazas disponibles en el sistema penitenciario del país es del 140 %
09 ago 2026 . Actualizado a las 10:14 h.Una emergencia humanitaria gravísima y estructural, agravada por las olas de calor extremo. Así define la situación en las cárceles italianas la asociación Antigone, la principal organización en defensa de los derechos y las garantías en el sistema penitenciario, que también señala que las políticas del Gobierno liderado por la ultraderechista Giorgia Meloni «no ofrecen ninguna solución eficaz y, de hecho, en algunos casos agravan aún más los problemas». Los datos recogidos en su informe semestral, publicado este miércoles, ponen de manifiesto unas condiciones insostenibles, tanto para los reclusos como para la policía penitenciaria y el resto del personal en las cárceles. Empezando por el hacinamiento, que no es nada nuevo, pero alcanzó niveles récord.
A finales de julio, el número de personas detenidas ascendía a 64 741, mientras que las plazas efectivamente disponibles eran 46 343, lo que supone una tasa de hacinamiento real de casi el 140 %. Entre las regiones donde la situación es más grave se encuentran Apulia (sur), con una tasa de hacinamiento superior al 180 %, y Lombardía (norte), con un 158 %. En seis centros penitenciarios, el número de reclusos supera incluso el doble de las plazas disponibles. Son cifras que no se registraban desde 2013, cuando Italia fue condenada por el Tribunal europeo de Derechos humanos por tratos inhumanos y degradantes, precisamente dentro de las cárceles.
Con las olas de calor extremo que están azotando Europa una tras otra este verano, la asociación Antigone denuncia «condiciones al límite de la supervivencia». Es muy frecuente que las celdas carezcan de cualquier sistema de climatización, y los pocos ventiladores que hay son insuficientes para proporcionar un alivio real. Además, una directiva del Departamento de administración penitenciaria del ministerio de Justicia prohibió hace unas semanas tener neveras en las celdas, por lo que los reclusos no pueden acceder fácilmente al agua fresca.
El informe califica de «indignas» las condiciones higiénico-sanitarias, citando casos de proliferación de chinches, escasez de duchas comunes, moho e incluso cortes de agua. También vuelve a señalar la falta de personal penitenciario, que según los datos oficiales supera el 15 %. Entre las consecuencias se encuentra una carga de trabajo excesiva: hace unos días, por ejemplo, el sindicato de la policía penitenciaria denunció que a algunos agentes de las instituciones penitenciarias de Parma (norte) solo se les programaron dos días de descanso en un mes.
El presidente de la asociación Antigone, Patrizio Gonnella, considera que el hacinamiento «es el efecto directo y dramático de un Gobierno que crea continuamente nuevos delitos y endurece las penas», respondiendo «sistemáticamente a los sucesos de actualidad con una lógica de emergencia y represión». Y añade que «invertir en la reinserción es la única salida para un sistema que, con al menos un 60 % de reincidentes entre los reclusos, hoy en día solo genera más marginación y delincuencia».