Alemania cree que Moscú planea atentar en el país tras hallar un escondite de armas
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Los investigadores sostienen que el arsenal localizado en un bosque de Berlín pertenecía a agentes rusos que preparaban un ataque
21 ago 2026 . Actualizado a las 19:08 h.Las fuerzas de seguridad de Berlín descubrieron a finales del año pasado un depósito secreto con dos armas en una zona boscosa de las afueras de la ciudad, según información de varios medios alemanes, y tras investigar el hallazgo han llegado a la conclusión de que se trata de un escondite habilitado por agentes rusos, que habían preparado así posibles ataques. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), que avala la hipótesis, cree que se trata de un «buzón muerto con contenido potencialmente mortal».
Fuentes internas citadas por estos medios y relacionadas con la investigación aseguran que están convencidas de que las armas fueron depositadas para que las retirasen después agentes que debían realizar las llamadas «operaciones cinéticas» en Alemania, por orden de Moscú. Este término utilizado en el argot de Inteligencia se refiere tanto a ataques físicos como a actos de sabotaje que implican uso directo de la fuerza física para degradar, neutralizar o destruir un objetivo. Son el reverso de las operaciones «no cinéticas», que buscan efectos mediante información, influencia, ciberacciones, diplomacia o presión económica.
Durante meses, los servicios de Inteligencia alemanes han advertido que las agencias rusas están planeando asesinatos en este país, por ejemplo contra fabricantes o gestores de armas y miembros de la oposición exiliados. Sin embargo, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución se limita ahora a informar que no comenta públicamente asuntos relacionados con hallazgos o actividades específicas de Inteligencia y la embajada rusa ha dejado por el momento sin respuesta las consultas sobre la aparición de este arsenal en Berlín.
El depósito de armas podría estar relacionado con la detención de un sospechoso en Rumanía el otoño pasado. Esta persona podría haber creado el escondite cuyas armas no fueron después retiradas, posiblemente al no poder comunicar a los agentes su ubicación. Desde el pasado noviembre, el fiscal general federal investiga el caso y asume que detrás del arsenal se encontraba la preparación de un acto grave de violencia en territorio germano que pretendía poner en peligro al Estado.
La pista rumana
Según la investigación, la Oficina para la Protección de la Constitución había recibido indicaciones concretas del lugar el año pasado y una inspección in situ confirmó la pista y permitió dar con las dos pistolas. Tras una evaluación, los expertos manipularon las armas para inutilizarlas y les instalaron sendos localizadores GPS para poder seguir su rastro en caso de que fueran retiradas. Después dejaron el escondite intacto y técnicamente vigilado. Sin embargo, según las mismas fuentes internas, el depósito se considera ahora «muerto». Es probable que los agentes rusos notasen algo extraño y la detención del hombre supuestamente implicado en Rumanía no debió pasar desapercibida para los servicios del Kremlin.
Las agencias rusas mantienen una intensa y sofisticada actividad en Berlín, gracias a la gran presencia diplomática de ese país y a una comunidad originaria de Rusia amplia y diversa. Sus principales objetivos con las sedes de instituciones políticas, think tanks y empresas tecnológicas, además de opositores de alto perfil protegidos por las autoridades alemanas e infraestructuras críticas como gasoductos, instalaciones militares y logística de la OTAN. La industria armamentística germana está también en su punto de mira. El director general de la empresa de drones de Baja Baviera, por ejemplo, ha estado siendo vigilado por el ucraniano Serguéi N., que fue capturado en el sur de España, y el rumano Alla S.. Ambos trabajaban para la Inteligencia de Moscú.También fue frustrado un plan de ataque contra el jefe de Rheinmetall, Armin Papperger, gracias a una pista que provino de los servicios de Inteligencia estadounidenses. En el curso posterior de la investigación, la Oficina para la Protección de la Constitución logró identificar actividades de personas en Alemania y viajes sospechosos, que aparentemente tenían como objetivo espiar al empresario, monitorear sus movimientos y planificar el ataque.
En junio, tres hombres (un ruso, un ucraniano y un armenio) fueron arrestados en Fráncfort del Meno, a quienes el fiscal general federal acusa de haber recopilado información sobre una persona de Ucrania en Alemania en nombre de un servicio de Inteligencia extranjero. A mediados de abril, se produjo la detención de otros dos germano-rusos por planear un acto de sabotaje: recopilaron información sobre posibles objetivos, como instalaciones militares en territorio germano, y planearon un ataque a una infraestructura ferroviaria que transporta armamento para Kiev. Uno de ellos había luchado en el este del país ahora invadido entre el 2014 y el 2016, como combatiente en la prorrusa «República Popular de Donetsk». El incendio en el proveedor de armas Diehl, en Berlín-Lichterfelde, a principios de mayo, también sigue suscitando sospechas sobre una operación más de los Servicios Secretos.