La oposición advierte a Luís Montenegro de que no dé por hecho su apoyo en los Presupuestos Generales
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Los socialistas exigen formar parte de una posible reforma constitucional y los populistas piden reducir la edad de jubilación
21 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Gobierno portugués llegó al receso de verano medio asfixiado por dos grandes incendios: una crisis sin precedentes en Educación, a causa de un nuevo sistema para digitalizar exámenes que causó retrasos y errores en la corrección de la Selectividad, y una serie de sospechas sobre el ministro del Interior, Luís Neves, derivadas de informalidades que cometió en su etapa como director de la Policía Judicial.
Así que, en el tradicional acto veraniego de los conservadores en O Pontal, su líder, el primer ministro Luís Montenegro, corrió un tupido velo, enumeró sus logros económicos y acusó a los medios de una «especie de censura moderna en que la gente solo sabe y solo debate lo más polémico», como dijo antes de compararse con su ídolo político, Cavaco Silva.
Comprensible que el Gobierno haga todo lo posible por olvidar las llamas que queman a Neves, pero sorprende más que los socialistas, en su acto inaugural, llegaran a disculparlo: «Esos asuntos que debilitaron la autoridad del ministro del Interior habrían sido cometidos antes de desempeñar su cargo», dijo el líder socialista, José Luís Carneiro, que también apeló a los suyos a repetir una etapa gloriosa como la de António Guterres. Carneiro se concentró en los problemas de sanidad y educación y desmintió lo que todo el mundo daba por seguro: «No ponemos cheques en blanco (para viabilizar los Presupuestos Generales)». Así, deja claro que solo apoyará las cuentas si el Gobierno cumple cuatro condiciones: que la derecha no pacte unánimemente una revisión constitucional, que no haya cambios radicales en el sistema de pensiones, que se ejecuten los fondos europeos y que se atribuyan las compensaciones prometidas a los afectados por los temporales del pasado invierno.
Algo más desafiante fue el discurso del líder de la oposición, el populista André Ventura, que promete una Comisión de Investigación Parlamentaria contra Luís Neves y que solo apoyará las cuentas si se reduce la edad de jubilación, algo quimérico en estos momentos.
Crisis
En definitiva, tras varias elecciones anticipadas, abre cada nuevo año político en un extraño equilibrio: el Gobierno navega como puede y ni los socialistas ni los ultras parecen querer una crisis inminente, pero confían en que sea el otro quien la evite. Como ya es habitual, el momento de la verdad será la ley de Presupuestos.