Feijoo y Ayuso cierran filas contra Sánchez y cargan contra su «docilidad» con Marruecos

Almudena Santos MADRID / COLPISA

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Feijoo y Ayuso, en la mañana de este sábado durante la apertura del curso político en Madrid.
Feijoo y Ayuso, en la mañana de este sábado durante la apertura del curso político en Madrid. Carlos Luján | EUROPAPRESS

Ambos dirigentes exhiben plena sintonía en el inicio del curso político y claman contra la «desidia» del Gobierno ante la crisis migratoria de Ceuta y exigen «autoridad, ley y orden»

05 sep 2026 . Actualizado a las 14:02 h.

Los presidentes del PP y de la Comunidad de Madrid, Alberto Núñez Feijoo e Isabel Díaz Ayuso, escenificaron una sólida imagen de unidad y cohesión en el acto de apertura del curso político en Madrid, enterrando los habituales rumores de pugna de poder interna para cerrar filas antes de un ciclo electoral decisivo. En un arranque de curso marcado por los cruces de elogios y el apoyo explícito del partido al liderazgo de ambos dirigentes, los populares centraron sus discursos en una dura ofensiva contra jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, denunciando el «bochornoso espectáculo» y el «abandono» institucional del Gobierno en la gestión de las fronteras de Ceuta y Melilla, al que acusaron de actuar con «docilidad» ante Marruecos mientras el país exige «autoridad, ley y orden».

La gestión del último episodio migratorio en Ceuta concentró el grueso de los ataques, reprochando, una vez más, a Sánchez sus vacaciones, mientras la ciudad autónoma, cada día, se hundía un poco más en el caos, con miles de migrantes vagando por sus calles y con un Gobierno que ofrecía un baile de cifras casi diariamente. «Si las cosas están mal, te quedas con tu pueblo. No hay derecho a vacaciones y que España se hunda», recriminó Ayuso para censurar la postura de un Ejecutivo que se muestra «duro con los invadidos y dócil con los invasores». Frente a un Gobierno al que acusan de «abandonar la decencia» y de guiarse por el cinismo, la cúpula popular contrapone el compromiso de sus autonomías y apela a una alternativa de cambio para «poner a este país a funcionar» a través del «respeto a las fronteras, la ley y la autoridad», convencidos de que «estamos cada vez más cerca de romper democráticamente la decadencia».

Junto a las críticas por la gestión en la frontera con Rabat, ambos dirigentes pusieron el foco en los informes de la Policía Nacional y la Guardia Civil entregados ante la Audiencia Nacional, que revelan avisos previos sobre el incremento en las convocatorias y llegadas de migrantes a Ceuta. Tanto Feijoo como Ayuso acusaron al Ejecutivo de «omitir» estas alertas y «mentir» a la ciudadanía, denunciando una presunta «presión sobre el Poder Judicial» tras la carta enviada por el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, criticando que la jueza prohibiera informar al Ministerio sobre las pesquisas. Para los líderes del PP, esta misiva y las actuaciones del Gobierno suponen una «campaña de desprestigio» y un uso partidista de la Fiscalía que buscan «atentar contra la separación de poderes» para gobernar sin contrapesos. Ante este escenario, la formación avanzó que solicitará de nuevo la comparecencia urgente de la directora del CNI en la comisión de Secretos Oficiales para que se aclare toda la «verdad» sobre la crisis fronteriza.

Defensa de la Casa Real

Ni Feijoo ni Ayuso dejaron pasar la oportunidad de salir en defensa de la Corona frente al presidente del Gobierno, quien presumió en a principios de esta semana de haber visitado Ceuta en tres ocasiones durante sus dos mandatos frente a los casi veinte años que han transcurrido desde la última visita de un Monarca español —viaje que protagonizaron Juan Carlos I y Sofía en el 2007—. Esta comparación, sumada al anuncio de Sánchez de que «por fin» se daban las condiciones para que Felipe VI acudiese a la ciudad autónoma, fue expuesta por la cúpula popular como un intento «intolerable» de fiscalizar a la Zarzuela y de utilizar la agenda real como cortina de humo ante la crisis migratoria —una denuncia que a lo largo de esta semana también han lanzado algunos socios de investidura.

Feijoo señaló estas palabras como evidencia una falta de sentido institucional, el atacar al Jefe del Estado mientras se muestra debilidad en la política exterior con Marruecos —país al que acusa de haber provocado la crisis migratoria en la que se encuentra sumida Ceuta. El líder de la oposición reprochó al Gobierno su doble rasero, tildando de «bochornoso» que el Ejecutivo mantenga una actitud «distante con el Rey de España y reverencial con el de Marruecos». «Se han confundido de monarquía», insistió el dirigente popular.

Un año «clave»

Más allá de la crisis migratoria, el acto sirvió al presidente del PP para fijar las bases de un curso político «decisivo» para el futuro del país. Feijoo se situó como la «única alternativa del cambio» capaz de poner fin a un Ejecutivo al que calificó de «cínico», «inoperante» y asfixiado por los escándalos de corrupción y el «abandono de la decencia». Frente al cruce de descalificaciones y la «antipolítica» que, a su juicio, fomenta la Moncloa, el líder popular garantizó que su formación trabajará para demostrar que se puede gobernar «de otra manera», priorizando los problemas que de verdad importan a los ciudadanos como pueden ser la vivienda, la conciliación y la educación.

Esta vocación de gobierno, sin embargo, requiere máxima tensión organizativa ante un calendario repleto de citas con las urnas. Feijoo advirtió a los suyos de que «nada está hecho» ni se puede esperar a que el Gobierno caiga «como una fruta podrida». Por ello, instó a volcar todas las energías de cara al próximo ciclo electoral, pronosticando que al Ejecutivo de Pedro Sánchez «se le van a atragantar las tres elecciones que vienen por delante: las municipales, las autonómicas y las generales».