Adiós al que fue jefe de los Mossos durante el referendo ilegal de independencia del 1-O

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

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Josep Lluis Trapero, antiguo Mayor de los Mossos de Esquadra
Josep Lluis Trapero, antiguo Mayor de los Mossos de Esquadra BENITO ORDOÑEZ

Josep Lluís Trapero planta a Salvador Illa por «razones personales» a los dos años de ser nombrado, y ahora será sustituido por Ferran López

10 sep 2026 . Actualizado a las 20:33 h.

El fichaje estrella de Salvador Illa en las elecciones autonómicas del 2024, el mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, presentó este miércoles su dimisión como director general de la Policía de la Generalitat. Aunque hacía unos meses que su gestión estaba en entredicho, el anuncio causó sorpresa en medios políticos, a escasas 48 horas de la Diada de Cataluña. La consejera de Interior, Núria Parlon, explicó que su decisión es «personal e irrevocable», basada en «razones personales». «No quería continuar», concluyó.

El cargo dejado por Trapero será ocupado por el comisario Ferran López, el mismo que ya lo sustituyó en el año 2017, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy puso en marcha el mecanismo previsto en el artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía catalana tras el referendo ilegal del 1-O y la declaración de independencia. López cuenta con más de tres décadas de servicio y actualmente ejercía de responsable del cuerpo en Madrid, gracias a sus buenas relaciones con los mandos de Interior.

Josep Lluís Trapero Álvarez (Badalona, 1965) fue el jefe de los Mossos d'Esquadra durante el intento secesionista del ex presidente catalán Carles Puigdemont en octubre del 2017. Aunque llegó al cargo de la mano del convergente Artur Mas, Trapero fue ascendido a mayor, el máximo rango jerárquico del cuerpo, en abril de aquel año, ya bajo la presidencia de Puigdemont.

«Pues ‘molt bé', pues adiós»

Su figura se hizo popular poco después a raíz de los atentados islamistas de La Rambla de Barcelona y Cambrils. Su respuesta a un periodista que se marchó airado de una rueda de prensa al negarse aquel a responder en castellano a una pregunta formulada en catalán, al que despidió con un «bueno, pues molt bé, pues adiós», le sirvió para granjearse una vitola de policía próximo al independentismo. Llegaron a hacerse miles de camisetas con la célebre frase.

Trapero fue destituido del cargo ese mismo año, acusado de sedición por la pasividad de los agentes de la policía autonómica durante el 1-O, actitud que permitió a sus organizadores poner las urnas en escuelas e institutos públicos. En sede judicial, negó tales acusaciones así como su supuesta sintonía con Puigdemont, con quien aseguró que mantenía una relación «ni buena ni mala». Incluso aseguró que tenía preparado un plan para detenerlo, algo que fue interpretado como una traición por quienes antes coreaban su nombre.

El mayor fue absuelto por la Audiencia Nacional y restituido en sus funciones en noviembre del 2020. Hasta la llegada de Esquerra a la Generalitat, que lo cesó por razones estrictamente políticas. En el 2024, Salvador Illa lo incorporó a su candidatura, un gesto que se interpretó como un guiño al independentismo posconvergente.

Sus dos años al frente de la Policía de la Generalitat se han visto salpicados por diversas polémicas. La última, la desatada por la infiltración de dos mossos en asambleas de docentes en huelga, criticada incluso por los socios del PSC. El Parlamento catalán pidió su cese en mayo con los votos favorables de Esquerra, Comunes y la CUP, que se sumaron a los de Junts, en la oposición. Además, la percepción de inseguridad en este tiempo se ha incrementado notablemente en Cataluña, y especialmente en Barcelona. Los asesinatos a tiros en plena calle son frecuentes, como el que tuvo lugar el pasado 10 de junio, coincidiendo con la visita del papa. En lo que va de año, se han contabilizado seis asesinatos con armas de fuego y al menos una treintena de tiroteos solo en la capital, el 45 % más que en el 2025.

Una mujer, comisaria jefa

Respecto al futuro de Trapero, su cargo es vitalicio, de manera que regresará a la división de evaluación de servicios, un puesto hecho a su medida, que ya ejercía hasta la llamada de Illa. Dentro del proceso de remodelación del cuerpo policial autonómico, Sílvia Catà será la nueva comisaria jefa de los Mossos, la primera mujer en ejercer este cargo, en sustitución de Miquel Esquius, que se jubila.

ERC y los comunes celebraron la salida del mayor de los Mossos, cuyos métodos siempre cuestionaron. La portavoz de Esquerra, Ester Capella, aseguró que esta «era necesaria» después de los «muchos errores acumulados en la dirección de Interior y en la policía catalana», como las infiltraciones en el colectivo docente. También criticó la respuesta policial a las movilizaciones independentistas durante la visita del rey Felipe VI a Montserrat, y a las protestas en favor de Palestina y contra Netanyahu. Los socios de Illa consideran necesario abrir una «nueva etapa» en la policía autonómica, aunque discrepan de la decisión de nombrar a Ferran López en su lugar.

La oposición ve a Salvador Illa «a la deriva» tras diez denuncias en dos años

La dimisión de Josep Lluís Trapero como director de los Mossos d'Esquadra provocó la crítica unánime de los partidos de la oposición, que interpretaron lo ocurrido este miércoles como un Gobierno de la Generalitat a la deriva. Al margen de los recelos expresados por los propios socios de investidura, tanto Junts como el PP y Vox cargaron contra las últimas deserciones en el Ejecutivo del socialista Salvador Illa.

En primer lugar, las tres formaciones presentaron una petición de comparecencia en el Parlamento autonómico de la consejera de Interior, Núria Parlon, para que explique las causas de los ceses.

La semana pasada, tuvo lugar también la inesperada dimisión del que había sido el número dos del departamento, Tomàs Carrión, que alegó, al igual que Trapero, «razones personales». El portavoz de Junts en la Cámara regional, Salvador Vergés, señaló que la «crisis» en Interior llega en «el peor momento» para la seguridad en Cataluña, que vinculó al «caos» en Interior, y cuestionó el nombramiento de Ferran López como sucesor.

«Es un desastre»

Por su parte, el PP catalán subrayó los cinco altos cargos que han abandonado a Illa en estos dos años. «El Gobierno de Salvador Illa es un desastre, está en descomposición», escribió en X su portavoz, Juan Fernández.

Para Joan Garriga, de Vox, Trapero está «abandonando un barco a la deriva», mientras los Mossos «tienen pánico porque no les respaldan» cuando deben actuar para impedir delitos.

En dos años, Illa ha visto como una decena de altos cargos han sido cesados o han dimitido, la mayoría «por razones personales». La primera renuncia fue la del jefe de gabinete de la Consejería de Territorio Alfons Jiménez, al trascender que era la pareja sentimental de la consejera Sílvia Paneque. Después, llegó la dimisión de la titular de Derechos Sociales, Mònica Martínez, apenas seis meses después de ser nombrada, y tras cesar a la directora general de Atención a la Infancia y al subdirector. A estos se sumaron las dimisiones de otros tres secretarios generales, tres directores generales, el director del Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC) y la subdirectora general de relaciones con el Estado.