Critican las sanciones unilaterales y llaman a la contención en Oriente Medio
13 sep 2026 . Actualizado a las 09:46 h.Los países que conforman los BRICS, pese a sus evidentes diferencias políticas y culturales, lograron en su reunión de este fin de semana en la India llegar a puntos comunes. En una declaración conjunta, apelaron al diálogo y a la diplomacia como método de solución de conflictos. Guerras y hostilidades entre las que no hubo mención alguna a Ucrania. La llamada declaración de Nueva Deli —la India es miembro fundador y ostenta la presidencia de turno— evitó una mención directa al conflicto bélico en el este de Europa. El año pasado, en el comunicado en Río de Janeiro, sí se reflejó una mención a la guerra en Ucrania.
No es el único rasgo visible de la influencia de Rusia en este foro económico alternativo. Los BRICS condenaron «sanciones económicas unilaterales y sanciones secundarias» que, destaca el texto, «tienen profundas implicaciones negativas para los derechos humanos». La agenda del Kremlin va mucho más allá. Vladimir Putin acordó aumentar considerablemente el intercambio económico con la India.
El país más poblado del planeta también atajó un asunto pendiente. El presidente chino, Xi Jinping, visitaba a su vecino sureño por primera vez en siete años. Un acercamiento que evidencia el deshielo diplomático entre dos de los gigantes del continente asiático.
No hay rastro de Ucrania, pero sí de Israel e Irán. Xi Jinping se ofreció, junto a los BRICS, para lograr la «paz y la estabilidad en Oriente Próximo y la región del Golfo». El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, exigió más a Tel Aviv. Dijo que se deben rendir cuentas por «el genocidio en curso contra los palestinos».
En el foro económico no están solo los miembros oficiales. También socios, como el Estado persa. Su presidente, Masud Pezeshkian, pidió un frente común a los BRICS contra ataques a instalaciones nucleares y recogió el guante de la declaración al solicitar que se contrarresten sanciones «unilaterales».
La declaración hace una llamada a la «contención» en el golfo Pérsico y a «evitar acciones que puedan agravar aún más la situación». Tiene más referencias a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Aboga por «mantener el flujo del comercio global, las cadenas de suministro y el flujo de energía», en clara alusión al aumento de las hostilidades y ataques en el estrecho de Ormuz. También condena «ataques deliberados contra infraestructura civil y las instalaciones nucleares pacíficas».
Xin Jinping se ofreció a ejercer como mediador para lograr «la paz y la estabilidad» en Oriente Medio. Por otro lado, el presidente chino remarcó que la guerra en Irán «no responde a los intereses comunes».