El mango del sur, libre de hebras, compite en las tiendas con el de importación

M.C. REDACCIÓN

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Cortar el mango en dados es una de las sugerencias de consumo
Cortar el mango en dados es una de las sugerencias de consumo Arx0nt

España es el principal productor de la UE de esta fruta tropical cuyo consumo ha aumentado en los hogares españoles un 33,4% en un año

18 sep 2026 . Actualizado a las 10:38 h.

Dicen los datos del Ministerio de Agricultura que los españoles consumen cada vez más mangos. Solo el año pasado entraron en los hogares españoles 49.857 toneladas de esta fruta tropical, un 33,4 % más que el ejercicio anterior. Pero aunque las fruterías los ofrecen todo el año, los meses en los que se puede degustar el mango español son limitados. Es justo ahora cuando empiezan a llegar a las tiendas. De hecho, España es el principal productor de mango de la Unión Europea [la encuesta de superficies y rendimientos de Cultivos del Ministerio recoge que hay 6.150 hectáreas cultivadas], con un cultivo concentrado fundamentalmente en la Axarquía de Málaga y la costa de Granada.

Como producto de proximidad, su sabor y textura es diferente. ¿Por qué? En parte por la variedad, pero también porque al no tener que cruzar el Atlántico se deja madurar en el árbol. Una de las variedades que se pueden comprar estos días en Galicia es, por ejemplo, el Irwin, producido en Granada y una de las variedades más tempranas, al igual que Tommy Atkins. Más tarde llegarán el Osteen, la principal variedad de mango europeo cultivado en España; el Kent y después Keitt. 

Su sabor es dulce y carece de hebras, lo que permite que se deshaga en la boca; como caramelo. Una pieza de unos 300 gramos está en unos 3,8 euros el kilo, aunque los más grandes pueden llegar a los 5,95 euros por unidad.

Lo mejor es comprarlo en el punto de madurez justo para comer en el día. No hay que fiarse del color, basta con tocarlo y comprobar que esté ligeramente blando. En caso de no consumirlo en el día puede adquirirse un poco más duro, pero no ha de meterse en la nevera al llegar a casa. Hay que dejarlo madurar a temperatura ambiente para que no pierda su sabor, ni su agradable olor.