El presidente defiende el modelo español frente a los «reaccionarios»
25 sep 2026 . Actualizado a las 14:34 h.Una alternativa de principios. Eso quiso presentar el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su intervención en la Asamblea General de la ONU. El orden mundial que gira en torno a la violencia desde una posición de poder —Israel con Gaza y el Líbano, Rusia con Ucrania, EE.UU. con Irán y otros países latinoamericanos— tiene un contrapunto, que es el del multilateralismo y la cooperación que, según el jefe del PSOE, puede detener a las «fuerzas reaccionarias egoístas, ignorantes y crueles».
Con la carta de las Naciones Unidas en la mano, Sánchez esgrimió una defensa del mundo basado en el orden, «que muchos están intentando destruir». El globo, dijo, necesita volver al imperio de la ley y los valores, quebrado por el uso de la fuerza por parte de países que la ejercen de forma desmedida y quedan impunes. «Pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar (...). Y ejercen una crueldad que ya ni se inmuta al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros», detalló el presidente. Fueron referencias veladas a Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Vladimir Putin. «No hace falta señalarlos. Todos sabemos quiénes son y cuál es su modus operandi», certificó.
Ante este orden mundial, Sánchez ensalzó el modelo de política exterior de su Ejecutivo para ofrecer la mejor de las alternativas, puesto que, a su juicio, siempre ha defendido la paz frente al rearme europeo o la colaboración con Israel o Estados Unidos.
«Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5 %, sancionado a los agresores rusos, hemos impuesto un embargo de armas a Israel, impedido [a Washington] que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional [en Irán] y condenado el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza». Uno de gran protagonismo en la Asamblea y sobre el que La Moncloa se ha implicado especialmente en política exterior. «España no elige el camino más fácil. Elige el camino más justo. Lo sabe el mundo entero», sentenció Sánchez.
Reformas internacionales
El rol de la ONU siempre queda en entredicho desde hace años por varios dirigentes. En la inauguración de la Asamblea, fue Trump el que sostuvo que él había hecho más por el mundo que el propio conglomerado global. Y Sánchez quiso apostar por la reforma del organismo para dar un poco de espacio de juego a su marco alternativo de ley y valores, para lo que propuso una serie de medidas a fin de restaurar esa «mirada al pasado» que tanto reivindicó.
En primer lugar, remarcó la importancia de acabar con el derecho a veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para que las cuestiones y preocupaciones más graves del mundo no puedan estar obstaculizadas por un solo brazo alzado «por muy poderoso que sea». Medida que también debería estar acompañada, a juicio del presidente, con la reforma de la Corte Penal Internacional a fin de evitar que países no firmantes como EE.UU., Rusia e Israel puedan ser sancionados como cualquier otro Estado. Pero Sánchez pidió además que se incidiera en perseguir a los tecnooligarcas y recuperar e intensificar el desarme nuclear.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, termina mandato este año, y el dirigente socialista quiso reivindicar el feminismo y el hemisferio sur como guías para el progreso, así que pidió que el relevo del portugués sea una mujer latinoamericana.
El presidente español también quiso dejar como «compromiso» nacional legar a los niños «un mundo más pacífico, más sostenible y más justo». Porque cuando se estudie esta década, el mundo se preguntará qué se hizo «cuando defender aquello en lo que creíamos empezó a costar caro y, cuando eso ocurra», Sánchez quiere dejar claro que algunos no dejaron «de luchar».