Los cuidados paliativos incorporan la IA para arropar a pacientes y familias

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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Imagen de archivo de un paciente recibiendo el apoyo afectivo de un profesional
Imagen de archivo de un paciente recibiendo el apoyo afectivo de un profesional Fundación ”la Caixa”

El programa de la Fundación «la Caixa» explora las ventajas y los dilemas éticos de usar la tecnología para humanizar la despedida y el duelo

08 oct 2026 . Actualizado a las 13:00 h.

El acompañamiento y cuidado de personas con enfermedades avanzadas y el duelo tras el fallecimiento de un ser querido son procesos que requieren la presencia humana, pero las soluciones tecnológicas con inteligencia artificial también pueden ayudar. Varios expertos, colaboradores del programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación ”la Caixa”, dibujan un nuevo mapa de posibilidades de cooperación entre el ser humano y la tecnología, con sus retos, sus dilemas éticos y sus oportunidades.

Con motivo del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, el próximo 10 de octubre, el foco sanitario se sitúa en la urgencia de garantizar un acompañamiento integral al enfermo y un amparo efectivo a su entorno. Este modelo, que atiende de forma simultánea la esfera emocional, social y espiritual tanto en hospitales como en residencias y domicilios de todo el país, acredita ya un sólido recorrido en Galicia. La iniciativa de la Fundación ”la Caixa”, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), alcanza en la comunidad a cerca de 39.000 personas —18.467 pacientes y 20.482 familiares— mediante el despliegue de equipos multidisciplinares de psicología y sanidad que adaptan la atención médica y humana a la realidad de cada hogar.

Alianza necesaria

El avance algorítmico plantea una paradoja en la práctica médica: determinar hasta qué punto es conveniente delegar en sistemas automatizados momentos de máxima fragilidad emocional. «Con la inteligencia artificial queremos conquistar la muerte, una muerte que está siendo digitalizada y colonizada por herramientas que eliminan fronteras de formas inesperadas. ¿Qué debemos hacer con las nuevas tecnologías? ¿Y qué debemos dejar de hacer?», cuestiona el médico, científico y filósofo Alejandro Jadad, investido doctor honoris causa por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) por su contribución a la innovación sanitaria.

Para Jadad, el objetivo radica en articular un modelo asistencial en el que la técnica funcione como soporte del criterio clínico sin restar espacio al trato directo: «En los cuidados paliativos, hoy la tecnología tiene un papel importante, nos proporciona oportunidades de conexión e intervención, pero la cercanía humana es irreemplazable y tenemos una oportunidad para reforzar lo que nos hace especiales en esa atención a los pacientes y familiares».

Esa complementariedad ya se traduce en iniciativas concretas. Proyectos como HENKO NET permiten desarrollar herramientas para la detección temprana de necesidades paliativas o la telemonitorización de pacientes en el ámbito rural. Además, la aplicación de la realidad virtual permite trasladar digitalmente al mar o a sus pueblos de origen a enfermos con movilidad reducida, al tiempo que los sistemas inteligentes agilizan las tareas administrativas de los equipos médicos para que puedan volcarse en lo verdaderamente esencial: la atención humana al paciente.

Fronteras éticas

El impacto de la tecnología se adentra también en la gestión de la pérdida mediante los denominados griefbots —sistemas de inteligencia artificial capaces de recrear la voz y el estilo conversacional de una persona fallecida a partir de su huella digital—. Aunque estas aplicaciones se ofertan como un alivio frente a la soledad, la comunidad médica advierte del riesgo de generar dependencias afectivas, obstaculizar la aceptación del fallecimiento y comprometer la privacidad de datos de carácter íntimo.

Los dilemas sobre la opacidad de los algoritmos y los retos éticos de los sistemas de inteligencia artificial refuerzan la postura de mantener la tecnología bajo un estricto filtro profesional. «El acompañamiento, y especialmente el sufrimiento humano, nunca debería delegarse completamente en la tecnología, ya que depende del intercambio de información y de la presencia», sintetiza Jaime Boceta, médico del equipo de soporte de cuidados paliativos del Hospital Universitario Virgen de la Macarena de Sevilla.