Los pactos enrarecen la campaña de los partidos, y más aún la de Rufián

ACTUALIDAD

Gabriel Rufián.
Gabriel Rufián. Lorena Sopêna

La dirección de Esquerra veta a su candidato ahora en la Comunidad Valenciana y Baleares, donde presentarán sus siglas y aspiran a obtener escaño

27 oct 2026 . Actualizado a las 12:07 h.

El pacto entre el PSOE y Frente Amplio para compartir listas al Senado en la mayoría de circunscripciones le pareció a  Alberto Núñez Feijoo «un acuerdo de desesperados». Al mismo tiempo, Santiago Abascal alertaba desde Vox que el acuerdo «exige sacrificios», abriéndose a un entendimiento con los populares. Feijoo concedió que sería «un error facilitar al sanchismo» el control del Senado, y a la izquierda ya le entraron los temores.

La operación podía verse arruinada a pesar del secretismo de las negociaciones, ya que el pacto no se desveló hasta el cierre de la noche límite para anunciar coaliciones. Las fórmulas para contraatacar eran diversas a pesar de expirar ese plazo, y finalmente acabó habiendo un entendimiento a una escala mucho menor, que solo afectará a 23 circunscripciones.

La entente cordiale entre Feijoo y Abascal es un anticipo de lo que esperan construir a partir de la medianoche del 29 de noviembre. Pero es también una serie de incómodos mensajes al electorado, un elefante en la habitación cuyo ruido es aún más ensordecedor en el caso de PSOE-Frente Amplio: el tacticismo electoral prevaleciendo sobre programas o proyectos; el hecho de pedir el voto en una provincia para el Congreso, pero no para el Senado; o apoyarse en un partido para, en otro contexto, competir contra él. Al bipartidismo le beneficia que ambas organizaciones tienen un rival al que apuntar: el PP al Gobierno, y el PSOE a la alianza de los populares con Vox.

Pero a quien empiezan a atragantársele esos pactos es al candidato de ERC, Gabriel Rufián, quien estrenó con Irene Montero este fin de semana su acuerdo con Podemos. Si ya le resultaba poco coherente pedir el voto por los morados en Madrid frente a la unidad del Frente Amplio, que él mismo propugnaba, la dirección de Esquerra lo veta ahora en la Comunidad Valenciana y Baleares, donde presentarán sus siglas y aspiran a obtener escaño.