Una llingua ni de izquierdas ni de derechas

Asturianistas conservadores reprochan al PP el veto al asturiano en la Junta General y afirman que el uso del idioma es una cuestión de derechos civiles

La pita bablista, a las puertas de la Junta General.
La pita bablista, a las puertas de la Junta General.

Redacción

Hay una escena en El señor de los anillos en la que el mago Gandalf recita en voz alta el verso que está grabado en el anillo de Sauron, la maldición de gobernarlos a todos y atarlos en las tinieblas; hacerlo le vale un duro reproche del elfo Elrond que jamás imaginó escuchar la lengua negra de Mordor en su hogar de Rivendel. Para Tolkien, los idiomas tienen cualidades morales, como los pueblos que las hablan. Algo así ha ocurrido en las últimas semanas en la Junta General del Principado donde el intento de IU de convocar una comisión de estudio sobre el asturiano en lengua asturiana se topó con la firme oposición del PP. Tan firme que fue preciso requerir un informe del letrado mayor de la cámara para que corroborara que, mientras no sea una lengua oficial, la administración no tiene ninguna obligación de usar el asturiano aunque sí podría hacerlo si hay un consenso entre los partidos de la cámara. Pero el PP se opuso tajantemente; más aún, su presidenta Mercedes Fernández presumió en su cuenta de twitter de haber logrado que sólo el castellano se pudiera usar en el parlamento asturiano.

 Lo cierto es que, desde hace años, los diputados que así lo desean se expresan en asturiano en los plenos de la Junta sin que haya habido nunca el menor problema, y en ocasiones --como recientemente ha hecho el consejero de Educación ante una pregunta de IU-- el Ejecutivo responde a cuestiones por escrito utilizando la lengua asturiana, ¿por qué ahora ha querido el PP hacer 'casus belli' de la llingua? Varios asturianistas de perfil liberal y conservador se cuestionan los motivos de este enroque de los populares.

Humberto Gonzali, escritor y exasesor del Grupo Municipal Popular gijonés, recuerda un tiempo en el que no siempre fue así. «En el PP de Asturias había un grupo no desdeñable de gente, del sector liberal y democristiano, con una mentalidad más cercana al siglo XXI y se dieron pasos para reconocer la realidad lingüística de Asturias, pero por circunstancias internas fue desapareciendo toda la gente asturianista de allí», Gonzali abandonó la militancia del PP el año pasado y cree que el ataque al asturiano responde a que «quieren hacer méritos y ahora toca meterse con los catalanes por excesos con la lengua, pero en Asturias el único exceso que hay es contra el asturiano. En el PP sueñan con ir a Madrid, es la meta de los dirigentes regionales con una mentalidad ultraprovinciana».

Gonzali calificó de «demencial» que Fernández se opusiera a que se utilizara el asturiano en una comisión sobre el asturiano, algo «que la inhabilitaría para la política en cualquier país». En términos similares se pronuncia José Suárez Arias-Cachero, 'Felechosa', que militó en el PP y también en Foro Asturias, y quien opina que esta situación responde «a una miopía que tiene tanto el PP como un sector del PSOE que tienen complejo de inferioridad sobre el asturiano». Para Felechosa también hay un trasfondo nacional porque «en la agenda política del PP la unidad de España es el único mantra posible y están confundiendo la pluralidad nacional con ir contra la unidad del Estado, quieren un rédito político a corto plazo». Pero también, en su opinión, una explicación local, «para tapar la mierda de corrupción que les rodea usan de forma obscena el asturiano, para tapar la corrupción porque el hermano de Cherines aparece en la trama del agua y Caunedo no dimite».

Inaciu Iglesias, concejal de Foro en Noreña, afirma que «los que nos consideramos asturianistas de derechas no nos podemos quedar callados»; a su juicio, en todo caso «no veo una estrategia más allá de pensar que la llingua es patrimonio de la izquierda y que la usan como bandera, pero es un error». De hecho, Mercedes Fernández, explicaba en su veto al asturiano que no compartía «las prioridades que tienen los comunistas en Asturias respecto a la oficialidad del bable». Pero Iglesias recuerda que la Ley de Uso que recoge el Estatuto de Autonomía «dice que el asturiano no sólo se debe consentir, sino promocionar y defender, esto es una incongruencia». El edil de Foro recordó que con la apelación al letrado mayor se trata de «hacer una interpretación legalista de la cuestión, pues entonces no veo a qué viene vanagloriarse de esa manera. Una cosa es no tener más remedio y otra alegrarse».

El profesor Alfredo Álvarez Menéndez, que también estuvo vinculado a Foro, también considera que si hay una estrategia detrás de este endurecimiento de la posición del PP respecto al asturiano «se me escapa». Álvarez recuerda además que algunos de los mayores avances legales en el ámbito lingüistico del asturiano se dieron con un ejecutivo conservador --el de Sergio Marqués-- y añade que «no sé si siguen unos miedos a que cierta actitud debil ante el asturiano pudiera abrir la espita a los nacionalistas, pero me resisto a entrar en estos razonamientos cuando el error es una torpeza de Mercedes Fernández».

Patrimonio y paisanaje

Todos los consultados coinciden en una reivindicación, la de que el asturiano debe estar más allá del debate en el espectro ideológico. «La cultura y los derechos ciudadanos deben estar fuera de esa diálectica» señala Alfredo Álvarez para quien «ya hay unos consensos establecidos que no tienen color político, nadie cuestiona que hay que proteger el paisaje aunque no seas montañero, pues lo mismo pasa con el asturiano que es el paisanaje». Y añade que «lo que está en juego es la definición que tenemos como asturianos y como españoles, yo también me siento defensor del catalán o del euskera, también son patrimonio mío y muchos no acaban de entender eso, el día en que desaparezca el último hablante de asturiano será como haber perdido la iglesia de San Julián de los Prados».

«No se trata de ser partidarios o no, de lo que hablamos es de derechos civiles y de cumplir la ley, no se pueden decir esas cosas o no me preocupa porque yo no hablo asturiano, no funciona así», destaca Inaciu Iglesias quien, en todo caso, «incluso desde una postura de derechas, sólo por el respeto a conservar lo nuestro, que es con lo que se sienten cómodos los conservadores deberían cuidar ese patrimonio».

También Felechosa destaca que la cuestión de la llingua es ante todo un asunto «de derechos civiles y desde posiciones liberales se debe defender la oficialidad como un elemento de derechos civiles» y opina que, en el presente, «hay cosas que han cambiado y hay más diputados en la Junta, de distintas fuerzas políticas, que defienden que se resuelva esto de una vez, hay otro aire».

Para Humberto Gonzali, quien recordó que el PP no tiene ningún problema con otras lenguas como el gallego o el valenciano, «sería muy lamentable introducir en el aspecto político una cuestión de derechos civiles; porque es una postura preconstitucional, juegan a ser un partido de extrema derecha».

403 Forbidden

Forbidden

You don't have permission to access /votacion/pixel_votos_responsive.php on this server.


Apache/2.2.22 (Debian) Server at www.lavozdeasturias.es Port 80
Comentarios

Una llingua ni de izquierdas ni de derechas