Granda ofrece más química en su toma de posesión

Susana Machargo REDACCIÓN

ASTURIAS

Santiago García Granda jura su carga de rector frente al presidente del Principado, Javier Fernández
Santiago García Granda jura su carga de rector frente al presidente del Principado, Javier Fernández

El rector, que utilizó el asturiano en su discurso, ofrece una siento en el Consejo de Gobierno a sus rivales. Busca un modelo descentralizado y eficiente. Javier Fernández negociará un nuevo contrato-programa

16 may 2016 . Actualizado a las 20:51 h.

La toma de posesión de Santiago García Granda como rector de la Universidad de Oviedo tuvo lugar con una ceremonia típica, tradicional y cargada de rituales, pero también con curiosidades que llevan el sello del nuevo equipo. Por primera vez en años, el acto se organizó en la biblioteca del edificio histórico y no en el Aula Magna, para poder sentar a los 355 invitados. Granda se estrenó, además, con un discurso cuyas primeras frases estaban redactadas en asturiano. Tanto el saliente como el entrante, pese a su poco fluida relación, eligieron exactamente al mismo poeta, al griego Constantino Cavafis, para incluir una cita en su intervención. La química, disciplina que practican ambos, estuvo también muy presente. Granda promete "tener y mantener esa química entre Universidad, comunidad y sociedad" durante su mandato y poner todo su esfuerzo en cristalizar ideas. A su lado, Gotor le ofreció lealtad institucional, la misma mano tendida que le llegó del presidente del Principado, Javier Fernández. El jefe del Ejecutivo reiteró su compromiso con la educación pública superior, ofreció la negociación de un nuevo contrato-programa, mantener la política de congelación de tasas y la gestión de más becas. Estas son las bases para los próximos cuatro años.

Más de 155 revestidos formaron la comitiva que acompañó al nuevo rector, una cifra más numerosa de lo habitual. Entre las autoridades presentes, además de Javier Fernández, el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, el presidente de la Junta General, Pedro Sanjurjo; el presidente del Consejo Social, Ladislao Azcona; y el consejero de Educación, Genaro Alonso.

La ceremonia

Santiago García Granda hizo un discurso que fue de lo personal a lo profesional, de su familia a la comunidad universitaria. Se siente acompañado por un equipo solvente «ante el vértigo y la responsabilidad que produce la gestión», pero también reclamó a las administraciones públicas, a los agentes sociales y económicos y a los miembros de la institución su ayuda. De sus vicerrectores, destacó que «están dispuestos a anteponer la transparencia, la ética, la eficacia y la honradez en la acción de gobierno a cualquier otro valor». Ya tiene la cabeza de la estructura. De ese árbol comenzará en los próximos días a colgar el resto de la organización, con el nombramiento de los directores de áreas.

Para los próximos cuatro años, ofreció una universidad «más transparente, más dinámica y más cercana». El referente será su programa, un documento que no le ha abandonado desde el inicio de la campaña y que incluso mostró al auditorio durante la ceremonia. Su programa será el esqueleto central pero también aseguró que integrará las ideas y sugerencias de los otros candidatos al Rectorado, a los que ofreció un asiento en el Consejo de Gobierno. Otra de sus apuestas es la descentralización. «Soy un firme convencido de que la Universidad de Oviedo no es sólo la capital, Gijón, Mieres y Avilés, también lo son Salas, Castrillón, Langreo y todos los municipios de Asturias», argumentó.

Granda recordó que su programa es totalmente viable. Aseguró que sus medidas «constituyen ilusiones, no como aspectos ilusorios, sino como iniciativas sólidas cargadas de esperanza y realidad que contribuirán a mejorar la universidad». Dijo que eran «reales porque el programa contiene, además, un minucioso análisis de viabilidad económica». No quiere demasiado margen. Prometió empezar a rendir cuenta en breve: «Confío en que, no sólo dentro de cuatro años, sino que poco a poco podáis comprobar que haré honor a la palabra dada, que no defraudaremos la confianza recibida».

Tras la toma de posesión, Granda comenzará su mandato fuera de Asturias en diversas reuniones, entre ellas una de la Conferencia de Rectores (Crue). A su regreso, su prioridad será comenzar las conversaciones con el Gobierno del Principado.

Javier Fernández le ha abierto las puertas de la administración. El presidente señaló que el auténtico desafío, en una sociedad con cambios vertiginosos, «se llama adaptación, flexibilidad y capacidad de cambio». Aunque no se atrevió a «imponer deberes al equipo rectoral», sí que resumió cuál será su aportación y su disposición a negociar un nuevo contrato-programa. Fernández apostó por una institución que forme personas pero también «que encauce la vocación de los estudiantes para facilitarles su inserción en el mundo del trabajo». ¿Cómo conseguirlo? Propuso potenciar la cooperación empresarial, la investigación y la empleabilidad como objetivos prioritarios. Bajó al terreno de lo concreto y habló de 4,4 millones de euros para ayudas predoctorales Severo Ochoa en cuatro años --de los que más de medio millón son ya para este 2016--, de la autorización de nuevos títulos de grado, máster y doctorado, de la adaptación de las titulaciones a las nuevas exigencias, de congelar las tasas, de mantener la convocatoria de becas para el aprendizaje de idiomas y ayudas complementarias a las de movilidad dentro del programa Erasmus+.

La despedida

Vicente Gotor dio un paso atrás. Abandona el Rectorado pero no su pasión: la ciencia y la docencia universitaria. Volverá a la Facultad de Química, a su grupo de investigación y también al aula. Seguirá impartiendo docencia. Será posible volver a encontrarle en el laboratorio. Está convencido de que entrega a su sucesor «una Universidad más moderna, abierta, con proyección internacional y más implicada con su entorno territorial». Recordó los momentos bajos, con la crisis y las dificultades económicas, y también los mejores, con la concesión del sello del Campus de Excelencia Internacional (CEI). Agradeció el respaldo de su equipo, su capacidad de trabajo y su comprensión en sus accesos de cabezonería. También el de su familia, a la que compensará dedicándose a sus nietos. En este día de tránsito, terminó su discurso con una anécdota de sus primeros días: «Hace ocho años, al iniciar la etapa de rector, me preguntó un periodista: ¿Cómo le gustaría que le recordaran? Como una persona honesta. Así de simple. Esa fue y sigue siendo mi respuesta».