La implicación de los familiares de las víctimas dispara las denuncias por violencia de género

Luis Fernández
luis fernández REDACCIÓN

ASTURIAS

Los expertos consideran que la sociedad está concienciada de la gravedad del problema. Los datos oficales señalan que Asturias tiene más de 1.100 mujeres bajo control policial

02 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El entorno de las víctimas juega un papel cada vez más determinante en los casos de violencia de género. Tradicionalmente su función ha estado vinculada a tareas de apoyo y ayuda a las mujeres maltratadas, pero en los últimos tiempos ha pasado a desempeñar un papel protagonista. Cada vez son más los familiares y amigos que, ante el silencio de las agredidas, deciden dar el paso y denunciar. Esta realidad, generalizada en todo el país, es según los expertos la principal causa del aumento de los expedientes por agresiones machistas. Según las cifras oficiales, solo en Asturias hay 1.109 casos abiertos. Es decir, más de 1.100 personas son objeto de control policial por el riesgo a sufrir agresiones.

Las cifras del Ministerio del Interior evidencian que la implicación del entorno cada vez es mayor. Las llamadas al 016, el teléfono habilitado para atender a las víctimas, sirven para demostrar que la sociedad cada vez está más concienciada del problema y que actúa para corregir la situación. De las 1.468 llamadas «pertinentes» atendidas en Asturias en 2015, el 28% (409) fueron realizadas por familiares y personas allegadas. Esto supone 11 puntos más que en el año 2007, el primero de la serie estadística, en el que se contabilizaron 313 llamadas. El porcentaje que se mantiene en un nivel similar, del 2,5%, es el que se engloba en la categoría «otros», en la que se incluye, por ejemplo, a los testigos. Los expertos consideran que la sociedad cada vez está más sensibilizada pero los cambios son lentos, por lo que todavía hay un amplio margen de mejora en este aspecto.

El número de llamadas, aunque con alguna excepción en años puntuales, ha aumentado de forma continuada desde 2007. El motivo, según Elena Ocejo, presidenta de la Asociación Abogadas para la Igualdad, no es que exista un repunte en el número de agresiones, sino que «se ha perdido el miedo a denunciar». En su opinión, las víctimas están más protegidas y las instituciones y asociaciones que se encargan de estos temas tienen más formación, lo que repercute en que las agredidas estén más respaldadas a la hora de hacer públicos sus casos. «Ahora hay más recursos, más ayudas y una mayor concienciación», afirma Ocejo, quien, a pesar de ello, añade que «los avances son más lentos de lo que nos gustaría».

La situación mejora pero todavía queda mucho por hacer. Los datos del Sistema de seguimiento integral en los casos de Violencia de Género, cerrados en febrero de este año, señalan que existen 1.109 casos activos en la región. El concepto «caso» que utilizan para elaborar la estadística es muy similar al de «víctima de violencia de género», aunque no es idéntico. Un caso contiene toda la información que relaciona a una víctima con un único agresor. De esta manera, si una mujer, a lo largo del tiempo, es víctima de violencia de género con más de un agresor, se refiere a un caso distinto por cada uno de los diferentes agresores. Que un caso esté activo significa que es objeto de atención policial, y ahí se incluye una clasificación en función de la gravedad de la situación. De los expedientes abiertos en Asturias, 765 se agrupan en la categoría «no apreciado», 275 en el riesgo bajo, 62 en el medio y 6 en el alto. No hay ningún caso registrado de gravedad extrema.

En total, el informe recoge que en el Principado hay 10.109 casos y 9.313 víctimas, de los que 1.109 permanecen activos, 7.644 inactivos (situaciones en las que, por determinadas circunstancias, se considera que, temporalmente, no es preciso que sea objeto de atención policial) y 1.356 bajas (los que son cancelados por, entre otras causas, sentencias absolutorias o autos de sobreseimiento.

Más que un problema privado

Elena Ocejo considera que en los últimos tiempos se ha producido un cambio de mentalidad. «La sociedad se ha concienciado de que la violencia de género no es un problema privado», afirma, un argumento que sirve para explicar el aumento de las llamadas de denuncia realizadas por en entorno de la víctima. «No creo que ahora nadie, si ve una agresión en la calle, permanezca impasible», sostiene Ocejo, quien considera que «la sociedad se ha posicionado en contra del agresor». En su opinión, «la gente se ha involucrado» y destaca el papel que han jugado en la concienciación elementos como las campañas institucionales, los minutos de silencio y todos los actos de repulsa que siguen a cada trágico suceso.