Siete enfermos crónicos asturianos relatan su lucha contra la adversidad

Graciela M. Camporro REDACCIÓN

ASTURIAS

Jornada Paciente Activo Asturias.Jornada Paciente Activo Asturias
Jornada Paciente Activo Asturias

Un programa sanitario ayuda a través de talleres a ayudarse mutuamente para conseguir manejar su enfermedad

17 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Aprender a vivir con una enfermedad crónica no es fácil, menos aún asumir el rol de enfermo. El momento del diagnóstico es el principio de una dura batalla  que se debe lidiar día a día. El Programa Paciente Activo Asturias (PACAS) ayuda a las personas afectadas por estas enfermedades a manejarlas de manera adecuada  con el fin de mejorar su nivel de salud y calidad de vida. A través de talleres, los pacientes se ayudan mutuamente con el fin de conseguir manejar de forma positiva su enfermedad. 

«Emocionalmente es muy duro porque piensas en lo que te depara el futuro». Ese fue el primer pensamiento de Ana Isabel, madre de una niña, tras ser diagnosticada con Esclerosis Múltiple, una enfermedad de la que teme sus posibles consecuencias. Gracias al apoyo de su familia y amigos, ha logrado sobreponerse a esta enfermedad. «Mi consejo es que lo realmente importante es intentar disfrutar de las cosas pequeñas».

David no sólo ha tenido que lidiar con el dolor físico, sino también con el emocional. Con 50 años, este asturiano sufrió un infarto que le creó secuelas de por vida. «Pasé de ser un hombre con mucha vitalidad a darme cuenta que no puedo hacer nada», dice. No sólo su capacidad motora se ha visto afectada: David tuvo que sobrellevar el miedo a sufrir otro ataque al corazón. Con el tiempo ha aprendido a ver el vaso medio lleno y cómo el mismo dice «la suerte es haber logrado sobrevivir». Ahora David ayuda a otros a afrontar su misma enfermedad tras cursar un curso de monitor.

La que no ha querido perder la oportunidad tampoco de contar su historia de lucha y superación es Inés. Tras diagnosticársele hace años un cáncer, tuvo que tomar la elección de retirarse y «adaptarse a sobrevivir», como ella misma dice. El programa de Paciente Activo ha sido para ella la respuesta a lo que llevaba buscando, tras ese periodo de miedo e impotencia. «Ahora puedo aportar además de recibir», asegura orgullosa.

Su meta era debutar en los Juegos Olímpicos pero su sueño se vio truncado al ser diagnosticada con una artritis reumatoide. A pesar de su juventud, Alba ha tenido que aprender a convivir con su enfermedad. «En un principio sentía rabia, impotencia, y me preguntaba que por qué a mí» dice la joven. Alba ha sacado la atleta que tiene dentro y ha aprendido a lidiar el día a día con su enfermedad, lo que es un ejemplo para el resto de pacientes.

Luis Miguel tenía solo 43 años cuando sufrió un ictus que le dejó tres días en coma y le llevo a estar seis meses en rehabilitación. «Me dijeron al salir del hospital que se me había acabado la vida», afirma este ovetense. Tras su salida del hospital, Luis Miguel tuvo que aprender a vivir con las limitaciones que esta enfermedad le supone a diario.  Desde ese momento empezó a marcarse objetivos hasta llegar al punto de ser uno de los monitores de PACAS.

José Ramón y Eduardo también vieron como su vida daba un giro de 180 grados cuando fueron diagnosticados. «Intento llevarlo día a día porque es lo que hay», cuenta Eduardo sobre la diabetes que le fue descubierta y con la que  ha tenido que aprender a convivir. Por su parte, José Ramón fue diagnosticado con dos enfermedades crónicas, una de las cuáles le redujo la visión hasta el 10 por ciento. Gracias al Programa de Paciente Activo de Asturias, este vecino de la zona occidental de Asturias ha logrado salir adelante.

No sólo los pacientes son víctimas de estas enfermedades. También los que lo viven día a día junto a ellos los efectos de estas enfermedades. Blanca y Yolanda son las encargadas de cuidar a sus familiares, un trabajo de 24 horas que le ha dado un vuelco a sus vidas. «Hubo un momento que sentí una rabia terrible contra él, contra la enfermedad y contra todo» dice Yolanda, que vive a diario la enfermedad de su marido.