Garzón reclama el voto para evitar que el PP «siga destrozando nuestras vidas»

El líder de Izquierda Unida fue la estrella en un mitin en Gijón que contó con la participación de Gaspar Llamazares, Sofía Castañón y Manuel Orviz


Gijón

«No somos antisistema: el sistema es antinosotros». Alberto Garzón fue sonoramente aplaudido en Gijón con proclamas como ésta, lanzadas en el mitin central de la campaña de Unidos Podemos en Asturias, celebrado en la plaza Mayor gijonesa. La suya fue la última de las hasta nueve intervenciones que se fueron sucediendo en el mitin, que contó con la participación de Gaspar Llamazares, Sofía Castañón, Manuel Orviz y Daniel Ripa, además de con la de las cabezas locales de Podemos e Izquierda Unida, una candidata al Senado y una portavoz de Equo. Garzón llamó insistentemente a los congregados a movilizarse para convencer a amigos y familiares de votar a la coalición, que se encuentra a apenas un millar de votos, según las encuestas, de conseguir un tercer escaño por Asturias que se disputa con el PP, y que posibilitaría que Unidos Podemos fuera la fuerza asturiana con más representantes en el Congreso.

«Está muy cerca», dijo Garzón, la victoria progresista a través de la cual se puede conseguir «un gobierno para la gente y la clase trabajadora» y que «una organización fundada para delinquir, que tuvo a la policía 14 horas en su sede nacional, que se atreve a decirnos que no hay dinero para colegios y hospitales pero luego lo consigue por arte de magia para rescatar bancos sin dinero y aeropuertos sin aviones, que nos dice que nacionalizar es utópico pero luego nacionaliza la banca para socializar las pérdidas y privatizar las ganancias y que está construyendo un mundo en el que trabajar no garantiza llegar a fin de mes, pueda seguir destrozando nuestras vidas».

Orgullo comunista

Hubo ataques hacia el PP en el mitin gijonés, pero también réplicas a un PSOE cuyo candidato y cuya presidenta andaluza, Pedro Sánchez y Susana Díaz, sorprendían por la mañana a la opinión pública lanzando encendidos elogios a los comunistas españoles y a la trayectoria de lucha antifranquista del Partido Comunista de España, del que Sánchez llegó a decir que España le debe la democracia para después acusar a Pablo Iglesias de renegar de esa historia heroica al adoptar la etiqueta de socialdemócrata y renunciar a la de comunista. «Lo dicen los del artículo 135», se burlaba Garzón. «Cuarenta y un años han tardado en reconocer la trayectoria y compromiso histórico de los militantes comunistas con la democracia. ¡Ya era hora!», bramaba Orviz antes en la suya, en la cual afeó también al presidente del Principado, Javier Fernández, su utilización del mítico lema antifascista «No pasarán» para atacar a Unidos Podemos en lugar de a PP y Ciudadanos.

Tal vez espoleados por los envenenados elogios de Sánchez, los intervinientes en el mitin de la plaza Mayor sacaron a desfilar en sus discursos a todo el panteón heroico del antifranquismo español. «De pronto se ha puesto de moda el comunismo, pero algunos somos comunistas y lo hemos dicho siempre», decía Garzón tras invocar a Marcelino Camacho, cuya famosa frase de que el derecho a la huelga se consiguió haciendo huelgas pronunció para recordar que «los derechos que disfrutamos hoy no cayeron del cielo: se conquistaron en las calles». Por intervenciones anteriores habían desfilado ya Dolores Ibárruri, a quien Sofía Castañón puso de ejemplo de lucha y resistencia en un discurso fuertemente feminista, y Horacio Fernández Inguanzo, el añorado líder histórico de los comunistas asturianos, de quien el número 3 en la lista de Unidos Podemos, Manuel Orviz, recordaba que su funeral en 1994 se celebró, en loor de multitudes, en la propia Plaza Mayor gijonesa.

Ripa aportaba a este rápido sobrevuelo por el santoral de la izquierda asturiana a Gerardo Iglesias y a Anita Sirgo, cabeza de las mujeres que en las huelgas mineras asturianas de los años sesenta fueron fundamentales para el éxito de la movilización asistiendo a sus maridos como piquetes, y sufrieron por ello tortura y cárcel. Sirgo estaba presente entre el público y fue llamada al estrado por Orviz en uno de los momentos más emotivos del mitin. La langreana, que goza de buena salud pese a sus 86 años y a las secuelas de las torturas sufridas durante la dictadura, llamó a los congregados a ir «casa por casa y pueblo por pueblo para convencer a toda esa gente que está dudando de ir a votar», y cerró su improvisado discurso con un muy aplaudido «¡Salud y República!», también gritado más tarde como cierre por Alberto Garzón.

Francia y Venezuela

Garzón, quinto por Madrid en la lista de Unidos Podemos para estas nuevas elecciones, prometió a la concurrencia derogar la reforma laboral, la LOMCE y la ley mordaza si Unidos Podemos gana, y avanzar hacia un modelo económico que, frente a «la política de convertir nuestra tierra en una economía dependiente y periférica, con bajos salarios y menguada de derechos» representada por el PP, se modernice, se diversifique, se reindustrialice e invierta en investigación y desarrollo. También abogó, en un guiño más concretamente asturiano, por nacionalizar las minas privadas.

El líder de Izquierda Unida aprovechó también la ocasión para enviar sus condolencias al «pueblo hermano» de Francia, donde el Gobierno socialista acaba de aprobar una reforma laboral similar a la del PP, y se preguntó por qué se habla mucho menos, en España, de esa cuestión internacional que de la situación Venezuela, presencia omnipresente en esta campaña para, a su juicio, «hablar del hambre que hay a miles de kilómetros en lugar de la que hay en nuestro país, donde un 12% de los trabajadores son pobres». El malagueño pidió a los partidarios de la coalición «argumentar propuestas concretas y no entrar al barro».

Había cierta expectación con respecto a la intervención de Gaspar Llamazares, una de las voces más críticas a nivel nacional con el acuerdo alcanzado con Podemos. Llamazares disipó dudas diciendo que ha «tenido diferencias», pero que ya no está en su «posición anterior» porque se ha dado cuenta de que «podemos multiplicar y no sólo sumar». El exdiputado y actual portavoz de Izquierda Unida en la Junta General del Principado denunció en su intervención la «campaña vergonzosa de miedo y mentira» del PP para mostrarse seguro de que para la gente «el miedo es Mariano Rajoy, no el cambio», «el único partido antisistema es el PP» y los asturianos votarán en masa para invertir los términos del eslogan popular y conseguirán «restarles Asturias para que pierdan España».

Fue aplaudido este juego de palabras de Llamazares, pero hubo otro que lo fue más, éste de Víctor Manuel. El cantante mierense, notorio simpatizante socialista, no estuvo, comprensiblemente, en el mitin, pero fue parafraseado por la portavoz de Equo Lourdes Fernández: «Aquí cabemos todos o no cabe ni Dios».

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