¿Qué fue de los mejores estudiantes de la promoción de 2013?

Cinco premios fin de carrera de la Universidad de Oviedo nos cuentan lo que supuso recibir este distintivo y cómo les ha influido a la hora de incorporarse al mercado laboral


Redacción

Mucho esfuerzo, constancia y sacrificio es lo que se requiere para conseguir el mejor expediente de tu promoción. Estos cinco estudiantes fueron obsequiados con el Premio Fin de Carrera por la Universidad de Oviedo como reconocimiento a todos los años de intenso estudio y trabajo. Pero, ¿ha sido este distintivo la clave para encontrar una salida en el mercado laboral?

Patricia Cueto finalizó Biología en 2013. Decidió estudiar esta carrera a los 29, a pesar de que no tenía ninguna similitud a lo que anteriormente había estudiado. Recibió el premio Fin de Grado en Biología poco después de rechazar hacer un doctorado y decidir hacer las prácticas en «Dreamgenics», una empresa de bioinformática que analiza genomas, en su mayoría de pacientes con cáncer. Patricia lleva ya tres años trabajando en la compañía y asegura estar «muy contenta». Sabe que es una afortunada por trabajar en algo que realmente le gusta (hizo un Máster en Biomedicina y Oncología Molecular). «La carrera tiene más salida de la que se cree. Es verdad que el mercado privado no está bien y que ha habido muchos recortes en investigación, pero está claro que se necesitan más biólogos».

Daniel Álvarez tiene 25 años y es profesor de Economía en un Instituto de Castilla-La Mancha.  En 2013 se le otorgó el Premio Fin de Carrera en Administración y Dirección de Empresas «Flores de Lemus».  «Siempre me gustó la docencia así que decidí opositar y dedicarme a ello», comenta este gijonés. Se ha formado para ello tras finalizar la carrera y ahora compagina sus clases con la preparación de las próximas oposiciones de educación que le hagan conseguir una plaza. «El premio es un distintivo. A la hora de trabajar se requieren más aptitudes».

Como Daniel, Javier Luis también es profesor. Tras finalizar sus estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo, decidió hacer la maleta e ir a Inglaterra a trabajar. Durante un año ha sido profesor en un instituto de Northampton. Reconoce que la salida laboral para los filólogos es bastante complicada en este país. «La situación para los filólogos es muy complicada. Ahora parece que la educación va a mejor porque empiezan a salir plaza. El problema es el sector privado», asegura este cántabro. Javier Luis está cursando una beca colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid y comenzará a preparar un doctorado. «Incluí mi Premio Fin de Carrera en el CV. No sé si se valoró o no a la hora de concederme la beca. Hay mucha competencia para conseguir una. Lo que supongo que tenga valor a la hora de conceder una beca sería la nota».

Javier Orviz es de Laviana y tiene 24 años. Hace tres recibió el premio Fin de Carrera de Ingeniería Técnica Industrial Especialidad Mecánica. Poco después, finalizaría la Ingeniería Superior y comenzaría una beca de un año en EDP. Desde octubre está sin trabajo, a pesar de su excelente expediente académico. «Para mí, el premio no supuso nada especial a la hora de encontrar trabajo», comenta Javier. Su sentimiento de impotencia es el mismo que el de muchos otros jóvenes. «No tenemos oportunidades. Eso lo sentimos todos, no solo los que tenemos buenas notas. Las ofertas de trabajo son para gente con 3 y 5 años de experiencia. No hay oportunidades para los jóvenes».

Muchos años de estudio y de esfuerzo. Esa ha sido la tónica de Rosa Isabel, una enfermera residente en Oviedo y madre de un niño. A los 38 años se graduó en Enfermería, después de haber estudiado Biología y de haber dejado su trabajo como auxiliar en varios centros privados de geriatría. Reconoce que se tomó de una manera más seria su vuelta a la universidad que la primera vez que la pisó cuando tenía 18 años. Rosa Isabel dio a luz un mes después de finalizar la carrera, tres meses antes de recibir el premio. En 2014 comenzó la especialidad de enfermería familiar y desde hace un año trabaja dando una baja en un centro de salud. «El premio supone una alegría por el esfuerzo realizado, pero no tiene ningún tipo de repercusión», comenta.

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