Paquito le gana la batalla al Principado y recupera sus derechos

Un juzgado da la razon a su madre y le vuelve a conceder el grado de discapacidad que la Consejería le retiró el año pasado


Redacción

«Estoy muy contenta. Mi hijo por fin vuelve a tener sus derechos». Esas son las palabras de Dámaris Palacios, la madre de Paquito, el niño asturiano con espina bífida al que la Consejería de Servicios y Derechos Sociales le retiró el año pasado el grado de discapacidad. Este lunes, el juzgado de lo social número tres de Oviedo ha fallado a su favor y ha vuelto a concederle el 33%, por lo que volverá a tener acceso a una serie de prestaciones que había perdido.

Paquito no sólo ha tenido que lidiar este año con el dolor, sino también con la falta de ayuda que le supuso la pérdida de servicios como rehabilitación o logopedia. Gracias a las monjas del colegio Virgen Reina de Gijón, Paquito pudo continuar yendo a la escuela. «Estoy muy agradecida porque lo han ayudado mucho. Mi hijo ha disfrutado de un derecho que por ley no le pertenecía», comenta Dámaris.  

Para esta madre coraje ha sido un año muy duro, en el que ha luchado porque a su hijo se le volvieran a reconocer sus derechos. «Encima que naces con un problema, no te lo reconocen. Paco no recibe una ayuda económica, sino que recibe un servicio», dice Dámaris, que recuerda los costes económicos que suponen tener a un hijo con esta discapacidad. «Mi hijo puede caminar pero se cae. Tiene muchos dolores. Los peritos tienen unas tablas que contemplan los defectos pero no el dolor de la persona».

La sentencia recoge que «la decisión de revisar no lo fue por mejoría o alteración de la discapacidad originada por la deficiencia congénita, sino por un criterio de discrepancia con la valoración inicial, y siendo ello así no queda sino confirmar el grado inicial del 33%». La sentencia, contra la que cabe recurso, saldrá en firme el próximo lunes.

Para Dámaris, ahora solo queda volver a comenzar el proceso de petición de servicios que corresponden a Paquito. «Yo con esto ya soy feliz. Ojalá siga teniendo un 33% de discapacidad porque de tener más, eso significaría que habría empeorado».

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