Investigadores como el acero

Los científicos del área de Fotónica del ITMA llevan casi tres años denunciando el acoso laboral de la dirección. Tres sentencias favorables en siete meses parecen darles la razón

El científico Luis Andrés, del ITMA.El científico Luis Andrés, del ITMA
El científico Luis Andrés, del ITMA

Redacción

Son científicos de prestigio en el área de la nanotecnología aplicada a la fotovoltaica y trabajan en Asturias. Su especialidad es el diseño de nuevos materiales. Hasta finales del año 2013, cumplían de forma holgada los planes estratégicos que les fijaban, trabajaban codo con codo con las empresas, publicaban y desarrollaban hasta patentes. Desde esa fecha, toda esa ingente labor ligada a la innovación y la energía ha sufrido continuas alteraciones por un grave problema laboral que sentencia a sentencia se resuelve en los tribunales. Son los investigadores del Área de Energía, ahora denominado Fotónica, del Instituto Tecnológico de los Materiales de Asturias (ITMA) una Fundación con participación pública y privada, donde la principal aportación económica procede del Principado y en cuyo patronato se sientan las 13 empresas que todavía están vinculadas a este centro. Comenzaron siendo ocho trabajadores afectados. Ahora solo quedan seis. Cinco, en realidad, hasta que se readmita a Luis Andrés, tal y como ha ordenado el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), al considerar nulo su despido. Tres sentencias favorables en siete meses parecen darles la razón.

El grupo solo quiere que les dejen trabajar. Son científicos que llevan más de dos décadas en primer línea, auténticos especialistas, enamorados de su trabajo, con muchas ideas y proyectos pendientes de desarrollo. Así que tras dos años y medio de batalla quieren que la situación se reconduzca, que se admita de inmediato a Luis Andrés y que puedan volver a conseguir titulares en los medios de comunicación por sus descubrimientos y no por sus problemas laborales. También tienen interés en desmentir lo que denominan «acusaciones interesadas» sobre la rentabilidad de su equipo, ya que ese es el flanco por el que se les pretende debilitar. A 1 de enero de 2014, justo cuando se fracturó el ambiente de trabajo, tenían comprometidos 468.352 euros de ingresos procedentes de nueve proyectos, que podrían dejar un beneficio estimado de 112.388 euros. Su trabajo es ciencia aplicada, es decir de resultados directos. Eso les concedía una relación fluida con multitud de empresas del patronato. Además, a esa fecha habían conseguido las únicas patentes de la Fundación ITMA.

Qué fue lo que pasó

No saben qué pasó de la noche a la mañana para que todo cambiara. Sospechan que, precisamente, por su visibilidad, por la gran cantidad de fondos que manejaba y por la importancia de los nuevos materiales en el área de la energía, era un grupo goloso para la dirección. Lo cierto es que acusan al director, Íñigo Felgueroso, de «manipular» sus resultados para justificar la división en dos del equipo y para retirar al que entonces era su jefe, que fue trasladado a tareas más administrativas. Hablan de manipular porque tienen constancia de que quitó el primer año, el mejor, del plan estratégico que se desarrolla durante cuatro ejercicios. En definitiva, presentó al patronato solo tres años, los más flojos.

A partir de ese momento, estos investigadores cuentan mil y una batallas. Aquellos primeros meses, con un nuevo jefe del que dicen que les faltaba al respeto, les vejaba e insultaba. Recuerdan cuando la mitad del equipo fue derivado de las oficinas de Avilés a la sede del ITMA en el Parque Tecnológico de Llanera. Cómo pasaron más de un mes mano sobre mano, porque al no tener equipos no podían trabajar. Llamaron a la Inspección de Trabajo que levantó dos actas e impuso una sanción de 6.000 euros. Esta multa fue recurrida por la Fundación, pero los tribunales terminaron dando la razón a Trabajo. Entonces, la dirección movió parte de los equipos a Llanera. Como el trabajo es secuencial y todos los equipos son necesarios en uno u otro momento, no avanzaban ni las investigaciones de los que estaban en Llanera ni de los que habían quedado en Avilés.

La dirección del instituto tecnológico evitó las sentencias judiciales mientras fue posible. Después de que la reclamación ante Trabajo no surtiera efecto, los tres investigadores más afectados presentaron denuncias en los juzgados de Avilés por falta de ocupación efectiva. Reaccionó en ese momento el Gobierno del Principado, que promovió la firma de un acuerdo rápido, antes del juicio. Todos volvieron a Avilés, los materiales y también el personal. Estos tres profesionales son especialistas en nanomateriales y grafeno, las líneas prioritarias dentro de la estrategia Ris3, que es la que marca las áreas primordiales para la inversión.

En este tiempo ha habido varios directores. Ahora es el propio Íñigo Felgueroso el que los dirige. Acusan a Felgueroso de saltarse rápidamente el acuerdo extrajudicial. Aseguran que primero se deshizo de proyectos de grafeno. De hecho, la experta en esta área se quedó de baja y denunció. Reclamó la rescisión de contrato por violación de los derechos fundamentales. Nuevamente, se llegó a un acuerdo extrajudicial, a cambio de una suculenta indeminización. «Al poco tiempo ya estaba trabajando porque ella es muy buena, una gran experta en su campo», comentan sus compañeros.

Alternativas y apoyos

De Felgueroso explican que no les traza un plan de actuación, que no marca objetivos, les para inversiones, envía a sus congresos a especialistas de otras materias y hasta asigna a otros proyectos que ellos consiguen. Pero tampoco les deja emprender el vuelo. Los investigadores diseñaron un proyecto para trasladarse al Centro Internacional de los Nanomateriales y Nanotecnología (CINN) de El Entrego. No han conseguido el visto bueno.

Sí que encontraron respaldo en los grupos parlamentarios en la Junta General. El primero fue Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida. Llamazares fue el que se refirió a la situación del ITMA en la Cámara. Luego también llegaron Podemos, Foro y PP. Han salido mociones aprobadas en defensa de los trabajadores, con los votos de todos los partidos. Pero no ha servido de nada, salvo por la repercusión que su caso ha adquirido y porque se ha despedido a Luis Andrés. Le comunicaron la baja justo después de que el conflicto saltase a la arena política, en noviembre.

Fundación ITMA ha intentado alcanzar un acuerdo. Le ha llegado a ofrecer 120.000 euros porque retire la denuncia y renuncie a reincorporarse. No ha aceptado. No es una cuestión de dinero, pese a que la cantidad es lo bastante elevada como para tentar a cualquiera. Luis Andrés ganó en primera instancia pero se calificó como despido improcedente, así que la empresa podía decidir si readmitirle o no. Recurrió al Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) que le ha dado la razón. Ha considerado nulo el despido y ha impuesto hasta una indemnización por daños morales. Quiere que le readmitan ya, aunque sabe lo que le espera al cruzar la puerta. De esta victoria en los tribunales se lleva la satisfacción de recuperar el trabajo y que un perito económico calificara como «boyantes» las cuentas del equipo cuando comenzó el conflicto.

Las dos sentencias de Luis Andrés llegaron en los siete últimos meses. La tercera que han conseguido es la que da la razón a la Inspección de Trabajo, cuando hace dos años y medio multó a la Fundación por tener a tres investigadores punteros mano sobre mano.

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