La luna de miel de una pareja asturiana atrapada en el aeropuerto de Cancún

Oriol López
Oriol López REDACCIÓN

ASTURIAS

La Voz de Asturias

«Nos trataron como al ganado», denuncia el matrimonio que estuvo diez horas en la terminal mexicana

19 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Existen numerosos detalles necesarios para que un avión despegue desde el aeropuerto: repostar combustible, puesta a punto del aparato, avituallamiento para tripulación y pasaje, etc. Muchas veces los pasajeros, en su afán de coger el vuelo y llegar cuanto antes a su destino, olvidan que pueden surgir pequeños imprevistos que originen algunos retrasos. Sin embargo, en otras ocasiones, se producen incidentes mucho más graves. Es el caso de la odisea que vivieron la semana pasada Yolanda Chacón y Francisco Javier Hermosa, una pareja asturiana que estaba disfrutando de su luna de miel en la localidad mexicana de Cancún. Los novios, junto más de 500 personas del vuelo PLM2103 de la aerolínea Wamos Air con destino Madrid, se quedaron tirados el día 12 de julio en el aeropuerto mexicano durante casi 10 horas debido a la rotura del cristal de la cabina del avión, sin recibir apenas explicaciones por parte de la compañía y recibiendo un trato que han calificado como «digno de ganado», según han declarado los recién casados a La Voz de Asturias.

«El día 12 de julio salíamos de Cancún a las 19:30 y, en teoría, llegaríamos a España a las 11:45 del día siguiente. Cuando faltaban 20 minutos para el vuelo, la compañía nos avisa de que habrá un retraso de unos 40 minutos aproximadamente debido a que estaban repostando combustible. Hasta aquí todo normal», relata Yolanda Chacón. Al parecer, pasado un rato les avisan de que habrá un nuevo retraso, de otros 40 minutos, pero debido esta vez a avería técnica. Finalmente, después de cuatro horas de espera y una serie de «explicaciones engañosas», se enteran de la autentica razón que les mantiene aún en tierra: la ventanilla de la cabina del avión estaba rota.

Detalle del estado de la cabina del vuelo PLM2103 de Wamos Air.
Detalle del estado de la cabina del vuelo PLM2103 de Wamos Air.
 

Después de los sucesivos retrasos, la compañía anunció que el vuelo estaba cancelado, al parecer, definitivamente, pero no se hicieron cargo ni ofrecieron ningún tipo de atención a los pasajeros que quedaban «tirados» en el aeropuerto. «Eramos 500 y pico personas las que seguíamos esperando en el aeropuerto. Después de cuatro horas, no nos ofrecieron nada, ni comida, ni agua...nada. En el pasaje iban niños, personas discapacitadas, ancianos. Nos dijeron que el avión estaba lleno de suministros y que nos los iban a repartir, cosa que no se produjo en ningún momento. Además en el aeropuerto hacia frío, el aire acondicionado estaba muy fuerte, y la gente tuvo incluso tuvo que comprar algunas prendas porque la compañía se limitó a pasar 30 mantas», según la pasajera asturiana. En el avión debería de haber una manta por pasajero.

El caos se alargó otras cuatro horas

Aún así, la odisea no terminó ahí. Pasadas, más o menos, otras cuatro horas la compañía se pronunció de nuevo. En esta ocasión anunció que el avión iba a despegar en las condiciones en las que se encontraba y coaccionaron al pasaje para embarcar mediante «amenazas»: o volaban o se quedaban en Cancún perdiendo todos sus derechos. «Nos dijeron que el vuelo iba a salir, que los que quisieran subir subiesen y los que no se quedasen bajo su propia responsabilidad perdiendo el billete del vuelo y sus derechos, sin ningún tipo de compensación. Unos 200 pasajeros decidieron arriesgarse y embarcar debido a estas amenazas. Hubo una familia que embarcó, pero parece que no lo vieron claro y se dieron la vuelta al subir», cuenta la pareja, que añade que también hubo dos azafatas que se negaron a volar en esas condiciones.

La reacción de la aerolínea fue tajante. Sacar los equipajes de los que no embarcaban, pero sin ningún tipo de criterio. Parece ser que, según declara el pasaje, se hizo un cálculo del número de pasajeros que se quedaban y decidieron retirar del avión un número de bultos similar, fuesen o no los correctos. Yolanda y Francisco Javier fueron dos de los afectados por dicha medida y sus maletas volaron a Madrid en solitario, teniendo que comprar ropa para resistir en Cancún hasta el vuelo de vuelta, que sería dos días después del incidente. Tras la descarga de maletas, los pasajeros fueron trasladados a un hotel en torno a las 4.30 de la madrugada sin una previsión clara.

La situación terminó solventándose el jueves 14, cuando se les puso otro vuelo que, estando previsto para las 15.00 acabó saliendo a las 16.30. «Según la compañía había un problema con la base de datos de los pasajeros del avión que, casualmente, pasó en ese momento. Todas las demás aerolíneas estaban funcionando con total y perfecta normalidad excepto justo la nuestra», cuentan los asturianos, que afirman que fue «una táctica» y que estaba todo pensado para que embarcasen y no hubiera margen de maniobra para presentar ningún tipo  de reclamación.

Los pasajeros tomarán acciones legales

La compañía únicamente se hará cargo del vuelo de vuelta y de la noche de hotel, según declaran los pasajeros. «No se hacen cargo de nada más, ni de las 10 horas que pasamos en el aeropuerto, ni de los compromisos de los pasajeros de los que dependía su vuelo, ni de los perjuicios que han provocado», afirma la pareja, que estaba disfrutando de su luna de miel y tenía otros viajes planeados a su vuelta a España de los que dependía la puntualidad del vuelo. Su plan era llegar a Madrid el miércoles e ir a Benidorm, pero ese viaje lo «han perdido sin recibir ninguna compensación». 

El pasaje anuncia que va a tomar acciones legales contra la aerolínea Wamos Air. Se han hecho con los servicios de una abogada que será la encargada de llevar a cabo una demanda colectiva, de la cual esperan que «haya resultados». Por libre también habrá gente que continuará con demandas individuales, como es el caso de Yolanda y Francisco Javier, aunque son conscientes de que es probable que sea «difícil de sacar adelante».

«Según ellos no cogimos el avión porque no quisimos. Nadie vino a hablar con nosotros y a explicarnos la situación claramente y ofrecernos opciones. El fastidio no nos lo hubiera quitado, pero nos hubiera dado tranquilidad el saber lo que pasaba. Como digo, nos trataron como a ganado», concluye Yolanda Chacón.