Los médicos aceptan pasar un examen físico y psicológico para retrasar su jubilación

El Sindicato Médico apoya un plan con una edad flexible para el retiro que oscile entre los 60 y los 70 años


Redacción

Los médicos quieren que su edad de jubilación sea flexible, que la edad oscile entre los 60 y los 70 años y que dependa de la decisión de los profesionales y de su estado físico y psicológico. Así lo ha anunciado la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico del Principado de Asturias (Simpa). Esto supone que los facultativos, tanto de Atención Primaria como de Especializada, podría retrasar hasta los 70 años la edad a la que dejan de trabajar. Pero, a cambio, aceptarían que se les sometiese a un examen físico y psicológico que determinase si reúnen las condiciones para seguir en su puesto. «No se podría mantener a un cirujano que ya le tiembla el pulso», explica con un sencillo ejemplo Miguel Ángel Gallego, portavoz del Simpa.

La propuesta llega en un momento clave en el Principado, con la falta de un relevo generacional claro. La Consejería de Sanidad asturiana es, sin embargo, una de las más reacias del país a conceder prórrogas en la jubilación. Hay centenares de facultativos a las puertas de los 65 años y la oferta de empleo ha estado bloqueada durante varios ejercicios, así que se está llegando a una encrucijada en la que será necesario adoptar medidas con rapidez. Asturias no es la única comunidad que se encuentra en esta situación. La Comunidad de Madrid y Cataluña son otras de las que han agitado este debate, que tiene otra cara: ¿Qué va a pasar con todos los jóvenes que están saliendo de las facultades? La Confederación Estatal y el Simpa insisten en que la prórroga es solo voluntaria y precisan que cada vez hay menos médicos dispuestos a seguir trabajando después de la edad obligatoria.

«Desde hace tres años, el Sespa apenas ha concedido prórrogas. Podemos decir que en ese periodo son contadas las que ha autorizado. No creo que lleguen a cinco», explica Miguel Ángel Gallego. Frente a esta realidad, el Simpa propone que se estudien todos los casos, que se realice un examen físico y psicológico de los solicitantes y que se acepten aquellos que están en condiciones. No obstante, Gallego ya adelanta que los profesionales son conscientes de que su estado y de que aquellos que quieren continuar en consulta o en quirófano después de los 65 es porque son conscientes de que están en condiciones de seguir ejerciendo.

Ahora mismo hay regiones que jubilan a los 65, otras a los 67 y unas pocas a los 70. Andalucía, Extremadura o País Vasco conceden prórrogas hasta los 67. Madrid y Cataluña aceptan prolongaciones hasta los 70. Asturias, con otras once comunidades, jubilan a los 65 y solo aceptan casos muy puntuales.

Otra posibilidad es compensar esta medida con la alternativa de una jubilación adelanta a los 60, en aquellos profesionales que reúnan unas condiciones mínimas. Así también se abriría la puerta a las nuevas generaciones de médicos. En este caso tanto el Simpa como CESM reclaman que no se amorticen vacantes y que se cubran todas aquellas que se generen, lo que obligaría a modificar el actual modelo.

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