Ecologistas y ganaderos llegan a un acuerdo: el plan del lobo no funciona

Cantabria lanza su plan de gestión del lobo ibérico con algunas medidas inéditas. El documento reabre el debate sobre la situación en Asturias

Un lobo ibérico
Un lobo ibérico

Redacción

El lobo es un animal polémico desde hace tiempo. La eterna batalla en la que se han enzarzado administración, ganaderos y grupos ecologistas parece no tener un desenlace claro, ni ningún documento legal que lleve al consenso total a las facciones. Se ha intentado regular la situación con distintas medidas que, finalmente, «no se cumplen», según declaran diferentes asociaciones tanto ecologistas como ganaderas, defendiendo cada una su postura. El recientemente presentado Plan de Gestión del Lobo de Cantabria incluye algunas novedades que, hasta ahora, no habían contemplado explícitamente otros anteriores, como es el caso de Asturias, y el debate ha vuelto a abrirse. «Sobre el papel», el documento cántabro les parece «bonito» a los diferentes grupos, pero se muestran escépticos sobre su cumplimiento.

El nuevo plan de la comunidad vecina tiene, entre sus principales puntos, convertir al lobo en especie no cinegética, es decir, no podrá ser cazado ni abatido, terminando con un limbo legal que sigue estando presente en Asturias. Las ayudas económicas a los ganaderos que se afanen en velar por la seguridad de la fauna adyacente, especialmente del lobo ibérico, son una novedad que viene a sumarse a las indemnizaciones sufridas por daños. El control se realizará mediante abatimientos realizados por personal técnico de la consejería y siempre tras constatarse «un elevado número de daños muy localizados, tanto temporal como espacialmente, que afecten a un ganadero o un grupo de ganaderos concreto». En último lugar, se prohíbe cualquier actividad «con el propósito de dar muerte, capturar en vivo, perseguir o molestar intencionadamente a los ejemplares de lobo o a sus crías», estableciendo una valoración de 10.000 euros por cada ejemplar, sin hacer distinción de edad ni sexo.

Las asociaciones asturianas se pronuncian

«El plan parece bastante mejor que el asturiano, al menos sobre el papel», afirma Fructuoso Pontigo, portavoz de la Coordinadora Ecologista de Asturias. Pontigo asegura que el lobo en el Principado «no es nada, no es cinegético ni no cinegético», al respecto de una de las principales medidas que introduce el plan cántabro. «En Asturias la especie no es nada, porque se encuentra en un limbo legal en el que abatirlos no supone ningún delito a diferencia de otras especies. Únicamente conlleva una sanción administrativa si te pillan, así que los están matando a montones». El portavoz ecologista denuncia que todos estos planes se realizan de «manera unilateral» por parte de la administración, contando con la «complicidad» de los ganaderos, que lo que quieren «es erradicar a la especie». «A nosotros no nos hacen consultas de ningún tipo para velar por su protección», asevera Pontigo.

Una postura diferente es la que mantiene Mercedes Cruzado, secretaria general del sindicato agrario COAG-Asturias, en cuanto a las matanzas de lobos. Cruzado subraya que los ganaderos «no quieren extinguir» al lobo, ya que siempre han «convivido con ellos», pero no de esta manera y «no se puede seguir así». Respecto al Plan de Cantabria, la opinión es la misma que la del ecologista: si se cumplen, pueden ser «muy beneficiosas» pero que, «como siempre, eso estará por ver».

Roberto Hartasánchez, director del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), declara que el plan de la región adyacente parece «bastante razonable», pero que el contenido es «básicamente» el mismo que el del asturiano. Su opinión viene a sumarse al consenso de Cruzado y Pontigo. «El problema no está en el documento en sí, lo malo es que en un papel puedes escribir lo que quieras. Son documentos blandos, que tratan de contentar a los conservacionistas y a los ganaderos», declara Hartasánchez, añadiendo que dentro de un año será la gestión realizada la que «permitirá valorar si, realmente, ha servido para algo».

La situación del plan asturiano

Al respecto del II Plan de Gestión del Lobo, aprobado en Asturias el 25 de marzo de 2015, parece que también hay un consenso: ninguna de la partes está contenta con su aplicación, ya sea por unas u otras razones. Los ecologistas afirman que se mata a una gran cantidad de lobos mientras que la parte ganadera denuncia que son «pocos, muy lejos de lo prometido por la consejería».

«El plan asturiano es muy malo, está hecho para únicamente compensar a los ganaderos», cuenta Fructuoso Pontigo, que comenta que cada año se mata en Asturias a «aproximadamente un tercio de la población del lobo» pero que, parece ser, no se reducen los daños, sino «al contrario». «Los datos son claramente falseados, además las reses más afectadas según estas cifras son los caballos, siendo el ganado equino muy minoritario en Asturias». La opinión de Roberto Hartasánchez es similar, ya que comenta que la Guardia Civil facilita unos datos de los daños producidos por el lobo que «no se corresponden con los de los ganaderos», al igual que asevera que el documento ha sido un «absoluto fracaso». La secretaria general del sindicato agrícola, por su parte, también defiende que el plan «no funciona», aunque por motivos opuestos. «Cada vez hay más daños. Las indemnizaciones se tardan mucho en pagar y gran cantidad de ellas no llegan a cobrarse nunca. El censo de lobos no es realista, hay muchísimos más de lo que se dice. Se acordó abatir a número determinado de ellos y, si no podían, recurrir a los cazadores y no se hizo», declara.

Ayudas a los ganaderos

Una de las medidas propuestas por Cantabria es la de ofrecer una ayuda económica a aquellos ganaderos que velen por la protección de las especies locales mediante la instalación de vallados, el pastoreo o vigilancia del ganado, el uso de mastines y cualquier otra medida que pueda demostrarse eficaz para la prevención de daños. En este punto ganaderos y ecologistas tampoco terminan de ponerse de acuerdo.

La secretaria general de COAG-Asturias comenta que «algo parecido es lo que se hace aquí, pero en la práctica no es como se había acordado». Parece ser que se están dando ayudas para la colocación de vallas y para tener perros mastines, pero luego no hay ayuda para, «por ejemplo», el pienso para alimentar a esos perros. «Los mastines no se mantienen solos. Con el gasto de su alimentación, que es muy alto, es como si perdiese varias reses a manos de los lobos», prosigue la sindicalista, que concluye diciendo que solo hay una partida presupuestaria «determinada» que no lo cubre todo.

Por su parte, Hartasánchez comenta que las ayudas nunca son malas, «si son interesantes», aunque en su opinión la medida cántabra resulta «redundante». «Si un ganadero está recibiendo ayudas de la Unión Europea, las propias bases ya le están obligando a ser respetuoso con el medio y velar para que su actividad no perjudique a las especies con las que convive». El responsable de Fapas concluye señalando que hay ganaderos que «están sacando 92.000 euros en ayudas y que todavía aparecen quejándose en los medios».

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