El imperio del «Cachopomatic», a la conquista de Madrid

Graciela M. Camporro REDACCIÓN

ASTURIAS

La nueva máquina expendedora de cachopos en la estación de autobuses de Oviedo.La nueva máquina expendedora de cachopos en la estación de autobuses de Oviedo
La nueva máquina expendedora de cachopos en la estación de autobuses de Oviedo

El propietario del negocio planea ubicar una nueva máquina expendedora del popular plato en la estación de Atocha si triunfa la que está instalando en la de Oviedo

24 ago 2016 . Actualizado a las 17:39 h.

El imperio del Cachopomatic se expande. Lo que comenzó como una máquina expendedora de este producto asturiano, se está convirtiendo en un auténtico éxito. Ante la fuerte demanda por parte de los ciudadanos, el propietario de la carnicería Blanco, Juan José Piñero, ha decidido ampliar su negocio e instalar una nueva máquina. ¿El lugar elegido? La estación de autobuses de Oviedo.

«El negocio va genial. En un fin de semana se llegan a vender entre 70 u 80 cachopos», afirma entusiasmado este carnicero. Su innovadora idea se ha convertido en todo un filón para los vecinos de Vallobín, que tienen la oportunidad de comer este tradicional plato asturiano sin necesidad de pasar horas en la cocina. El primer Cachopomatic cuenta con una variedad de hasta 12 cachopos para gusto de todos por tan sólo 4,50 euros. «La verdad que ha venido muy bien a toda esa gente que no sabe qué comer. Hasta tenemos un cliente que una vez se tuvo que acercar a la máquina para comprarle un cachopo a su mujer que estaba embarazada y tenía antojo», comenta el dueño del establecimiento.

Piñero ha escogido la Estación de Autobuses de Oviedo como nueva ubicación del segundo Cachopomatic, ya que asegura que «es un lugar por donde pasan muchas persona al cabo del día». Esta nueva máquina es aún más grande que la de Vallobín, con un centenar de cachopos en su interior. Hay además cuatro clases para los que quieran degustar un poco de todo: dos de pollo y dos de ternera. Los ingredientes pueden ir desde el tradicional jamón y queso hasta la cecina y queso de cabra; setas al ajillo y queso, o rulo de cabra y cebolla. Las diferentes variedades se irán intercambiando en función de los gustos del cliente. «¿Si vemos que alguno de los cachopos no funcionan? Iremos modificándolos. Trabajamos hasta quince variedades distintas de este plato», apunta el carnicero.