Los repetidores asturianos hubieran pasado de curso en la mayoría de la UE

Un informe del Principado revela que la exigencia en España y en Asturias es superior a la OCDE. Alerta de que no mejora los resultados y daña la autoestima


Redacción

No mejora los resultados, daña la autoestima y perjudica, fundamentalmente, a los hijos de familias desfavorecidas. Un informe de la Consejería de Educación del Principado alerta de los riesgos de lo que denomina cultura de la repetición y señala que en Asturias hay un porcentaje de alumnos repetidores que no lo sería en la mayor parte de los países de la OCDE. No son valoraciones hechas a la ligera. La tasa asturiana duplica la austriaca, triplica la irlandesa y quintuplica la danesa. Los datos obtenidos en el estudio internacional Pisa demuestran que seis de cada diez estudiantes con retraso cuentan con preparación suficiente como para avanzar en su carrera académica o profesional. Además, el gasto que generan a la economía regional oscila entre 50 y 60 millones de euros al año, de los que la mitad -entre 30 y 35 millones de euros- corresponden a gasto educativo y el resto a la disminución que genera en la renta regional.

Las conclusiones de este trabajo de investigación no pueden ser más contundentes. Pese a tener una normativa de repetición escolar bastante similar al resto de los países de la Unión Europea, la tasa de incidencia se dispara en España y también en Asturias debido, fundamentalmente, a la idea compartida por docentes, familiares y responsables políticos de que es beneficioso para el alumno. El informe del Principado pone en cuestión este planteamiento y señala que todas las evidencias que se manejan manifiestan, más bien, lo contrario. No ayuda a la equidad y afecta más a los jóvenes procedentes de entornos desfavorecidos. No mejoran después de pasar dos años en el mismo curso. Tampoco supone una motivación extra y, encima, pierden confianza en sí mismos.

Los indicadores

Uno de cada cuatro estudiantes asturianos de 15 años ha cosechado un rendimiento por debajo del nivel exigido y ha tenido que quedarse en el mismo curso. Cuando se cruzan los datos de repetidores con Pisa, los expertos comprueban que seis de cada diez repetidores demuestran «un nivel de competencia suficiente -cuando no altamente satisfactorio- y parecen contar con la preparación suficiente para avanzar en su carrera académica o profesional». No acepta tampoco la tesis de algunas partes de que ese buen resultado se debe precisamente a la repetición. Señala que el resto de evidencias dice que eso es muy improbable. «Si centenares de estudios no han demostrado que repetir mejora el rendimiento académico parece poco probable que este argumento explique ahora que más de la mitad del alumnado repetidor alcance el nivel de rendimiento mínimo en Pisa y que precisamente lo haga por haber repetido», concluye. Así, en la prueba de Matemáticas de Pisa, los resultados asturianos apenas difieren estadísticamente de los alcanzados en Austria, Irlanda, Chequia, Dinamarca, Eslovenia o Reino Unido, países sin apenas repetidores. Cómo se explica. El estudio afirma que «los criterios empleados en Asturias para juzgar satisfactorio el progreso escolar son bastante más severos que los empleados por Pisa» y por esos estados. 

Cuando se miden las consecuencias sobre la equidad, el resultado es incluso más devastador. El 60% de las repeticiones se concentran en el 30% del alumnado de nivel socioeconómico y cultural bajo. El motivo es que los más desfavorecidos tienen menos oportunidades culturales y sus familias menos capacidad de ayudar cuando surgen las dificultades en los estudios. Así su riesgo de fracasar es tres veces mayor que el de clase social alta en casos en los con dificultades de aprendizaje similar.

Otro de los interrogantes que despeja este trabajo es si la repetición es positiva en las variables emocionales, es decir si ayuda en la motivación, la perseverancia y la actitud hacia las materias. En este caso, para responder los expertos recurren a los seis años en los que se realizaron en el Principado evaluación de diagnóstico en cuarto de Primaria. La evaluación muestra que los que repiten muestran una motivación más baja. En segundo de Secundaria, el otro curso en el que se efectuaba, el retroceso de la actitud positiva es más acusada. La conclusión, que mezcla datos objetivos y percepciones psicológicas, es que aumenta la probabilidad de tener pensamientos negativos sobre la capacidad para completar las tareas escolares y que, además se puede crear «un bucle pernicioso ya que las bajas expectativas se asocian a resultados más bajos y los pobres resultados se relacionan con niveles de motivación más bajo aún».

Aunque los términos económicos no son los más determinantes, sí que aportan otra visión más. La OCDE calcula que en España el coste anual de cada repetición es de unos 12.000 euros por estudiante y que representa el 11% de todo el gasto educativo. Estas cifras son extrapolables a Asturias.

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