José Barluenga, doctor honoris causa de la Universidad de La Rioja

El mundo de la Química llora a su maestro

Docentes y compañeros de José Barluenga muestran su tristeza tras la pérdida del catedrático que convirtió a la facultad ovetense en un referente mundial


Redacción

 

Un referente a nivel internacional que impulsó la Facultad de Química de Oviedo. Docentes y compañeros de José Barluenga lloran la pérdida del que ha sido su maestro. Destacan de él su tesón y su capacidad de trabajo, una labor que marcó un antes y un después en la ciencia española. Desde su llegada a la capital en 1975, Barluenga se convirtió en uno de los profesores más reconocidos a nivel internacional y logró hacer de la facultad ovetense un referente. Colocó a España entre los países punteros en el desarrollo de la química. Los científicos de todo el mundo pierden, sin duda, un pionero en su materia.

Si algo destacan sus compañeros durante más de 30 años es su tesón. «Creía en una idea e iba a por ella. Esa forma de trabajar arrastraba a los demás. Él era el que tiraba siempre del carro», señala el decano de la facultad de Química, José Manuel Fernández Colinas. Su llegada a Oviedo en el año 75 supuso un antes y un después. Recalcan el esfuerzo del científico y de su equipo por hacer de la Facultad de Química de Oviedo un referente. «Tenían una capacidad de trabajo impresionante. La facultad ha llegado dónde ha llegado gracias a su esfuerzo», apunta el decano. El rector de la Universidad, Santiago García Granda, también destaca el trabajo del que fuera su profesor en el año 76. «Es una pérdida significativa para la Universidad. Convirtió a esta institución en un referente internacional», afirma.

Este catedrático dedicó gran parte de su carrera al estudio de la Química Orgánica. Su investigación generó un grupo dentro y fuera de España, lo que le hizo participe de los mejores congresos a nivel mundial y una figura de reconocido prestigio. «El mundo pierde a un gran científico, un líder. Barluenga impulsó la química orgánica a nivel internacional». Su amigo y compañero, Francisco Javier Farañás, alaba también la labor de su maestro. Destaca como el científico lograba infundir a sus colaboradores ese espíritu de lucha y esa fuerza para seguir luchando. «No le importaba venir a la hora que fuera. Aunque hubiera algún problema y la cosa estuviera mal, animaba al resto para seguir trabajando», apunta.

El catedrático de Química orgánica fallecido este miércoles en Oviedo, a los 75 años. Maestros de una estirpe de químicos de prestigio, también tuvo una destacada faceta investigadora que le ha valido numerosos reconocimientos. Además de ser medalla de plata de Asturias, es doctor honoris causa en Alcalá de Henares y La Rioja.medalla de oro de la Real Sociedad Española de Química, premio Iberdrola de Cienca y tecnologíay, también, insignia de oro de la Universidad de Oviedo y el premio Rey Jaime I de Investigación.

 

 

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