El pleno del Día de Asturias evidencia la falta de sintonía política

La sesión escenifica las tensiones y las querencias en mitad del bloqueo que amenaza tanto en el Principado como en el panorama nacional


Oviedo

Poco importa que el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo, empezase, como es su obligación, empeñado en «resaltar lo que nos une, subrayar lo que anhelamos y manifestar nuestros compromisos». Su tono institucional en el discurso del pleno de gala que abre el curso parlamentario asturiano sirvió más bien para lo contrario: resaltar lo que separa a los grupos de la cámara. Salvo que se trate de las críticas al Gobierno de Javier Fernández. Y mucho más en un clima político dominado por los fantasmas de unas terceras elecciones en España y de una segunda prórroga presupuestaria en el Principado; fantasmas que se presentaron de la mano, de un modo u otro, en las intervenciones de todos los portavoces. 

Otras manos -la manos tendidas para un posible entendimiento- no fueron unánimes en discursos que no siempre traslucieron la «aptitud para sumar de los asturianos y asturianas» que Sanjurjo elogiaba al final de la sesión como uno de los «rasgos más significativos» de la Asturias de la democracia.

«Mano tendida» naranja

Pero las hubo. En el caso de Ciudadanos, para empezar. Nicanor García, que fue de lo local a lo global, concluyó su discurso invitando a recordar «qué partidos han bloqueado la situación y quiénes hemos hecho un esfuerzo negociador» y ofreciéndose al gobierno de Javier Fernández y al resto de partidos como alternativa al «imposible» entendimiento de la izquierda y «al tradicional enfrentamiento entre izquierda y derecha». Entonces tendió los puentes.

«¿No es el momento de dar un giro y explorar otras posibilidades?», preguntó el portavoz naranja, que conminó a PSOE y PP a «asumir la nueva realidad y dar un paso adelante», evitando una repetición de elecciones «a la espera de que vuelva el bipartidismo». Previamente señaló las prioridades del partido naranja para el curso escolar: reformas para el campo asturiano con instrumentos como un Catálogo de Servicios Básicos del Medio Rural y medidas modernizadoras en educación que favorezcan la integración de los docentes, «emigrantes digitales», en un mundo de alumnos digitalmente nativos, y la universalización de la educación gratuita de 0 a 3 años.

Coto: metáforas marineras

Mucho más agresiva y menos concreta en lo propositivo se mostró Cristina Coto. Al revés que García, la portavoz de Foro Asturias navegó de lo nacional hacia lo local. La metáfora no es gratuita: las imágenes marineras hilvanaron sus críticas al Gobierno regional después de haber enviado salvas en dirección a Madrid: unas, mirando hacia Ferraz, contra el «irresponsable bloqueo atrincherado en el no»; otras, contra pabellón morado, como cuando se refirió a los «egos» de «alguien no quiere tomar el cielo por asalto, sino que se considera el propio cielo» favoreciendo también que «el candidato más votado sea el más vetado».

Pero la parlamentaria forista dedicó la mayor parte de su naútico debut en el curso a arremeter contra «el capitán del barco que nos está embarrancando más profundamente en los arrecifes de la crisis» y que ha hecho de la situación de Asturias  «la peor incontestablemente de toda España». Coto conminó a Javier Fernández a «abandonar su agotador descanso en el camarote» y a dejar paso a «un capitán trabajador con una tripulación comprometida” que «marque un nuevo rumbo» utilizando las «turbinas de sus propias competencias antes de reclamar remolcadores y un cabo salvador».

La portavoz de Foro aún reservó una andanada para otros destinatarios. Coto añadió que los «a los asturianos de a pie hay algunas cosas que sobran» en Asturias, y enumeró: «análisis indulgentes de expertos independientes, entre comillas», los «discursos melífluos de los políticos profesionales», las «homilías aduladoras de rabadanes bien instalados» o los «editoriales zalameros» a los que achachó «responsabilidad directa en la decadencia de Asturias».

Llamazares, contra el dúo de la tos

Gaspar Llamazares prefirió por su parte ir Asturias adentro, a los clásicos de la literatura regional, para ofrecer «diálogo, cambio y un giro hacia los problemas sociales». El portavoz de IU se basó en uno de los más conocidos cuentos de Clarín, El dúo de la tos, «incapaz de dialogar y mucho menos de compartir», para diagnosticar la situación de «incomunicación» que marca una “situación política crítica en un año decisivo». Su análisis miró tanto para España como para Asturias. «Pensábamos que la situación podía solucionarse únicamente con un cambio en la representatividad; la representtividad ha cambiado pero la política sigue en crisis, una crisis de la democracia, con mayúsculas», dijo Llamazares.

«Que esto no se convierta ya en el primer pleno en el que nos zarandeemos los unos a los otros. Elevemos la mirada», pidó a sus compañeros de cámara el portavoz de IU, quien aseguró, mirando ahora hacia la situación nacional, que  «no estamos condenados» a unas terceras elecciones que supondrían «la continuidad del deterioro, de la degradación, de la crisis». «Tenemos la oportunidad de un cambio, probablemente insatisfactorio, pero que permita un cambio y girar hacia los problemas sociales», remató Llamazares.

Emilio León y el corte de mangas

La intervención de Emilio León, el portavoz de Podemos, demostró inmediatamente después que los llamamientos de Llamazares a evitar ataques directos en el Pleno Institucional llegaban tarde. Como Cristina Coto, el diputado morado empezó declarando que no es un principio de curso propicio a la «ilusión» y de «cierta indolencia». «Da la impresión de que no puede pasar nada, que estamos condenados a repetir el año pasado», señaló León, que insistió en la tesis de que el Gobierno de Javier Fernández está «a la espera de ver si lo que pasa en otro lado resuelve lo que pasa en Asturias, como si en Asturias no pudiesen pasar cosas importantes».

Una de esas cosas no será, por cierto, que su formación ponga fácil el acuerdo presupuestario. «No vamos a permitir que Asturias esté otro año paralizada», dijo León; pero repuso, a continuación, que Podemos Asturies «no se va a tragar unos presupuestos escritos en una servilleta» e incluso dejó caer al final una alusión un tanto críptica a las «cosas inesperadas que pueden pasar en un parlamento». Por ejemplo: «En el caso de que tenga que dar un corte de manga, no me voy a inventar ningún calambre».

La enigmática advertencia no sonó, en cualquier caso, a ninguna actitud que vaya a poner fácil la negociación con el Gobierno de Javier Fernández. Y mucho menos tras un discurso de apertura de temporada especialmente crítico en el que no faltaron las alusiones profesores interinos, los mineros encerrados y desalojados del Parlamento e incluso al desequilibro en el reparto, por sexos, en el histórico del «medallero» del Principado.

Los nueve síes del PP

El portavoz adjunto popular Luis Miguel Venta, empezó conciliador su breve intervención anunciando que «no es dia de reproches políticos». Lo cual no le impidió referirse a renglón seguido al de Javier Fernández como a «un gobierno sin pulso, sin ideas y sin ambición», y defendiendo que «los asturianos nos merecemos, más» en una comunidad a la que le va «peor que al resto» y a la que le «cuesta remontar posiciones en el ránking del crecimiento nacional».

Venta asume que «asistimos a un fin de ciclo político tras 30 años de socialismo, pero ello no puede ser motivo para que esto Gobierno espere sentado tres años» y que «España vive uno de los momentos más difíciles», por lo que -tomando como pauta el triple «no¡» de Pedro Sánchez a Rajoy- insistió al menos en tres ocasiones en un «sí, sí, sí» de su grupo parlamentario a acuerdos que primen «el interés general de Asturias”. Nueve síes en total que parecen renovar la disponibilidad del PP para reverdecer acuerdos en el proceso presupuestario.

Lastra busca estabilidad

Finalmente, y antes del discurso del presidente de la Junta, Fernando Lastra, portavoz socialista, dejó una intervención casi sorprendente en un pleno de gala en la que -junto a elogios de la socialdemocracia amparados en Tony Judd, alusiones al premio Príncipe George Steiner, la Antígona de Sófocles y a la «ética de la responsabilidad» frente a la «ética de la convicción»- dejó una propuesta de calado político. Una que compatibilice -dijo- «las virtudes de la pluralidad política» con «la estabilidad y la gobernabilidad». Invocando al exministro y parlamentario socialista asturiano Luis Martínez Noval, Lastra dejó sobre la mesa del parlamento asturiano, tanto como la del nacional, una «clara invitación al acuerdo político» y una llamada «a la obligación” para que parlamento y Gobierno «hagan lo que tengan que hacer y lo que la Constitución y las leyes le encomiendan».

 «No solo hay que evitar que ocurra lo que nadie quiere: repetir por tercera vez la selecciones y arruinar la legitimad democrática del procedimiento electoral y el prestigio de nuestras instituciones», dijo Lastra, y concluyó: «Si la apelación a la vaporosa e imprecisa ‘voluntad política’ como fórmula para el entendimiento no funciona, bien estará aplicarse en las reformas que permitan que sea una norma que garantice la estabilidad». Son deberes legistalitvos de mucho fondo que parecen ir mucho más allá del puro desbloqueo en Asturias o en Madrid.

Solo quedaba el discurso institucional de Pedro Sanjurjo para rematar esta primera clase de un curso crucial y presumiblemente muy conflictivo en las bancadas asturianas. Como casi todos. 

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