Expertos alertan de la «fatiga del material ferroviario» en Pajares

S.D.M. REDACCIÓN

ASTURIAS

J.L.Cereijido

Especialistas explican que mercancías con miles de toneladas y trenes de pasajeros remontan a diario la cordillera en un tramo que sufre mucho desgaste

02 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo denominan «fatiga del material». Es en realidad el desgaste por el uso. Eso es lo que le sucede al tramo ferroviario que remonta la cordillera entre la estación de Pajares y Busdongo. En ese punto el viernes por la noche se produjo el descarrilamiento de un Alvia procedente de Barcelona con 78 pasajeros a bordo. Se salieron de la vía la cabeza tractora y un vagón. El resto quedaron en el interior de un túnel recostado contra la pared del paso subterráneo. Se había roto un raíl. Expertos consultados por LA VOZ aseguran que no es la primera vez que pasa algo así. Sucede con relativa frecuencia y es más frecuente en tramos curvos, como en el que se registró el accidente, que en rectos, por la tensión que soportan. En Pajares la explicación parece bastante sencilla: decenas de convoys recorren la línea a diario, tanto servicios de pasajeros como mercancías con miles de toneladas cargadas. El uso mixto se traduce en un mayor castigo para el material ferroviario.

Las primeras hipótesis apuntaban a la rotura de un carril. Así lo confirmó la consejera de Infraestructuras del Principado, Belén Fernández, que se encuentra en contacto directo con los responsables de Adif en Asturias. No obstante, las labores de retirada del tren y de adecuación de la zona se han alargado durante toda la jornada del sábado. La compañía ferroviaria restableció la circulación a las nueve de la noche del sábado.

El material y el accidente

No es nada nuevo, aunque las circunstancias se agravan con el paso del tiempo. Un trabajador con larga experiencia comenta que antes los tramos de raíl eran más cortos, de 10 ó 15 metros, y que estaban unidos por bridas y tornillos. Ahora son exponencialmente más largos, con centenares de metros y van soldados unos a otros con una soldadura aluminotérmica, un tipo de trabajo utilizado en carriles de vías férreas. Hay más elementos a tener en cuenta. Antes la labor de mantenimiento reposaba básicamente en las brigadas de trabajadores que revisaban las líneas divididos por tramos. Hoy en día, esa tarea está informatizada y existe el CTC (el sistema de Control de Tráfico Centralizado) que avisa de las incidencias.

Todos son mejoras que también tienen sus inconvenientes. La mayor longitud de los tramos incrementa la presión. El hecho de que haya menos brigadas recorriendo la vía también impiden prevenir accidentes, ya que el CTC alerta de hechos consumados. Para clarificar este aspectos, los expertos ponen un ejemplo: «Si hay un árbol a punto de caer sobre la vía, las brigadas lo ven con antelación y pueden decidir talarlo. El CTC avisa cuando está sobre la vía y hay que cortar para retirar el tronco». Esto también se puede extrapolar a la soldadura de los raíles.

Especialistas consultados por LA VOZ señalan que el mantenimiento es menor que hace unos años y que la «fatiga del material» es mayor, especialmente en tramos complicados como el de Pajares, con un tráfico muy intenso. El resultado de la ecuación parece un incremento del riesgo. No obstante, el recorrido de la cordillera se realiza a una velocidad moderada, precisamente por su complicado trazado y además existen sistema complementarios de seguridad. El vuelco también parece complicado en esas condiciones, salvo en puntos donde podría estar la ladera muy cercana.