Javier Fernández emerge en el tablero de juego nacional

S.D.M. REDACCIÓN

ASTURIAS

Pedro Sánchez escucha cómo Javier Fernández atiende a los medios de comunicación, durante una visita a Asturias.Pedro Sánchez escucha cómo Javier Fernández atiende a los medios de comunicación, durante una visita a Asturias
Pedro Sánchez escucha cómo Javier Fernández atiende a los medios de comunicación, durante una visita a Asturias

Los medios coinciden en calificarle como un «referente moral del partido». Relatan su socialismo de cuna y anécdotas personales como su gusto por el tenis

02 oct 2016 . Actualizado a las 18:36 h.

Junto a la imagen cabizbaja de Pedro Sánchez emerge la de Javier Fernández como «un referente moral», tal y como le califican de forma unánime los medios de comunicación escritos nacionales, tanto los digitales como en papel. Todos coinciden en contar también las lágrimas de Susana Díaz, aunque de esa compungida escena ninguno da cuenta con material gráfico. Al presidente del Principado y secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA) le toca ahora pacificar el partido, coser, en palabras de la líder andaluza. En principio, todos los expertos políticos parecen conferirle las cualidades necesarias para conseguirlo, otra cosa es el margen que tenga y la libertad de acción que se otorgue al presidente de la gestora permanente que ahora conduce al PSOE. Los medios recorren su trayectoria socialista de cuna, su formación y sus cargos públicos e internos, salpicada con anécdotas personales que humanizan al personaje, como por ejemplo su gusto por el tenis, tanto en el sillón como en la pista, que le imprime ese color tostado en la piel. Al menos eso cuenta El País.

Este periódico califica a Javier Fernández como «un hombre sobrio» con cualidades «para conducir un partido derrotado». Destaca su larga tradición socialista, el paso de su padre por un campo de concentración, su parentesco con Manuel Llaneza, su ingeniería técnica de Minas. También rescata la intervención del presidente del Principado en la Junta General, apenas 24 horas del dramático cónclave socialista. Recoge una frase textual, porque considera que define su visión política y hacia dónde podría ir el PSOE: «En política cuando una cosa no es posible, es falsa. Y por tanto no existe». Este laudatorio perfil incluye aspectos más personales como su gesto adusto, su timidez o esa pasión por el ténis.

Del mismo modo, El Mundo le concede las riendas de un PSOE «partido en dos». Este medio cita expresamente los términos «referente moral» y resume su recorrido político y su herencia socialista. De hecho, precisa que «se enfrenta a una de sus misiones más difíciles en su dilatada trayectoria». Cita todas las convocatorias a las que se ha presentado como candidato y también sus sucesivas reelecciones como secretario general de la FSA desde el año 2000.

El respeto que genera Javier Fernández en sus compañeros es también la clave del perfil que publica eldiario.es. Precisa que fue elegido por aclamación, sin necesidad de enfrascarse en votaciones, a mano alzada o secreta. El artículo explica que los críticos ya le habían pedido que encabezara la gestora antes del golpe de mano que dieron con las 17 dimisiones de miembros de la Ejecutiva. Entonces, Fernández se negó a formar parte de la estrategia. El sábado, aceptó. La tarea que tiene por delante no parece demasiado fácil, dirigir al PSOE hasta el Congreso e «inventar una fórmula para evitar unas terceras elecciones».

La Razón le entrega «el timón en unas semanas decisivas». Este periódico asegura que el secretario general de la FSA se ha alineado con Susana Díaz en una crisis «provocada por Sánchez». Entre las cualidades que valora del político asturianos están su experiencia en la negociación con Podemos, «no muy positiva» y recuerda que todavía tienen los presupuestos en el aire. También aplaude la claridad con la que habla y la libertad con la que se alineó con los críticos.

El punto de vista de Público es diferente. Dice este medio digital que «Ferraz ya lo conduce Susana Díaz». Le concede todo el poder a la presidenta de Andalucía a la que atribuye haber orquestado una estrategia más de fondo. Cree que la andaluza ha puesto en la presidencia a Javier Fernández para «preservarse para el duelo final, que lo habrá». Así no tendrá que marcarse con la decisión política que tiene que tomar el partido antes de que finalice octubre, que es decidir si entrega el Gobierno a Mariano Rajoy.