La abstención del PSOE, un terremoto para las alianzas asturianas

Llamazares advierte de que un «giro a la derecha» en el Estado condicionaría «la estabilidad» del Ejecutivo autonómico


Redacción

No hay respuesta oficial aún del partido socialista sobre qué haría ante una nueva investidura de Rajoy antes de que terminen los plazos. Si se abstendría para evitar unos terceros comicios o se resignaría a una convocatoria en diciembre. En su primera comparecencia como presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández dijo que esa era una decisión que tendría que adoptar el próximo comité federal (que podría reunirse la semana del 15 o la del 22 de este mes de octubre), que someter esa decisión directamente a la consulta de la militancia tendría que aprobarse en todo caso antes en el comité federal) y que en todo caso, a su juicio «lo peor» sería un nuevo adelanto de los comicios.  «No es la misma cosa abstenerse que apoyar», replicó Javier Fernández en una de las múltiples ocasiones en las que la prensa preguntaba sobre esta cuestión que el presidente asturiano insistía en que aún no había sido determinada.

Antes, el pasado viernes, horas antes de que se desatara la larguísima jornada del comité del sábado en Ferraz, a preguntas parlamentarias de los grupos en el hemiciclo asturiano, singularmente a una de IU, Fernández decía que no veía posible el pacto que le «gustaría» con Podemos e IU, que veía inaceptable uno con los independentistas, y que la única elección era entre comicios anticipados o que gobierne la «lista más votada». «Es honrado decirlo porque es la verdad» le respondía a un Llamazares que ya le advertía de que permitir un segundo mandato de Rajoy sería dar continuidad a una gobierno que había «asediado» a Asturias y que tendría consecuencias.

Días antes, Podemos rompía su acuerdo de investidura con Emiliano García-Page en Castilla La Mancha por sus posicionamientos sobre la crisis del PSOE y lo mismo amenaza con pasar en Aragón y otros territorios, ayuntamientos, donde hay acuerdos similares entre morados y socialistas. Como en el caso de las auroras boreales que sólo se pueden ver en el polo, Asturias está lo bastante al norte para dibujar sus propios campos magnéticos que definen sus alianzas regionales. En la Junta la relaciones entre PSOE y Podemos son tan hostiles que poco cambio podría haber en el margen de empeorar. Las alianzas del socialismo asturiano se apoyan en una Izquierda Unida con un negociador Llamazares en la portavocía del grupo parlamentario, pero que ya ha repetido en varias ocasiones que vería dificil conciliar defender unos acuerdos a nivel autonómico que no tienen su correspondencia en el ámbito estatal. Además, la coalición celebrará en octubre su asamblea regional en la que tendrá que elegir a un nuevo coordinador por Asturias que deberá marcar su impronta en las relaciones con el PSOE.

A la salida de la Junta de portavoces celebrada este lunes, Llamazares señaló que «es evidente que la negociación del presupuesto es una cuestión de números pero también es una negociación política y si la orientación a nivel de estado es hacia la derecha, difícilmente va a ser contraria en Asturias» a lo que añadió que una decisión así «tendría consecuencias nefastas en nuestra comunidad autónoma y porque ahí tenga un papel el Presidente del Principado». Para el portavoz de IU una abstención para dar el gobierno a Rajoy «condicionaría la estabilidad del gobierno» y también «unos presupuestos con un sentido de izquierdas». 

En sentido estricto la negociación de los presupuestos está en pañales en Asturias. Apenas se han producido los primeros contactos respecto a los tributos competencia de la comunidad, un acuerdo fiscal que IU quisiera que se extendiera a Podemos para servir a un acuerdo sobre las cuentas regionales. Pero la advertencia de que, en esta ocasión a diferencia del anteproyecto presentado el pasado mes de diciembre, la coalición no se sumará en solitario al acuerdo. No hará suyo el proyecto si no ha participado también Podemos.

Entre las dos convocatoria electorales en las generales, entre diciiembre y junio, IU y Podemos llegaron a un acuerdo de coalición estatal que en Asturias se suscribió con no pocas dificultades y con el menor porcentaje de apoyo de la militancia del Estado, si bien mayoritario. Aunque en términos de rentabilidad electoral no supuso ninguna ganancia para IU, con un recuento de votos que se estancó con los logrados el inviernos por los morados en solitario y muy lejos de la cifra necesaria para darle un escaño a Manuel González Orviz que tuvo que contentarse con el número tres de la lista. Pero lo cierto es que durante la campaña incluso Llamazares (que se había opuesto explícitamente al acuerdo) las dos formaciones limaron asperezas y mejoraron su relación en el día a día hasta la apertura de las urnas. Es un entendimiento que, de cara a su nueva asamblea regional, la coalición quiere revisar y prolongar también.

Podemos sí tiene un acuerdo con el PSOE en Asturias, para el gobierno de Oviedo aunque es tan singular que en estos días les ha servido a los morados para usarlo como ariete político contra los socialistas. De forma reiterada, más desde que comenzó a confirmarse que Javier Fernández dirigiría la gestora del partido, desde Podemos se le acusó de haber sido un obstáculo para ese pacto en la capital asturiana, en la Junta su portavoz Emilio León afirmó que Emilio León, el presidente asturiano ya trató de «dar» al PP la ciudad de Oviedo lo que ha su juicio sería un precedente que permitiría sospechar «si ahora piensa dar el gobierno de España a Rajoy». Lo cierto es que el acuerdo en Oviedo tras las elecciones municipales, con Somos la marca local de Podemos como segunda fuerza, ya estaba cerrado prácticamente con los socialistas e IU en Oviedo cuando se bloqueó de forma irresoluble en Gijón. El planteamiento de la FSA era dar la alcaldía de Oviedo a Somos a cambio de recibir la de Gijón (donde era el PSOE segunda fuerza) con el apoyo de Xixón Sí Puede. Pero la agrupación morada en la ciudad se negó rotundamente, planteó una consulta popular para presentar su propia candidatura a la alcaldía y la dirección socialista optó por romper el acuerdo de Oviedo. En el mismo día del pleno, Somos votó la candidatura de la tercera fuerza, el PSOE, para evitar que la más votada, el PP, se hiciera de nuevo con la alcaldía. Este lunes el más duro en sus valoraciones sobre las decisiones futuras de la gestora fue el concejal de Somos, Rubén Rosón, quien resucitó el lema del «PPSOE» y auguró «un pacto del Duernu a escala estatal».

Enquistadas las relaciones entre la izquierda asturiana, la derecha se reagrupa. La presidenta del PP, Mercedes Fernández, ha tentado al PSOE asturiano en varias ocasiones con un apoyo al presupuesto pero que tendría que pasar definitivamente por una reducción drástica o una supresión definitiva del impuesto de sucesiones en la comunidad autónoma, algo a lo que los socialistas se ha negado también de forma reiterada para insistir en que sus perspectivas de acuerdo se limitan a Podemos e IU.

La derecha asturiana, que sufrió escisiones (primero con URAS y luego con Foro) se encamina lentamente pero con paso firme hacia su reconciliación. De una más que tensa relación entre los dos grupos conservadores, PP y casquistas, la pasada legislatura en la Junta General, se ha pasado a algo más que una distensión en esta y afianzada además en dos alianzas consecutivas, una en cada contienda electoral general, para concurrir de forma conjunta en la lista al Congreso de los Diputados.

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