Las vueltas de tuerca entre el PP y Javier Fernández

La cúpula popular elogian encendidamente al presidente asturiano. Fernández pidió en 2013 la dimisión de Rajoy tras los papeles de Bárcenas


Redacción

Los giros de la política son siempre sorprendentes. El socialista Javier Fernández ha encontrado en los últimos días los elogios de la cúpula del PP nacional, que valoran positivamente sus dotes como negociador y que siguen al pie de la letra las indicaciones del presidente asturiano. Los populares admiten la buena sintonía entre Rajoy y el presidente de la gestora del PSOE, al que consideran su «interlocutor». Tras recibir durante años las críticas de los populares asturianos, Fernández admitirá que la política es una caja de sorpresas. Porque hay que recordar que el presidente del Principado instó en 2013 a Rajoy a abandonar el Gobierno durante las revelaciones de los papeles de Bárcenas. Tres años después, en su mano está la posibilidad de que el presidente en funciones continúe durante otra legislatura.

Pablo Casado recordó ayer que el jefe del Gobierno asturiano sacó adelante los presupuestos de 2015 con el apoyo del PP. Tras recordar una frase del Rey Juan Carlos en la Transición: «Todos cedieron para que todos cupieran», Casado admitió la buena sintonía entre Rajoy y el presidente de la Gestora del PSOE, al que consideran ahora su «interlocutor». «Rajoy ha hablado con él en varias ocasiones la semana pasada», manifestó el responsable de Comunicación del PP, que elogió las «dotes» como negociador que tiene Fernández.

El giro popular coincide con las palabras del propio Rajoy, que siguió al pie de la letra las indicaciones de Javier Fernández. El presidente del Principado advirtió el viernes al PP que aunque los socialistas se abstuviesen, no darían estabilidad al Gobierno del PP porque «tiene que ganársela» a través de la negociación y los pactos en el Congreso. «Tendrán que buscar esa gobernabilidad día a día». El domingo, Rajoy le tomó la palabra. «Trabajaré día a día para ganarme la gobernabilidad», comentó en Zaragoza, recitando la lección. El presidente ya había rechazado poner más condiciones al PSOE, tal y como había también advertido Javier Fernández.

En este juego de vueltas de tuerca, se puede retroceder a 2013. Ese año, con los papeles de Bárcenas coleando, Javier Fernández intentó dar un empujón a Rajoy para que dimitiese. Sucedió en marzo de ese año. Fernández instó a que diese explicaciones sobre los conocidos SMS con el extesorero del PP, Luis Bárcenas. «Yo en su lugar daría explicaciones si es que se pueden dar y sino evidentemente me iría del Gobierno», apuntó. Entonces señaló que en el caso de que Rajoy no pudiera dar explicaciones «estaríamos hablando del Stalingrado de este Gobierno». Rajoy no dio explicaciones, el Stalingrado no se produjo y Fernández, al frente de la gestora socialista, puede facilitar una nueva investidura del presidente del PP.

Atrás quedan aparcadas de momento las tradicionales broncas parlamentarias que protagonizan Mercedes Fernández, presidenta del PP de Asturias, y el jefe del Ejecutivo asturiano. Ambos no se suelen morder la lengua en los debates de la Junta. Javier Fernández cree que Cherines «es uno de los grandes generadores de la tensión política en Asturias» y la culpa de haber convertido a su bancada en «hooligans de alto standing». «Con ustedes las formas son brutales y las ideas son exabruptos», suele afirmar el presidente. «Creía que usted era una buena persona y un pésimo presidente. Retiro lo primero», replicó Cherines en una ocasión. En esos choques pugilísticos hubo alguna tregua: cuando el PP pactó presupuestos con los socialistas. Ahora el PP ha vuelto a proponer un nueva oferta sobre la mesa. Quizá sea la única posibilidad que le quede al PSOE de tener nuevas cuentas regionales.

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