«Debemos abstenernos y pasar a hacer una oposición radical»

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

Tomas M.

El diputado socialista afirma que es la opción «más inteligente» para «rectificar» las políticas del PP y critica la «enfemedad infantil» del asamblearismo

14 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Antonio Trevín, número dos en la candidatura socialista por Asturias en los dos últimos comicios generales, ha sido alcalde de Llanes, presidente del Principado y Delegado del Gobierno en Asturias. Tras el comité federal y la formación de la gestora que dirige el PSOE, Trevín apuesta por la conveniencia de una abstención «táctica» que permita arrancar la legislatura y «rectificar» muchas de las leyes aprobadas por el PP con mayoría absoluta. Afirma que la «cultura socialista» no es asamblaria, algo que identifica con una «enfermedad infantil de la izquierda» 

-Ha habido dos reuniones importantes del grupo socialista en el Congreso, antes y después del comité federal, en el que se percibió la división de posiciones sobre qué hacer en una nueva investidura ¿qué harán ahora?

-El grupo parlamentario, en cuanto a la fijación de posiciones en una cuestión de vital importancia como es esta, que consiste sencillamente en desbloquear la situación política de España, siempre orienta su decisión en base a las decisiones del comité federal. En la anterior legislatura el comité determinó la postura de tratar de constituir un gobierno alternativo encabezado por el PSOE, con un acuerdo con Ciudadanos en el que se esperaba la abstención de Podemos y conforme al criterio del comité federal votamos. La actitud de Podemos y especialmente de Pablo Iglesias impidió que, en vez de tener a Rajoy de presidente en funciones, tuviéramos ahora a un presidente en plenas funciones como sería Pedro Sánchez, error que yo creo que la izquierda en España durante mucho tiempo se arrepentirá.

-El dilema es entre terceras elecciones y abstención, que Javier Fernández, en su primera comparecencia en la gestora, dijo que no es lo mismo que apoyar. Pero parte de la opinión pública y de la militancia sí lo percibe así.

-El grupo tendrá que orientar su voto por la decisión que tome el comité federal el 23 de octubre, como se hizo siempre. No solamente en este tiempo, sino históricamente. En el PSOE hubo votaciones muy trascendentes que tuvo que afrontar en sus órganos decisivos, como por ejemplo sobre la revolución del 34, donde hay una gran división, se votó en ese órgano, se acordó y todos, los que estaban de acuerdo y los que no, llevaron a cabo lo que se decidió. En segundo lugar, es verdad que solamente hay dos posibilidades, terceras elecciones o abstención para propiciar un gobierno de quien más votos obtuvo, de quien más diputados tiene en el parlamento. Porque hay que reconocer que Pedro Sánchez intentó hasta el final la constitución de un gobierno alternativo, y hoy sabemos que es un imposible, por los mutuas incompatibilidades entre Ciudadanos y Podemos y porque ERC fudamentalmente determinó que sólo pediría una cosa pero sería que se asumiera el derecho a decidir de Cataluña y el referéndum para separarse de España el próximo año. El propio PNV dijo que no apoyaría un gobierno de aventurerismo, como lo calificó el propio lehendakari. Las terceras elecciones son malas para el PSOE pero también son malas para España y para el propio sistema democrático y además de los conceptos políticos que podamos manejar hay algo muy a pie de calle. Yo lo decía hace poco, yo hago mucha vida en el barrio gijonés de La Calzada, allí compro pan y el periódico, donde me tomo el café con amigos del barrio de siempre y sería imposible explicarles que tienen que votar una tercera vez porque las dos anteriores no valieron para nada, que eligieron a unos diputados, cuyo primera obligación es elegir un gobierno y que fuimos incapaces de poder hacerlo. Pero es más ¿quién asegura que en unas nuevas elecciones surge un bloque de 176 diputados que resuelva la situación? Podemos estar reproduciendo una situación igual que la actual lo cual sería una catástrofe para la imagen de España, para la propia democracia española. No olvidemos que estamos ante la crisis económica de mayor envergadura de la democracia y unas terceras elecciones aumentarían la desafección política y cuando tenemos desafección política más crisis económica profunda, de la que muchos trabajadores y clases medias tardarán años en sobreponerse, estamos abriendo el camino a populismos autoritarios tanto de izquierda radical como de derecha muy radical. La propia imagen de España en la UE se vería muy erosionada. Para el PSOE tampoco iban a ser buenas noticias unas terceras elecciones, nadie con sentido común puede pensar que vamos a disminuir nuestra distancia con el PP y es más, peligra muy seriamente, nuestro papel como líderes de la oposición de izquierdas y por lo tanto de la oposición.

-¿Y en su opinión?

-Creo que debemos abstenernos para propiciar un gobierno, el del partido que los españoles mayoritariamente apoyaron en las elecciones y el PSOE debe pasar a hacer una oposición radical, rigurosa, no solamente a la acción del gobierno actual sino para lograr desmontar las leyes más nefastas del gobierno del PP entre el año 2012 y el 2015. El PSOE necesita tiempo para recomponerse y ese tiempo se acaba en cuanto se convoquen las próximas elecciones. La actitud de abstenerse no solamente es por responsabilidad, que lo es con España y con el PSOE, lo es también por inteligencia.

-Quienes defienden mantener el no les acusan de no haber «dado la cara» antes para defender la abstención.

-En este proceso los socialistas tenemos que reconocer que pasamos momentos muy duros políticamente, bochornosos incluso en cuanto a las formas y sobre todo muy desgarradores en lo personal, pero eso ya pasó, debemos pedir disculpas y hacer propósito de enmienda para que no se repitan estas situaciones y abordar el tiempo nuevo sin recriminaciones que no van a resolver los problemas que tenemos y sin una visceralidad que nos lleve a quedar prisioneros de situaciones ya pasadas. El que no se haya debatido desde junio la diferencia táctica, en ningún caso ideológica, entre ir a unas terceras elecciones o abstenerse es responsabilidad de todos, yo asumo la mía personal pero nadie está libre de culpa, nadie puede tirar la primera piedra.

-¿Debería consultarse una decisión de este calado directamente con la militancia?

-Debemos adoptar la decisión que tomen los mismos órganos que decidieron antes. La decisión de llegar a un acuerdo con Ciudadanos, y su ratificación la tomó el comité federal. Y la postura sobre el no a Rajoy en la primera investidura que tuvimos esta legislatura la tomó el comité federal. Por tanto, las reglas del juego siguen siendo las mismas y debe ser el comité federal quien tome el acuerdo. La cultura del PSOE es una cultura de mayorías, no es asamblearia, el asamblearismo como ejemplo de democracia directa, es una enfermedad infantil de la izquierda que resucitó en España en los últimos tiempos Podemos. Pero todos somos conscientes de que es mucho más fácil de manipular la democracia asamblearia que la democracia representativa. Si el PSOE tuvo históricamente una cultura de mayorías no hay ninguna razón ni en el presente ni en el pasado que nos lleve a tener que cambiar esa cultura.

-¿Se mantendrá la disciplina voto en el grupo parlamentario?

-No manejo ningún escenario más que el grupo siga respetando la cultura de mayorías y de respeto a los órganos de decisión que nosotros mismos nos hemos dado. Además un grupo parlamentario, cohesionado y disciplinado en el voto es la única manera de mantener el peso político que tenemos, con 85 diputados en este momento, y ser respetados por el resto de grupos de la cámara que tienen la misma disciplina de voto y que también la ejercen. El portavoz parlamentario Antonio Hernando, en las diferentes negociaciones que haya en la cámara, tiene que tener la seguridad de que sus compromisos son respetados por el conjunto del grupo parlamentario socialista. Esa es fundamentalmente su fuerza en el quehacer parlamentario diario.

-Hay diputados, o el grupo del PSC que ya han dicho que votarían no, en todo caso.

-Falta todavía una semana para que afrontemos el debate de investidura y yo sigo apostando a día de hoy por mantener la cultura socialista en el grupo parlamentario, y esa cultura es de lealtad y disciplina con las decisiones que toman los máximos órganos del partido socialista.

-¿Cómo debe ser esa oposición radical que deberá plantear el PSOE después de la investidura?

-Debemos seguir haciendo lo que estamos haciendo. Ahora hay una comisión de investigación sobre el Ministerio del Interior por la sospecha de que haya funcionado en su seno en los últimos años una policía política; es la primera en 12 años y fue una iniciativa del partidos socialista que en este caso defendí yo mismo. Pero es que además logramos que la mayoría del congreso tumbara la prisión permanente revisable, las reválidas de la Lomce, o que en esta legislatura, derogáramos la ley mordaza que quedó sin efecto, por poner solamente algunos ejemplos. Además hay que recalcar las medidas sociales, que en este momento me parecen imprescindibles y que hemos tomado mientras se formaba gobierno. De cada diez votaciones en la legislatura pasada y en esta, 7 las perdió el PP. A eso me refiero cuando hablo de una oposición rigurosa y de estricto control al gobierno, de rectificación de la labor de gobierno.

-Pero el PP insiste en que deben facilitarles la gobernabilidad, la aprobación de los presupuestos ¿es factible?

-Es factible como lo fue la votación de todas las derechas del parlamento, la españolista del PP, la nacionalista del PNV o la soberanista de Convergencia, para elegir la mesa del Congreso. El PP tendrá que ganarse la gobernabilidad día a día y no creo que los presupuestos sean el principal hándicap que tengan que afrontar en los próximos años. Lo que tiene que hacer el PP es borrar de su quehacer político diario el síndrome de mayoría absoluta, tiene que saber que para sacar adelante sus iniciativas tiene que contar con los grupos de la cámara y que para hacer leyes que afectan al conjunto de la ciudadanía tiene que consultar además a organizaciones sociales, a todas por diversas que sean. La Lomce es el ejemplo paradigmático, no se negoció la ley con ningún grupo parlamentario, pero es que tampoco ni siquiera con organizaciones educativas, de padres, de profesores, de su propio ámbito ideológico. Muchas de esas organizaciones, incluso de tendencia conservadora, estaban en desacuerdo radical con aspectos de la ley.  Eso es algo que el PP no puede hacer ya, ya no tiene mayoría absoluta, ya no puede gobernar exclusivamente con su propio y único criterio.

-En Asturias no hay ningún pacto autonómico de Podemos y PSOE pero sí con IU que ha advertido de las repercusiones que podría tener la abstención. 

-Tenemos que separar los que son ámbitos políticos diferentes y con singularidades políticas diferentes. Cada comunidad autónoma o cada ayuntamiento  en función de su organización y de sus propios problemas políticos tendrán que orientar su gobernabilidad como hicieron hasta ahora, no veo por qué tienen que cambiar radicalmente esas reglas de juego. La situaciones además son muy variadas: hubo un acuerdo de izquierdas para diferentes ayuntamientos de Asturias, en Oviedo, por ejemplo, pero ese acuerdo no se aplicó en Langreo donde al tener mayoría suficiente Podemos e IU pusieron a un alcalde de IU aunque la lista más votada fue la del PSOE. O el caso de Llanes, en la que el PSOE fue la candidatura más votada, pero fue un grupo que surge junto a Podemos, de características similares, y que encabeza un gobierno con el PP, con Foro y con IU. O en Gijón, donde la mayoría de izquierdas es evidente y sin embargo, está gobernando Foro. Ya se discutió en su momento, desde la constitución de los ayuntamientos, esa gobernabilidad al igual que la de las comunidades autónomas. Ahora toca España.

-¿Qué pasara en el seno del PSOE el día después, en cuanto a su organización interna?

-Ahora tenemos la tranquilidad que da que Javier Fernández esté al frente de la gestora, es una persona que nadie puede discutir el rigor intelectual, la solvencia política y el prestigio que tiene entra una gran parte de la militancia socialista española. El PSOE necesita tiempo para recomponerse y la gestora necesita tiempo para normalizar la situación política; para después hacer lo que nuestros estatutos establecen, que es en su momento, elegir un secretario general por primarias y hacer un congreso para renovar la dirección. El manejo de los calendarios, teniendo en cuenta la situación política, lo tiene la gestora y está en buenas manos para saber qué calendario es el más adecuado para que el PSOE siga siendo un partido relevante, de alternativa de gobierno y de liderazgo en la izquierda en España.

-Pablo Iglesias ya ha dicho que a partir de ahora ellos liderarán la oposición.

-El refranero en estas cuestiones a veces es muy explícito, al decir que «soñaba un ciego que veía». No creo que precisamente esté tampoco Podemos en el mejor momento. Yo no voy a entrar en sus problemas internos como no me gusta que hagan en los del partido socialista otras organizaciones y les deseo la mejor de las suertes para que se recompongan y resuelvan sus problemas orgánicos. Por cierto, tampoco creo que fuera este momento, unas terceras elecciones, lo que más deseara ni Pablo Iglesias ni muchos dirigentes de Podemos.

-¿Se presentará Pedro Sánchez a las primarias a secretario general?

-Eso es exclusivamente una decisión personal de él y nada más