Los Reyes y los Oscos, un romance fugaz

Oriol López
Oriol López COMARCA DE LOS OSCOS

ASTURIAS

«Creemos que el premio va a ser importante para el desarrollo de la comarca», afirman los vecinos

22 oct 2016 . Actualizado a las 23:32 h.

La jornada parecía que se iba a iniciar pasada por agua pero en San Martín de Oscos, en la plaza de las Infantas -un nombre que nunca fue tan adecuado para un recibimiento real-, el ambiente ya era de los que presagian una gran celebración. Todo estaba puesto a punto: el primero de los tres monolitos, dedicado a los niños, con su placa y cortina azul; los pequeños a los que hace referencia el monumento, preparados para mostrar a los monarcas los dibujos que hicieron con todo mimo y lujo de detalles; los gaiteros que actuaron de como teloneros, amenizando la llegada de una hipotética banda de rock integrada por Felipe y Letizia. Por último, unos vecinos que, llegando poco a poco, fueron arremolinándose tras las vallas hasta formaban el público de ese figurado concierto que se gestaba y que no por fugaz -visitaron todos los pueblos en apenas 3 horas- fue menos vistoso, dejando maravllados a los monarcas.

«Estamos muy contentos, llevamos esperando este momento desde hace un mes y medio», relataba José Manuel Hernández, vecino de la comarca, que acudió con su mujer al acto, aunque se les olvidó ir pertrechados de paraguas. «Esperábamos que hiciese un día mejor, como otros años en los que hacía mucho sol, pero parece que no va a poder ser», relataba mientras resistía el orbayu que, sin prisa pero sin pausa, se fortalecía. Por suerte, el azar se alió con los Reyes y la lluvia se tomó una tregua durante su llegada, que fue celebrada con con vítores y música tradicional. Nada más bajarse del coche hicieron gala de su campechanismo borbónico y se acercaron a saludar a los vecinos, que les acogieron con efusividad. Acto seguido, tras romper brevementes su protocolo, volvieron a su formalidad para proceder con el primero de los actos del día.

Felipe descorrió sin vacilar la cortina que descubrió la placa conmemorativa en la plaza de Las Infantas, hecho que fue arropado por un gran aplauso. A continuación le tocó el turno al futuro de los Oscos, los niños, con los que los que Letizia se mostró especialmente dialogante y cariñosa. Como si de un pequeño Museo del Prado se tratase -ya que verde no le falta a la comarca- visualizaron, una a una, las obras de los infantes, los cuales se las explicaron minuciosamente. También les hicieron entrega de algunos detalles, como un ramo de flores que una niña elaboró expresamente para la ocasión. Sería solamente el aperitivo de lo que les esperaba durante esta jornada.