La cobra, el búnker y la orquesta del Titanic

Los grupos de la oposición valoraron con diversos grados de escepticismo las ofertas de diálogo del presidente


Redacción

Será mañana martes cuando el Debate de Orientación de Política General, que es el verdadero nombre de lo que se conoce como debate sobre el estado de la región, entre en materia de verdad, con las intervenciones de los grupos parlamentarios y las réplicas y contrarréplicas de sus portavoces y el presidente. Al término del discurso de Javier Fernández, las valoraciones de la oposición se distinguían por sus distintos grados de escepticismo respecto a sus contenidos; para Foro un desastre sin paliativos en el que su presidenta, Cristina Coto, había encontrado pegas incluso al tono de voz y al ánimo «apático», a su juicio, del presidente. PP y Ciudadanos coincidieron en reclamar que Fernández abandone toda esperanza de llegar a pactar un presupuesto con los grupos de la izquierda, un empeño que para el portavoz naranja, Nicanor García, será un «camino tortuoso y difícil»; y que para la presidenta del PP, Mercedes Fernández, tiene reminiscencias de los momentos más comentados del concierto aniversario de la primera edición de Operación Triunfo y el dúo de Bisbal y Chenoa. También de algo satánico.

«Volvió a ponerse de manifiesto ese extraño juego diabólico de los pactos de izquierda», señaló la presidenta popular quien tildó de «excluyente» la insistencia de Javier Fernández de mirar a la izquierda en busca de acuerdos con IU y un Podemos «que demoniza cuando pasa Pajares y que trata de abrazar en Asturias. Pretende ese pacto con Podemos pero, como dicen los jóvenes, Podemos le hace la cobra». De nuevo Fernández (Mercedes) le ofreció a Fernández (Javier) un pacto presupuestario basado en la supresión del impuesto de sucesiones, asunto del que dijo que no se había hecho referencia en el discurso, aunque lo cierto es que el presidente asturiano sí lo mentó para señalar que si se hubiese aprobado el presupuesto pactado con IU el año pasado de «hubiera corregido el error de salto».También tuvo ocasión la presidenta del PP para valorar, a preguntas de la prensa, sobre la compatibilidad Maria Dolores de Cospedal del cargo de secretaria general del partido con el Ministerio de Defensa, y no dudó en proclamar que sería perfectamente posible dado que «los españoles y los tres ejércitos comprobarán que será una magnífica ministra». Hasta el último soldado raso.

También manejó metáforas miltares el portavoz de Podemos, Emilio León, para quien Javier Fernández llegaba al pleno «tras atrincherarse en el búnker de Ferraz» y después de quedarse «aislado por la ruptura con IU». Buena parte de las críticas del presidente en su discurso cayeron sobre el partido morado pero León aseguró que su grupo no tiene «la piel fina»  y que estaban «acostumbrados»; le afearon a Javier Fernández en todo caso, «que sea más exigente con Podemos que con Rajoy, porque es responsable de que sea presidente de España». El portavoz de Podemos manifestó su esperanza de que en el debate del martes se concretara alguna propuesta de acuerdo y criticó que el presidente presumiera de los buenos datos del sector turístico asturiano en el último verano «cuando el único empleo que se ofrece es el de camarero». Ahí León se vino arriba y añadió que, además y en todo caso, el turismo mejoraba esencialmente en la capital asturiana «donde la gestión es de un concejal de Somos Oviedo».

No a camareros de crucero pero sí a una orquesta comparó la portavoz de Foro la intervención del presidente, en concreto a la del Titanic, ya que, en su opinión, los datos económicos revelan que Asturias se hunde pero el grupo socialista «sigue tocando como si todo fuera bien y no pasara nada»; aunque en rigor hay que decir que la orquesta del trasatlántico siguió con la música en pleno y evidente desastre para que los pasajeros que evacuaban el barco no perdieran la calma ni la esperanza, a pesar de que el salvamento del buque era ya imposible.

Entre el público del debate se encontraba María Luisa Carcedo, miembro que fuera de la dirección de Pedro Sánchez y que asistió en directo a la refutación, por parte de Javier Fernández de las tesis del exsecretario general para mantener el voto negativo a Rajoy en la investidura. El presidente cargó con dureza contra los partidos independentistas, por las consecuencias que tendría en su opinión, para devastar la solidaridad entre territorios y personas y contra la izquierda que los sigue mirando «para otro lado o sonriendo». No le faltaron tampoco críticas, de igual dureza, al legado de Rajoy y afirmó que contra él había protestado con energía aunque «es verdad que no hemos agredido el mobiliario, no nos dimos puñetazos con las mesas, tampoco pateamos sillas», lo que hizo que se levantaran las cejas y los hombros de los diputados de Podemos.

Por Izquierda Unida comparecieron tanto el portavoz parlamentario, Gaspar Llamazares, como el recién estrenado coordinador general, Ramón Argüelles. El primero para echar en falta «más autocrítica» en un discurso del presidente en el que además apreció demasiadas «líneas rojas» con los grupos con los que pretende llegar a acuerdos. Argüelles apostó por «no envenenar el debate» y que llegara una hora de tender puentes aunque expresó su temor de que en realidad se estuvieran levantando. Este martes continuará el debate verdadero.

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