Piden dos años de cárcel para la madre de la niña asturiana «secuestrada» en Ourense

Efe / La Voz REDACCIÓN

ASTURIAS

La acusada alega que la retuvo para «protegerla ante las amenazas» del padre, a quien se le había concedido la custodia

08 nov 2016 . Actualizado a las 18:18 h.

La fiscalía gallega pide dos años -que la acusación particular eleva a cuatro- para la madre de la niña asturiana que estaba retenida cuando tenía 6 años en Ourense por entender que ocurrió en contra de la decisión de la Audiencia asturiana, que le dio la custodia al padre, hecho que tipificó como un delito de sustracción de menores al que la acusación añade el de desobediencia. La madre de la niña asturiana ha manifestado que «intentó protegerla» ante «las amenazas» proferidas por su expareja y por el bien de la menor. Por su parte, el progenitor, que tiene la custodia, ha alegado que la madre la tenía «secuestrada» y no quiso entregársela a pesar del requerimiento judicial. 

La defensa pide, sin embargo, la libre absolución y ha argumentado que el padre no se desplazó ninguna vez a Ourense para ver a su hija cuando inicialmente tuvo ella la custodia. Previamente, al inicio del juicio, ha requerido la nulidad de actuaciones por numerosas irregularidades en el proceso y ha considerado además que deberían haberse adoptado «las medidas oportunas» para que la menor hubiese sido escuchada.

Dos versiones diametralmente distintas

Durante la sesión, la madre sólo ha respondido a las preguntas de su abogado -quien a la vez es su padre- y ha asegurado que su única intención fue «protegerla» ante las amenazas de él y ha admitido que le «maltrataba tanto psicológica como físicamente». «Mi única preocupación era mi hija», ha apostillado la madre, quien ha negado que en dichos requerimientos se indicase la fecha concreta en la que debía entregar a su hija. Además, ha apuntado que entendía que la decisión de escolarizar a la menor debía hacerse mediante «acuerdo» de ambos. «Entendí que había que llegar a un acuerdo» y ha negado que hubiese «ocultado» a su hija.

Por su parte, el padre de la menor, cuya versión fue diametralmente distinta, ha asegurado que desde el principio tuvo problemas para que su expareja le entregase a la menor o le dejase verla. Ha sostenido que desde el 30 de marzo hasta el mes de junio, no pudo tener «ningún contacto con su hija» porque su madre «la tenía secuestrada» y ha lamentado los problemas que tuvo con el director del centro educativo orensano para hablar de su hija.

Los policías que han prestado declaración han coincidido en «las dificultades» de dar con el paradero a pesar de las vigilancias que realizaron a la casa. El jefe inspector de la Policía Judicial ha confirmado «las dificultades» para localizar a la menor a pesar de las «vigilancias discretas» que realizaron al edificio donde residía con la madre en Ourense. Ha argumentado que es «extraño» que los familiares no supiesen nada de ellas. La niña llevaba 15 días sin asistir al colegio, motivo que les llevó a «sospechar que los abuelos podrían saber dónde estaban pero no lo querían decir».

El comienzo se remonta a 2010

Los problemas se remontan al año 2010, a raíz del divorcio de la pareja. Desde entonces los progenitores lucharon judicialmente por la custodia de la menor. Si bien dichas resoluciones inicialmente fueron favorables a la madre, en una sentencia posterior de 2013, la Audiencia Provincial de Oviedo revocó el fallo del Juzgado de Primera Instancia de Oviedo y concedió la custodia a su padre y establecía que la entrega de la menor era efectiva desde el momento en que ésta fuese escolarizada en Oviedo. A pesar de que la madre debía de haber entregado a la pequeña a su padre el 30 de marzo, tal y como se dictó en la sentencia, no se produjo hasta casi tres meses después. La mujer y su hija estuvieron en paradero desconocido desobedeciendo, al parecer, varios requerimientos judiciales, hecho corroborado por los investigadores que prestaron declaración.