Se buscan vigilantes de la costa asturiana

La Asociación de Ciencias Ambientales anima a convertirse en voluntario del proyecto «Coastwatch». El tramo mínimo son 500 metros «y un adulto tarda solo un par de horas» en inspeccionarlo

Un fotógrafo toma imágenes del litoral asturiano en Cabo Peñas.Un fotógrafo toma imágenes del litoral asturiano en Cabo Peñas
Un fotógrafo toma imágenes del litoral asturiano en Cabo Peñas

Gijón

Se buscan vigilantes de la costa asturiana. Razón: la Asociación de Ciencias Ambientales de Asturias (Acastur), que suscribía el año pasado un convenio de colaboración con el proyecto europeo Coastwatch, que se puso en marcha en 1983 para vigilar el litoral y en el que participan buena parte de los países europeos con mar. Mediante una red de voluntarios, el objetivo es realizar un balance del estado de la costa detectando y analizando posibles cambios en la zona, presencia de especies invasoras o su estado de limpieza. La campaña en Asturias se iniciaba a finales del mes pasado y Acastur ya cuenta con una veintena de voluntarios.

Cada uno de ellos se ha comprometido a vigilar hasta el próximo 12 de diciembre, cuando está previsto recopilar todos los datos recabados en Asturias, un tramo de la costa asturiana. La unidad mínima son 500 metros cuadrados, pero hay voluntarios que han querido abarcar mucho más. «Una única persona cogió Gijón entero, de punta a punta, pero lo normal es que se cojan tramos de 500 metros, aunque hay personas que también se adjudican una plata entera o que, si se ven muy motivadas, un pueblo entero», explica Paula Baldó, la presidenta de Acastur, que anima a los asturianos a participar en esta campaña. 

Procedimiento muy sencillo

«Que se animen porque es muy fácil, no es nada técnico. En el País Vasco incluso lo hacen como actividad en los colegios, al ir los profesores con los alumnos», indica, «hemos calculado que para 500 metros de playa un adulto tarda tan solo un par de horas». Los motivos por los que se necesitan vigilantes costeros son evidentes ante las amenazas e impactos que, como consecuencia del cambio climático, están sufriendo las costas en todo el planeta. 

«Queremos tener controlado lo que hay, detectar cuáles son los problemas, y en las campañas futuras ver cómo evolucionan y cuáles son los efectos del cambio climático sobre la costa», explica Baldó. El compromiso de cada voluntario puede variar según sus ganas y sus posibilidades, ya que puede ser puntual y centrarse solo en la campaña que en España se desarrolla en estos meses, o más intenso a lo largo del año y participar en otras actividades que se organicen en Acastur. Los voluntarios tienen que ser mayores de edad, aunque los menores pueden participar acompañados por adultos, y pueden participar de forma individual o colectiva.

Kit de vigilante costero

¿En qué consiste exactamente ser un vigilante de la costa? Acastur, en primer lugar, ofrece a los voluntarios una breve formación sobre el programa, así como el entorno costero y las problemáticas ambientales asociadas. Una vez que ha escogido la zona de la costa asturiana que le gustaría inspeccionar, el voluntario se compromete a recorrerla rellenando una encuesta por cada 500 metros con sencillas preguntas sobre basuras, contaminación o biodiversidad. «También se toma nota de la presencia de especies invasoras y del estado de limpieza de la costa, anotándose si procede qué tipo de residuos se encuentran. Este año, de hecho, es el primero en el que hay que contar los residuos», indica Baldó, que indica que además se debe especificar si existen aportes de agua dulce y, si es así, se tienen que medir la temperatura.

Para llevar a cabo esta labor, Acastur entrega a todos los voluntarios un kit de vigilante, con la encuesta, tiras de medición para el pH y los nitratos, un termómetro, una bolsa de basura y unos guantes. Baldó indica que, en todo caso, la presencia de una bolsa de basura no obliga ni mucho menos a recoger los residuos y bastaría con tomar buena nota de ellos. 

En marcha en España desde 1992

En España, el proyecto Coastwatch se introdujo en 1992 y tiene su sede en Andalucía. En el País Vasco, por ejemplo, las campañas de vigilancia de la costa se realizan desde hace 15 años e incluso forman parte del programa de educación ambiental del Gobierno Vasco. En Asturias, ésta será la primera campaña, después de que el año pasado Acastur iniciase su actividad como coordinadora regional del proyecto con una jornada piloto en la playa de la Isla, en la que participaron una veintena de voluntarios. 

Con anterioridad, existían colectivos y asociaciones que recababan datos sobre la costa asturiana, pero nunca se llegaron a compartir con quienes tienen en marcha este proyecto europeo, en el que además de detectar y analizar los problemas ambientales de las costas se fomenta la participación ciudadana en la revisión del estado y del cuidado del litoral. 

Campaña de crowdfunding

Tras aquella primera jornada piloto que se celebró en 2015, en Acastur se vio la necesidad de realizar una recaudación de fondos para poder aportar estos kits de material a los voluntarios, necesarios para que realizan la labor de vigilantes de la costa. Además, a todos los voluntarios se les proporciona un seguro. Y, para poder costear fundamentalmente el material y los seguros de los voluntarios que se animen a participar en este proyecto, con un coste aproximado unos 1.000 euros, se ha abierto un crowdfunding en internet. «También pretendíamos cubrir gastos de personal, pero de momento no los estamos cubriendo y lo hacemos de forma voluntaria», indica Baldó.

Acastur, que próximamente pasará a ser el Colegio Profesional de Ciencias Ambientales de Asturias, se creó en 2003 y tiene medio centenar de socios, todos licenciados y graduados en Ciencias Ambientales. Una titulación universitaria que no existe entre la oferta universitaria de Asturias. «Aquí sobre todo se hace por la UNED, pero existe en toda España salvo en Asturias y Cantabria», apunta Baldó. 

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