¿Y si el PP se abstiene?

Círculos conservadores y empresariales barajan la posibilidad de que los populares se abstengan. Los socialistas reiteran que evitar la prórroga pasa por llegar a un acuerdo con Podemos

Mercedes Fernández (PP) durante su turno de intervención en el debate del estado de la región
Mercedes Fernández (PP) durante su turno de intervención en el debate del estado de la región

Redacción

Si un presupuesto regional representa el tablero en el que se plasma la política y una  radiografía de un Gobierno, el Ejecutivo de Javier Fernández está falto de un buen radiólogo a estas alturas del otoño. La dificultad para cerrar una ecuación de difícil solución supone un reto para todos los partidos, pero especialmente para el PSOE, cuya responsabilidad pasa por conseguir aliados en un panorama de extremo fraccionamiento. El presidente ha lanzado el guante a IU y Podemos y ha rehuido la propuesta del PP, que tiene un as en la manga: la abstención que facilitaría la aprobación de unos presupuestos sin la necesidad de contar con el visto bueno de los podemistas.

Desde hace unos días, círculos conservadores y empresariales barajan la posibilidad de que el PP asturiano pueda optar por la abstención. Se trataría de una operación consultada con Génova, con la sede central del PP nacional, que habría dado su visto bueno a esa hipotética medida. Entre los urdidores se encontraría Gabino de Lorenzo, delegado del Gobierno. El objetivo sería dar una imagen de responsabilidad de los populares (como ya sucediese hace dos años) y de dinamitar un posible pacto socialista con Podemos, los extremistas radicales, según define Mercedes Fernández a la formación morada. La abstención permitiría sacar adelante los presupuestos con el apoyo de IU y pese a un posible rechazo de Podemos, C’s y Foro.

El escollo principal: el impuesto de sucesiones. Mercedes Fernández ha reiterado por activa y por pasiva la necesidad de eliminar el tributo como ya sucede en otras comunidades como Madrid. El PSOE ya ha respondido que esa condición es insalvable. Las recientes manifestaciones de Cherines han experimentado sin embargo un ligero giro al proponer plazos para cumplir la medida que se restringiría solo al Grupo I y II, es decir descendientes y cónyuges de primer grado. Y en el debate de la región, Mercedes Fernández rebajó el listón y dio por suficiente la exención hasta 400.000 euros adoptada en Galicia. El PP aceptaría que el impuesto fuese rebajado paulatinamente en varios años. Otras fuentes aseguran que el cambio pactado por PSOE e IU, la corrección del error de salto a partir de 150.000 euros mediante tramos sería suficiente en una primera fase. Lo que permitiría aprobar el presupuesto de 2017: un desbloqueo momentáneo que dejaría la asignatura pendiente para 2018.

Fuentes del Principado han asegurado que el Ejecutivo de Javier Fernández no se plantea alcanzar un acuerdo con el PP sobre la base de una eliminación del impuesto de sucesiones. Y reiteran que la posibilidad de un acuerdo pasa por una alianza de izquierdas, con IU y Podemos. Un pacto con el PP, aseguran, daría pábulo a la estrategia de Podemos de identificar a PSOE y PP como un todo. Y en un momento crítico dado el papel primordial que Fernández ha tenido al frente de la gestora en la investidura de Mariano Rajoy. La abstención sería un regalo envenenado para los socialistas, que quieren alejarse de las estrategias conservadoras y remarcar su posición en la izquierda. De ahí el llamamiento constante a Podemos. Los morados observarían por su parte el regalo del PP como una abstención de ida y vuelta. La abstención que llevó a Rajoy a la presidencia y la abstención que facilitaría unos presupuestos en Asturias.

La negociación tuvo la semana pasada un nuevo impulso, tras la entrada en escena de Javier Fernández, ausente hasta ahora en las conversaciones. La sintonía con IU parece evidente en materia fiscal y en estímulos sociales, pero la receptividad de Podemos es muy dudosa, lo que abocaría a la región a una nueva prórroga presupuestaria. Emilio León y Lorena Gil defienden entre otras medidas una bajada de los tramos del IRPF hasta los 53.000 euros y una subida a partir de esa cantidad. Contempla una caída del mínimo exento de tributación de Patrimonio (de 700.000 a 500.000 euros) y la eliminación de una parte del céntimo sanitario. Pero en primer plano subyace una voluntad de oposición dura al PSOE que no casa con ser un aliado en materia presupuestaria. Hasta ahora, Podemos se ha desmarcado de cualquier pacto posible con el PSOE regional en una estrategia que pasa por atrincherar su territorio ideológico, pese a que comparte cimientos similares en políticas sociales, como se ha visto en otras regiones en las que hay acuerdos. Los socialistas confían en poder alcanzar un pacto, aunque hasta ahora los enfrentamientos (algunos muy agrios) entre ambas fuerzas en el parlamento han sido una constante. La escenificación el año pasado de la presentación de la enmienda a la totalidad da pistas. Podemos lo hizo de forma telemática a falta de tres minutos de que se cerrase el plazo.

La presidenta del PP de Asturias recibió el sábado el aval del Comité Ejecutivo Regional para negociar los presupuestos con el PSOE. «Si logramos el acuerdo se evitará que el PSOE pacte con un partido extremista como Podemos», dijo. Ese mismo día, PSOE y Foro evidenciaron su sideral distancia ideológica y cerraron las puertas a una alianza. Queda pendiente la reunión con el PP y con Ciudadanos, aunque el propio Javier Fernández ya recordó a la formación naranja que la aritmética de los votos les hacía irrelevantes. 

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