Black Friday presupuestario

Los grupos se cruzan reproches sobre la falta de acuerdo sobre las cuentas asturianas en la segunda sesión del debate en la Junta General


Como las rebajas y las ofertas de ocasión, también el presupuesto asturiano (su negociación al menos) tiene una fecha que caduca, un plazo que se acerca peligrosamente a medida que transcurren los días sin que llegue a lograrse un acuerdo. El borrador debe presentarse a la cámara el próximo lunes y los grupos que el Gobierno considera prioritarios para el pacto --PSOE, Podemos e IU-- ni siquiera han llegado a sentarse juntos a la vez en una misma mesa. Quizá por eso la segunda sesión del pleno semanal en la Junta General, la que incluye preguntas al presidente, se convirtió en una suerte de Black Friday presupuestario en el que cada cual aprovechó para exponer en el parlamento sus mejores ofertas y reclamos sobre cómo deberían ser las cuentas asturianas.

Especialmente concernido en lo que respecta a la carencia de una reunión a tres bandas (porque fue una solicitud suya que no tuvo aún respuesta), el portavoz de IU, Gaspar Llamazares alertó de que «el esquema de fracaso de la izquierda» que, a su juicio, se había producido en el Estado con la nueva investidura de Rajoy estaba a punto de reproducirse en Asturias por poner «nuestras querellas» como prioridad «a la necesidades de la ciudadanía». Una nueva prórroga, advirtió, sería «una bicoca para el Gobierno» que podrá responder con «lo que hay en la Tierra» cuando «el parlamento apruebe pedir la luna». El portavoz de IU apeló a «quienes estuvieron con nosotros en campaña», en referencia a la coalición de Unidos Podemos en las Generales, para participar en «un presupuesto de cambio» porque ya «con Montoro en Madrid el de izquierda es una quimera». Javier Fernández discrepó en lo de la bicoca porque, según afirmó, «la prórroga no es buena para el gobierno, tampoco en términos políticos» y reclamó a Llamazares que no fuera «equidistante» porque, aseguró, la disposición del Gobierno para el acuerdo «es inequívoca».

A falta de que se celebre, por la tarde, un encuentro más entre socialistas y morados en la negociación, por la mañana el portavoz de Podemos, Emilio Léon y Javier Fernández se cruzaron reproches sobre por qué no se logra. León preguntó al presidente qué haría para terminar con los privilegios del 1% en Asturias y ya en la primera réplica, Fernández le inquirió a aclarar si se refería a las grandes fortunas o la subida de sueldos para los diputados. Ambos palos se tocaron, por supuesto. León citó a Terry Pratchett, a su libro «Tiempo interesantes» para decir que si los chinos hacían platos tan peculiares como «sopa de bigotes de cerdo, es porque algún cabrón se come el resto del cerdo»; esto es las graves diferencias entre socialistas y morados respecto a la reforma fiscal se basa, a grandes rasgos, en la pérdida de recaudación por las propuestas de rebajas fiscales que lleva Podemos y que, en su opinión, podría compensarse con subidas a las fortunas más altas en el impuesto de Patrimonio, a las «siete familias que tienen un patrimonio equivalente al del presupuesto» y añadió que «si tienen dudas sobre el equilibrio del presupuesto acepten no subirse el salario», ese 1%, 30 euros al mes para cada diputado en el caso de que llegara a aprobarse un Presupuesto General del Estado.

Fernández le replicó que había hecho los cálculos sobre la recaudación que se lograría subiendo Patrimonio «cogiendo la revista Forbes para ver las fortunas asturianas pero resulta que el sujeto pasivo son individuos concretos, no hablamos de familias». Y señaló en todo caso que era «demagogia» hacer creer que podrían mejorarse los servicios públicos con renuncias salariales de los diputados. «Yo mismo, y no me quejo, soy el presidente 16 con menos remuneración, y he renunciado a los trienios, pero no se me ocurre pensar que con eso contribuyo a mejorar los servicios públicos». 

También Ciudadanos, por boca de portavoz Nicanor García, aludió al presupuesto en su pregunta el presidente, reclamando información sobre el impulso que contempla el borrador a la innovación y el emprendimiento, recordando a Fernández que la caída en inversión en la investigación en Asturias el último año había sido la más alta del Estado. El presidente respondió que era un dato cierto aunque afirmó que se debía a un desplome el gasto en la empresa privada (de un 20% menos) mientras en el sector públicos se había incrementado (un 9,7%, según indicó). También acusó a García de «buscar el sitio más mullido en la oposición» porque «sus propuestas fiscales no van en la dirección de sacar dinero para todo ese gasto». 

Casandra y el desguace de España

No se tocó el presupuestos, o muy de pasada, en el debate del presidente con los dos grupos conservadores de la cámara, PP y Foro. Mercedes Fernández solicitó al jefe del Ejecutivo un cambio entre sus consejeros, singularmente en Medio Rural, cuya gestión calificó de desastrosa y «de espaldas a los ganaderos». También afirmó que su titular, María Jesús Álvarez llevaba «13 años» dedicada a la política. El presidente la señalaba para indicar que la propia presidenta popular se había dedicado al oficio un tiempo similar, al menos, pero Mercedes Fernández le pidió que «no me señale, que de momento no me hace preguntas, ya me las hará». En su réplica el presidente señaló que «es una Casandra que nadie escucha anunciado calamidades, pero calamidad sería que usted llegara al gobierno». Mercedes Fernández que, semanas atrás, pidió al presidente asturiano que usara su influencia interna en el PSOE para promover una abstención en la investidura de Rajoy y que defendió suprimir el turno de preguntas en un pleno precisamente cuando el asturiano se hizo cargo de la gestora, le reprochó este viernes que «su tiempo se divide entre Asturias y Madrid». El presidente respondió que «lo mío es eventual y usted debería ser la última en referirse a este asunto en sentido crítico».

Cristina Coto, la presidenta de Foro, no preguntó en realidad a Javier Fernández como presidente de Asturias sino como responsable de la gestoro del PSOE, por su opinión sobre el acuerdo cerrado en el País Vasco entre el PSE y PNV y que , en su opinión, incluye «un intento de desguace de España desde el independentismo», una repetición, afirmó, de las «equivocaciones del presidente Zapatero» respecto al estatatuto catalán «del que vienen buena parte sino toda de los problemas de España generados por los independentistas».

Así fue que el presidente del gestora del PSOE le respondió que, en ese acuerdo se dice que «todo lo relativo al autogobierno deberá estar inserto en el marco legal y el ordenamiento jurídico vigente». Javier Fernández (que fue muy crítico con la posibilidad de que Pedro Sánchez pudiera llegar a un acuerdo de gobierno con independentistas) destacó que, en su visión de España, le provoca escasa pasión el sentimiento nacional y que aspira a que «el que no se quiera sentir español, al menos se sienta ciudadano del estado español». 

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