Una veintena de asociaciones conforman SOS Tren, que busca concienciar sobre las deficiencias del servicio y teme su privatización
29 nov 2016 . Actualizado a las 13:32 h.Cierre de estaciones, cancelaciones de trenes sin previo aviso, instalaciones decimonónicas, falta de información a los usuarios... Son algunas de las deficiencias de la red de Cercanías de Asturias que ha recogido la plataforma SOS Tren en los últimos tiempos y de los motivos por los que ha surgido, aglutinando a una veintena de asociaciones asturianas de diversa índole. El estado actual de la red ferroviaria de la región y el futuro que puede tener ha llevado a sus integrantes a constituirse en una plataforma que denuncia la precariedad del servicio y teme la «inanición» del mismo. Buscan concienciar a la sociedad del estado en que se encuentra el tren y llamar la atención a las administraciones que, a su modo de ver, no está actuando de la forma más adecuada ante un deterioro progresivo que apunta a que «nos vamos a quedar sin tren». Son palabras de Luis Fernández, portavoz de SOS Tren y miembro de la Asociación de Vecinos de Candás.Un grupo de integrantes realizó esta mañana un viaje de Avilés a Trasona para escenificar la situación y se encontraron con un retraso de 20 minutos, muestra de la situación que denuncian.
Los problemas con el servicio en Asturias, con cortes de líneas ininterrumpidos durante varias horas o días, son una denuncia de los usuarios del ferrocarril que se viene dando desde hace tiempo, pero que se han agudizado en los últimos años. Pero SOS Tren ve más allá y teme que se haya renunciado a realizar inversiones en las líneas asturianas con vistas a que no continúen siendo un servicio público. Fernández explica que en diciembre de 2015 caducaba la condición de servicio público del ferrocarril y se prorrogó por cuestiones relacionadas con la existencia de un gobierno nacional en funciones. Ahora, a punto de finalizar el tiempo de prórroga y con un nuevo ejecutivo recién estrenado SOS Tren teme que no se llegue a renovar. De hacerlo supondría «mejorar la gestión, que se realicen inversiones, que vea asuntos relacionados con la movilidad...», indica el portavoz de la plataforma. Y principalmente el mantenimiento de las actuales líneas de la red, sin posibilidad de que se eliminaran.
De no hacerlo lo que podría ocurrir es que las actuales líneas más rentables de la red asturiana de ferrocarril dejasen de ser públicas y se privatizasen. ¿Y qué ocurriría con las que no resultan tan interesantes? Sobre ellas planea el fantasma del cierre, algo que vienen temiendo desde hace tiempo los colectivos integrados en SOS Tren. Una de las que podría estar en esa situación, dada la situación de precariedad a la que ha sido abocada en los últimos años, es la que se conoce popularmente como «el Carreño» y que une Avilés con Candás y luego llega hasta Gijón, una de las que movilizó inicialmente a los vecinos de los municipios afectados. En torno a este trayecto ferroviario y centenario surgió el movimiento que ahora conforma SOS Tren y que nació con una docena de asociaciones. Ahora cuentan con algo más de veinte de toda Asturias y esperan seguir creciendo porque buscan la implicación de los ayuntamientos. Hasta el momento la integran asociaciones de vecinos, medio ambientales, sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos, partidos políticos...
Más información, personal y mantenimiento
Desde SOS Tren consideran que desde la administración se prioriza el transporte por carretera, a pesar de entender que el ferrocarril es «social y medioambientalmente más sostenible». Por ello tienen varias peticiones que van más allá del mantenimiento del servicio y buscan mejoras para una serivicio que «muere por inanición, por dejadez de la administración». Éstas pasarían por habilitar puntos de información para los usuarios en las estaciones, un plan de mejora y mantenimiento de los trenes y la progresiva eliminación de las curvas que hacen que tengan que reducir la velocidad a su paso, así como una política de personal, con una oferta de plazas y formación del personal. También reclaman algo que resulta fundamental a la hora de que los viajeros opten por el tren en lugar de por otros medios de transporte: una revisión de los horarios de las líneas, haciendo que sean compatibles con los normalizados de trabajo o estudios, permitiendo de este modo al servicio competir en igualdad de oportunidades frente a otros modos de transporte. Fernández insiste en la necesidad de que desde la consejería y el Ministerio de Fomento vean las posibilidad que su colectivo encuentra en el tren: «es el transporte del futuro, es limpio y seguro» y decidan sacarlo de la situación de abandono en que se encuentra.