Tres estrategias para fijar población en Asturias...

Ofrecer servicios de proximidad a las personas mayores que además creen empleo en los pueblos, los llamados gestores de contexto y el diseño de un marco fiscal atractivo y «amigable». Tres medidas surgidas en el debate abierto por el PP sobre el desafío demográfico de Asturias

Dos ancianos en el parque
Dos ancianos en el parque

Gijón

Asturias ha perdido miles de habitantes en las últimas décadas. El abandono de los pueblos incluso está teniendo consecuencias en el característico paisaje asturiano y son muchos los jóvenes y no tan jóvenes que, cada año, deciden irse en busca de oportunidades laborales. El último de los debates de las jornadas organizadas por el PP de Asturias sobre el desafío demográfico puso sobre la mesa varias estrategias y modelos de gestión encaminados a fijar población. Sobre todo en el medio rural. 

En el debate precisamente participaron los directores generales de Familia y Políticas Sociales de dos comunidades vecinas que tienen síntomas parecidos a los de Asturias, como son Galicia y Castilla y León. «Somos comunidades parecidas a nivel demográfico, en densidad de población y envejecimiento. Y, además, tenemos una problemática común que es cómo fijar población en el medio rural», aseguró Pablo Rodríguez, de Castilla y León, que consideró que una parte importante de la estrategia para no seguir perdiendo población en el medio rural puede realizarse a través de las políticas de servicios sociales. 

Ley de Dependencia para ofrecer servicios de proximidad y generar empleo

«No debemos dejar de perder de vista que la mayoría de la gente que vive en los pueblos son personas mayores, con dependencia y que necesitan servicios. Servicios de proximidad que se pueden llevar a cabo a través de prestaciones adecuadas, creando empleo y con ello fijando población», dijo. ¿Cuál es la mejor fórmula para llevarlo a cabo? Rodríguez valoró que la Ley de Dependencia permite establecer esos servicios de proximidad, como pueden ser la teleasistencia o la asistencia a domicilio, y también figuras nuevas como la asistencia personal, «que es una figura profesionalizada que puede ser una oportunidad para la gente más joven que pueda tener una preparación para atender a las personas mayores y percibir una retribución». Con ello, añadió, «conseguimos que la gente mayor siga viviendo en su casa, que es lo que quieren, y por otra parte que gente no tan mayor se quede en los pueblos viviendo y además trabajando y teniendo recursos».

Gestores de contexto: entidades sin ánimo de lucro que crean empleo 

Por otra parte, también indicó que otra fórmula, dentro de las políticas sociales, para fijar población pasa por los gestores de contexto, «que son entidades del tercer sector, sin ánimo de lucro, que tienen una capacitación por conocer el contexto en el que se trabaja y además dar ya empleo a personas que están más en riesgo de exclusión o de discapacidad». Esta estrategia, según dijo, permite crear «economías a pequeña escala» relacionadas por ejemplo con el turismo rural «a través de personas con discapacidad» o con «pequeños negocios tradicionales». En su opinión, se debe «volver a valores tradicionales, a pequeña escala con gente que está en riesgo de exclusión, que está percibiendo salarios o rentas mínimas» para buscar su empleabibilidad y sobre todo en el medio rural. 

Políticas fiscales favorables

Por su parte, el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo Santiago Álvarez consideró que, además de las políticas de gasto púbico y de servicios sociales, a la hora de contribuir a fijar población también son importantes las de corte fiscal. «Para fijar población con mayúsculas, más allá de compensar los costes de mantenimiento de la familia o de ciertas ayudas a la natalidad que hay dentro del sistema fiscal, lo que se trata es de buscar un ámbito fiscal favorable que favorezca el desarrollo y la creación de empleo. Al final no podemos olvidarnos que además de los servicios hay otro factor muy importante y es que la población está donde hay empleo», insistió, asegurando que la pérdida de población no es solo un problema de baja natalidad o de otra índole demográfica: «También es un problema de migraciones, de atraer población de afuera y de que no se te marchen los de dentro buscando otras oportunidades mejores». 

Por ello, indicó que, además de adoptar en algunos impuestos medidas tradicionales como por ejemplo en el IRPF las ayudas por maternidad o la compensación de «ciertos costes asociados al envejecimiento, al cuidado de los hijos o a aquello que no cubran las políticas sociales, hay que diseñar un marco fiscal global atractivo que favorezca que la inversión se instale aquí, que las empresas creen empleo y que tengamos un desarrollo económico». En su opinión, para generar ese atractivo, «evidentemente lo que tenemos es que buscar un diseño de los impuestos, en este caso, de los impuestos directos que dependen de las comunidades autónomas», dijo, mencionando el IRPF y los impuestos de patrimonio y sucesiones, de manera que «sean amigables para que se instalen aquí, justo lo contrario de lo que tenemos ahora», reivindicó. 

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